Los Más Necesarios

 

Mensaje dado en el día del Señor en la mañana de

Julio 27  del 2008

En la Congregación Hispana de Ladysmith

Por Eduardo Negrón - Pastor

 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios

1 Cor.12:22

     Una de las cosas que más afecta al ser humano es la baja estima o falta de identidad.   El no conocer quién es o qué valor tiene como persona lo lleva a grandes frustraciones.  Esto es algo que se da en todas las esferas sociales, no importando el color, género, posición social, estado civil, etc.    Esto a llevado a muchos a ser ofensivos en sus palabras o tratos con sus semejantes, a otros los a llevado a fracasar es sus respectivas empresas, otros han sufrido grandes decepciones, y un gran número, en el peor de los casos, los ha llevado al suicidio.   

    Lo más triste que el hombre puede sufrir, aparte de no ser salvo, es su falta de identidad.   No saber quién es ni para donde va.   Pierde toda motivación, orientación y propósito en la vida.    Hoy el mundo está lleno de personas que aparentan saber lo que quieren, pero en lo profundo de su ser saben que están lejos de esa realidad.  

    El mundo es hostil, aun con los mismos de ellos.    Desde pequeños encontramos a otros niños haciendo sentir mal a otros.    Es triste ver las noticias y escuchar de niños que se quitaron la vida porque en la escuela otros vivían para hostigarlos haciéndolos sentir mal, menos y despreciables.   Nadie tiene el derecho de llamar a otra persona por nombres ofensivos y hacerlos sentir mal.   Casi todos, sino todos, somos culpables de tales acciones.   Pero Dios le dijo a Pedro: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común (Hch.10:15).    Meditemos un poco en estas palabras del Señor a Pedro.    La visión es relacionada a la propagación del evangelio a los gentiles, a los marginados por el pueblo judío.   En la cultura judía los gentiles, o el resto del mundo, para los judíos eran semejantes a los perros.   Es por eso que Pedro, cuando fue a visitar a Cornelio le dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero… (Hch.10:28).  Pedro aprendió muy bien la lección dada por Dios.   Es por eso que continuó diciendo: pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;   

    Es interesante ver que para Dios ya toda la humanidad está limpiada.   En lo que a él respecta la obra de la cruz fue completa para toda la humanidad.    Es por eso que él puede decir que no llamemos común o inmundo a ningún hombre porque ya él lo limpió.    Aunque esa obra está completa el hombre necesita recibirla para que pueda tomar parte en su vida.    Es lo que hizo Pedro con Cornelio y sus familiares.   Les habló, ellos creyeron en Cristo y recibieron en sus corazones la obra consumada en la cruz.    Se hizo una realidad en la vida de ellos.   Delante de Dios ningún hombre es común o inmundo.   Todos somos importantes para Dios.   Jesucristo vino para toda la humanidad, no para unos pocos, sino para todos, así se nos dice en 2 P.3:9.  

   Un pasaje que habla claramente de esto es el clásico y bien conocido Jn.3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.     Jesús, el Espíritu Santo y la salvación son para todo el mundo, para todo el que crea.   Si la humanidad entera cree, la humanidad entera será salva; porque la obra redentora en la cruz del Calvario fue completa, perfecta y recibida arriba en el cielo, en la presencia de Dios.   ¡Glorias sean dadas a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo!

    El amor de Dios por el hombre es tal que estuvo dispuesto a dar a su unigénito Hijo Jesús como pago para librar al hombre de la condenación eterna.    Pienso que lo que más debe molestar a Dios Padre es un hombre que niega a Jesucristo.   Después de lo que Jesús tuvo que pasar, y lo que el Padre tuvo que ver, no recibir a Jesús como Salvador es una ofensa muy grande.   Sin embargo, Dios sigue amando a la humanidad, pero su amor es mucho mayor por aquellos que han venido a ser sus hijos.    Y si Dios no hace acepción de personas, sino que ha brindado la salvación a toda la humanidad, ¿Cuánto más él no hará acepción de personas dentro de la iglesia?   Ese es el verso que tenemos en esta mañana para disertar.   Es uno donde Dios nos muestra que todos, sin exceptuar ninguno, somos valiosos e importantes para él.   ¿Te has sentido despreciado por alguien? ¿Te han hecho creer que tú no sirves para nada?  ¿Te han golpeado tan violentamente el alma y las emociones que has llegado a pensar que no le importas a nadie?   Tú le importas a Dios.   Tú eres especial para él.   Él tiene planes maravillosos con tu vida.   Solo abre tu corazón y deja que su palabra entre en ti y opere los cambios que sean necesarios para tu restauración.   Esta palabra de hoy es para cada uno de nosotros.   Debemos saber con toda seguridad cuanto nos ama el Señor y cuanto está dispuesto a hacer por nosotros.   Simplemente porque somos especial tesoro, propiedad de él, comprados con el precio mayor, por el más grande de todos, Jesucristo.

