"Jesús El Hombre"

 

Introducción

   Hay muchas personas que piensan que Jesús vino como hombre, pero no pueden ver que él vino con las mismas limitaciones y necesidades que nosotros.    Sin embargo eso es lo que enseña la Biblia.    Jesús vino a la tierra siendo cien por ciento hombre, sin dejar de ser cien por ciento Dios.     Sabemos que vino sin pecado.    Alguien podría decir “ahí está la diferencia”.   Lo cierto es que él vino en la misma condición que el primer Adán, sin naturaleza pecaminosa.    Enfrentó al mismo enemigo en el mismo terreno y en la misma condición que Adán.    De esa manera pudo traer victoria a la raza humana.    Sin embargo, sí experimentó todo lo que cada uno de nosotros experimenta.   

    Hay otros muchos que piensan que Jesús no era Dios, sino que Dios entró en un hombre llamado Jesús, lo cual es errado también.    Claramente vemos que la Biblia nos dice que Dios se encarnó (1 Tim.3:16), se hizo carne en la persona de Jesús (Jn.1:1,14).    A simple vista esto podría no representar nada, pero hay una gran diferencia.    El Espíritu Santo de Dios ha hecho su morada en nosotros los creyentes, pero eso no nos hace ser Dios.    En el caso de Jesús, es que Dios se hizo carne, Dios se despojó a sí mismo e hizo su entrada en este mundo. 

    A continuación estaremos viendo tres versos que nos revelan la humanidad del Dios soberano en la persona de Cristo.

 ·        Mateo 8: 27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Jesús no poseía una aureola en su cabeza para verse distinto a los otros hombres.   No tenía alas o algo especial que lo diferenciara.   Era un hombre como usted y como yo.   Es por eso que los discípulos estaban tan impresionados con él, porque lo veía como uno de ellos.

 ·        1 Co.15: 21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

Vemos en este pasaje que se nos muestran a dos hombres.   El primero fue Adán, por quien la muerte entró a todos los hombres.   El segundo es Jesús por quien la resurrección de los muertos toma lugar.   Dos hombres similares el uno del otro.    El primero siendo derrotado, mientras que el segundo levantándose victorioso.

 ·        Fil.2: 5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

La forma más clara que yo he podido encontrar para explicar este despojar de Dios es la siguiente.  Supongamos que Dios llama a un abogado al campo misionero.   Su lugar de trabajo será con personas no educadas y pobres.   Para que el abogado pueda ser efectivo en la obra que se le está encomendando debe “despojarse” de su título, toga y vocabulario.   Debe llegar a esos hombres en la forma de ellos para que ellos lo puedan recibir y entender.   El abogado se quita la toga, guarda su diploma o grado universitario y cambia su vocabulario por uno más simple.    Este “despojarse” le permite verse como uno de ellos y convivir junto a ellos sin dificultad.  Una vez su misión a terminado retorna a su lugar de trabajo, se coloca la toga, cuelga su titulo nuevamente en la pared y hace uso de su vocabulario de abogado.   Mientras estuvo en el campo misionero sin su toga, vocabulario y titulo ¿dejó de ser abogado?   No, nunca dejó de serlo, solo se “despojó” por un tiempo.    Pero en todo momento fue abogado, pero no ejerció como tal, aun cuando pudo hacerlo.   El escogió no hacerlo, pues la misión no lo permitía.

 De igual forma Dios se despojó por un tiempo.   Ese tiempo fue treinta y tres años.  Una vez completada la tarea retornó a su lugar con toda Su gloria.

 Jesús el Hombre comparado con Dios

 Para ver este “despojarse” en forma más clara haremos uso de una comparación.   Existen tres características que hacen a Dios ser Dios.    Solo esas tres características están en él.    De él no poseer una de ellas lo descalificaría para ser Dios.   Estaremos viendo cada una de ellas y exploraremos si Jesús el Hombre hizo uso o no de dicha característica.

 1.     Omnipotente = Todo lo puede.

a.     Dios:   Gé.18: 11Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 13Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

b.    Dios: Lc.1: 37 porque nada hay imposible para Dios.

c.      Jesús:   Mr.6: 5Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

    Vemos aquí que Dios todo lo puede, pero Jesús no pudo hacer ningún milagro en Nazaret.

 2.     Omnipresente = Está en todas partes al mismo tiempo.

a.     Dios:  Salmo 139:  8Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.  9 Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

b.    Jesús:

                                                             i.      Mr.1: 37y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.

                                                          ii.      Jn.11: 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

    Vemos que no hay lugar donde podamos ir sin que Dios nos vea porque él lo llena todo, sin embargo Jesús solo podía estar en un lugar a la vez.   Había que ir donde él estaba para verlo.   Podía estar en un solo sitio a la vez.

 3.     Omnisciente = Todo lo sabe

a.     Dios: Sal.147:5  Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.

b.    Jesús: Mr.13:32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

c.      Jesús: Jn.5: 6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

     El conocimiento de Dios es sin límites, pero vemos a Jesús diciéndole a sus discípulos que él no sabía cuando sería su retorno.   De esto no ser cierto Jesús habría mentido.    También podemos ver en el otro ejemplo que él desconocía la cantidad de años que el hombre llevaba enfermo.  El conocimiento que él tenía de los hombres era por revelación del Espíritu Santo en él.

    Con estos ejemplos dejamos claro que Jesús, aun cuando era Dios, por causa de haberse despojado a sí mismo, caminó en esta tierra como hombre y pasó por todo lo que nosotros pasamos.   Veamos ahora el segundo tópico.

 Jesús el Hombre también padeció...

     En esta ocasión estaremos viendo diferentes versículos que nos muestran en forma más clara la humanidad de Jesús.

 

1.     ...Hambre        

a.     Mt.4: 2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

b.    Mt.21: 18Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.

2.     