   Estaremos mirando varios puntos en esta disertación.    En primer lugar estaremos viendo a los miembros que parecen más débiles.   En segundo lugar estaremos viendo la necesidad que la iglesia tiene de esos miembros débiles.   Por último estaremos viendo que todos somos importantes en el Señor.

 I)                   Los miembros que parecen más débiles

    Cuando miramos nuestros cuerpos físicos nos damos cuenta que está formado por miembros fuertes y miembros menos fuertes o débiles.   Miembros fuertes podrían ser las piernas, los brazos, quizás el pecho.   Miembros débiles podrían ser los dedos, los ojos, los dientes, etc.   Eso es hablando en el área exterior de nuestro cuerpo, en el área interior también podríamos encontrar miembros fuertes y miembros débiles.   Encontramos a los doctores diciéndonos, luego de un examen interno, cosas como: su corazón está en perfecta salud, está fuerte.   Sus pulmones son saludables.   Pero también lo podríamos oír decir: su salud está débil al igual que su corazón.   Su respiración es lenta y muy débil, o podría decir, su pulso está muy débil.   En fin, encontramos que en nuestro cuerpo físico hay áreas fuertes y áreas menos fuertes.

   El apóstol Pablo compara a la iglesia con un cuerpo, la llama el cuerpo de Cristo.    Veamos como él lo dice: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular (1 Cor.12:27).   También nos dice: Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos (1 Cor.12:14).   Una vez más miremos las palabras de Pablo en 1 Cor.12:12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.   

   La iglesia es el cuerpo de Cristo y ese cuerpo, como el cuerpo físico, tiene miembros débiles y miembros fuertes.     Lo interesante de todo esto es que Pablo dice que los miembros que parecen más débiles son los más necesarios.    Debemos entonces mirar con cuidado a esos miembros más débiles porque Dios nos quiere enseñar algo en esta mañana, algo que a lo mejor no hemos visto con toda claridad y que es verdaderamente importante en la iglesia.  

    Cuando hablamos de miembros débiles dentro del cuerpo de Cristo, ¿qué se nos viene a la mente? O ¿en quien pensamos como un miembro débil en el Cuerpo?    Algunos podrían pensar incluso que los miembros débiles son los más problemáticos.    Hoy estaremos viendo estas clases de miembros débiles sin perder de vista que Pablo nos dice que son los más necesarios y que son solo una apariencia de debilidad.  

    Miremos a los miembros más débiles, los cuales son débiles por ser recién nacidos.   Cuando en lo natural miramos a un niño recién nacido ¿qué vemos?    Vemos a un ser humano completo.    Él está completo lo único que está en tamaño reducido, pero está completo, a no ser que nazca con alguna deformidad.   Así es el hombre recién nacido en el Señor, está completo, pero en reducido tamaño.    ¿No es lo que nos dice la Biblia en 1 Cor.1:30? Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;    Notemos que no se está diciendo que de aquí a tres años es que vamos a estar completos en él, sino que en el mismo instante en que venimos a Jesús estamos completos en él.     Estamos completos, pero como el niño recién nacido en lo natural así somos en lo espiritual, somos niños recién nacidos.  

   Cuando decimos que el niño recién nacido está completo nos referimos a que la capacidad de hablar, oír, mirar, agarrar, caminar, etc. está presente, pero todavía no las puede usar.    Poco a poco las va desarrollando hasta poder hacer uso de ella una por una y así ir mejorando.

    Yo he podido observar el proceso de desarrollo de mis dos nietos.   En particular quiero hablar del más reciente, de Gabriel, quien tiene apenas dos meses de nacido.    Apenas no hace mucho es que ha podido comenzar a distinguir con la vista.   Poco a poco su vista se va agudizando.   Esto es posible porque su sistema visual está completo, pero no está desarrollado.    También hemos observado que ya se comienza a reír y trata de agarrar algunas cositas con sus manos.     Está completo, pero está en proceso de desarrollo, de perfección.    

    Como un niño recién nacido, él no tiene mucho para dar, pues su estado es solo para recibir, pero lo devuelve en amor y gozo a la persona que lo está criando.    El cristiano recién nacido es similar en todo al recién nacido en lo natural.    Está completo en Cristo, pero no está perfeccionado.    Su vista apenas comienza a ver, sus manos no saben agarrar todavía, tiene pies, pero necesita que lo carguen porque no sabe caminar todavía.    Tiene boca, pero todavía no habla, etc.  

    Este recién nacido a pesar de ser una preciosidad, también, en cierta forma es un dolor de cabeza.   Hay que darle la leche, hay que sacarle los gases.   En el proceso se vomita, se hace pipi y se hace pupu y bien apestoso.    Los padres saben que van a enfrentar todo eso cuando el niño nazca, pero si quieren tener la alegría que ellos traen tienen que estar dispuestos a sufrir también, pues dijimos que está completo y todo eso viene en el mismo paquete. 

   El recién nacido espiritual es igualito.    Tiene boca, pero no sabe hablar, por eso dice tantas barbaridades.   Tiene piernas, pero hay que cargarlos.   Tiene manos, pero hay que dárselo todo.    En otras palabras, un recién nacido cristiano es un dolor de cabeza, pero si queremos tener el gozo de verlo desarrollarse y venir a ser un gran hombre de Dios tenemos que estar dispuestos a pagar el precio.  

    Deseo que miremos algo más en este recién nacido.    Aun cuando está completo, tiene manos, brazos, piernas, etc. aun asi es indefenso.     Está completo, pero no sabe valerse por sí mismo, necesita de un adulto que lo cuide, lo proteja y lo ame.     Lo miramos y es muy poco lo que puede dar, no pensando en el amor que brinda, sino en las cosas que puede hacer.    Está completo, pero no puede dar nada.    Nosotros no miramos lo que puede dar ahora, sino lo que va a dar en el futuro.    Los miramos y nos lo imaginamos siendo abogados, doctores, maestros, alcaldes, hombres de negocios, etc.   ¿Qué nos imaginamos cuando vemos a los recién convertidos?    ¿Qué pensamos cuando los vemos hacer niñerías y bobadas?   ¿Miramos al futuro y con gozo vemos a grandes predicadores, maestros, evangelistas o cualquier otra profesión siendo hombres y mujeres dando gloria y honra a Dios y gozo a nosotros? O ¿vemos los malos ratos que nos dan ahora y el deseo de verlos salir por la puerta y que no regresen?    Nunca olvidemos que Pablo nos dice que los miembros que parecen más débiles son los más necesarios.    Solo parecen más débiles, porque en realidad están completos como usted y como yo.    Nunca olvidemos que nosotros en algún momento fuimos miembros débiles también.

    Miremos nuestro segundo punto de esta mañana.

 II)                La necesidad que la iglesia tiene de los miembros débiles

   El apostos Pablo nos dice que estos miembros débiles son los más necesarios.   En qué sentido alguien débil puede ser tan necesario.    En el mundo en que vivimos los débiles no tienen ningún beneficio.   Todos los rechazan o se aprovechan de ellos.    Miremos en los deportes, a los más débiles nadie los quiere seleccionar.    En la película “Unos pocos hombres buenos” al soldado raso Santiago lo querían sacar de la marina porque, a su entender era un saldado débil.     En este mundo nadie quiere tener que ver con los débiles.    Hay quienes piensan que los hombres que oran son hombres débiles.    Jesús dijo que su reino no era de este mundo dejándonos ver que sus leyes son completamente distintas a las de esta tierra.    En el mundo nadie quiere a los débiles, sin embargo esos son los que Dios busca.    Miremos como Pablo se lo dijo a los corintios y nos lo dice a nosotros ahora: 26Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29a fin de que nadie se jacte en su presencia (1 Cor.1:26-29).    Dios llama al débil y lo hace fuerte.   Dios escoge al ignorante y lo hace sabio.  

    Miremos como estos hermanitos débiles, en su debilidad son los más necesarios en el cuerpo de Cristo.   La necesidad de estos hermanitos débiles es para nosotros.    Pensemos por un momento todo lo que nosotros, como cristianos más maduros, tenemos que pasar con ellos.    El apóstol Pablo, citando a Jesús dijo en Hch.20:35 ...Más bienaventurado es dar que recibir.    Cuando se trata de un recién convertido tenemos que vivir para darle a ellos.    No tienen mucho para ofrecer, pero nosotros, como cristianos más maduros, estamos llamados a darle a ellos.     Tenemos que darle amor, comprensión, atención, etc.   Indirectamente de ellos recibimos tolerancia, paciencia, perseverancia, etc.    Tolerancia por todas las cosas sin sentido que dicen.    Paciencia porque pareciera ser que nunca van a tener fin todas sus cosas sin sentido o que nunca van a madurar.    Perseverancia porque solo así podremos ver la obra de Cristo consumada en ellos.    Es un reto para cada persona que tiene a su cargo algún recién convertido.    Son necesarios porque ayudan al resto del cuerpo a perfeccionarse.   Son necesarios por lo que nosotros nos vemos obligados a darle a ellos.    Son necesarios porque a través de ellos nosotros podemos mostrar el amor de Cristo.    Son necesarios porque son una verdadera prueba para nosotros.     A través de esa prueba podremos ver si somos verdaderamente maduros o no.    Lo débil hace que lo fuerte sea más fuerte.  

    Otra cosa importante en la vida de estos hermanitos nuevos es que señalan vida en el cuerpo de Cristo.     Imaginémonos por un momento un país donde ya no nazcan más bebés.    Poco a poco van a ir muriendo los adultos y reduciéndose la vida en ese pueblo.    Los recién nacidos son necesarios para que el cuerpo de Cristo pueda seguir operando.     Son los que añaden vida al cuerpo.   Como los niños en lo natural son trabajosos y dificultosos, pero a la vez son preciosos y dan motivo a los adultos a continuar adelante, así los niños en el cuerpo de Cristo.   Ellos nos motivan a ser mejores cristianos.    Nos hacen mirar al futuro con ojos brillantes sabiendo que ellos llegarán también y harán la diferencia.  

    Los niños recién nacidos en el Señor son necesarios porque ellos le dan la chispa a la iglesia.    Yo pensaba que cuando mis hijos llegaran a ser adultos mi trabajo como padre, guía e instructor acabarían, pero me doy cuenta que no es así.   Por el contrario, me he dado cuenta que a medida que ellos van creciendo, los retos, desafíos, y trabajos son mayores.    Así con los recién convertidos, a medida que van creciendo mayores son los retos y desafíos.  

    Debemos amar a los recién convertidos con todos sus defectos y virtudes, con todas sus necedades e ignorancias.    Piensan saberlo todo sin saber nada.   Piensan poder hacerlo todo sin saber caminar.   

    Debemos darle gracias a Dios por esos recién convertidos y estar más agradecidos, para que de alguna forma u otra podemos ser parte de la vida de ellos y ayudarles a crecer en el Señor.  

    Miremos nuestro último tópico en esta mañana.

 III)             Todos somos importantes en el Señor

    Hemos visto que en el mundo las personas débiles son las consideradas menos.   Débiles en fuerza, débiles en carácter, débiles en tomar decisiones, etc.   Pero en el reino de Dios es todo lo contrario.   Pablo nos dice que cuando es débil entonces es que es fuerte (2 Cor.12:10).   También nos dice que Dios escogió a los débiles para avergonzar a los fuertes (1 cor.1:27).   

   ¡Podemos ver que el reino de Dios es completamente opuesto al reino de los hombres!   Lo que el hombre desecha, Dios lo usa, lo que para el hombre no sirve, para Dios es de gran valor.    Ante los ojos de Dios todos nosotros somos de gran estima porque Dios no mira en nosotros lo que somos ahora, sino que él ve el material terminado, en todo su esplendor.    Siendo que es él quien nos lleva de gloria en gloria, y siendo que es él quien a comenzado la obra en nosotros, y que la va a terminar, el final es todo glorioso, maravilloso y lleno de esplendor y gloria para él.

   La opinión del mundo no tiene mucho valor por no decir ninguno.   La opinión de Dios es la que realmente cuenta.    Si Dios nos ve santificados, justificados y perfeccionados (1 Cor.1:30), que importa lo que el mundo pueda ver, decir u opinar de nosotros.    Cada creyente es linaje escogido, es real sacerdote, es parte de la nación santa y es pueblo adquirido por Dios (1 Ped.2:9).   Dios nos ha dado todo eso por gracia con un solo propósito en mente, para que anunciemos sus virtudes.   Este es trabajo de la iglesia, anunciar las virtudes de Dios.    El mundo no lo va hacer, ni puede porque esto es exclusivo de la iglesia.    ¡Podemos ver cuan importantes somos!   No dejemos que nadie nos menosprecie ni nos abofetee.    No hablo de enfrentar a nadie ni de pelear.   Hablo de no dejar que nadie nos baje la moral, nos baje la estima y nos haga sentir miserables.   De eso es que estoy hablando porque nosotros somos especiales para Dios.    Y si Dios es por nosotros, quien contra nosotros (Ro.8:28).

   En la iglesia del Señor nadie, absolutamente nade es menos, todos somos importantes.  Unos realizan unos trabajos mientras que otros realizan otros, pero todos hacemos algo para el engrandecimiento del reino de Dios.   Ninguno es superior a ninguno porque todos somos hijos y coherederos del reino.

   Como vimos con el ejemplo del niño en lo natural, cada niño en lo espiritual debe ser motivo de gozo y esperanza.   Nos garantiza que la iglesia sigue viva produciendo nuevas criaturas y avanzando a su objetivo, formar el cuerpo de Cristo.    Dios quiera y podamos ver que los cristianos que parecen más débiles son los más necesarios.  Amén!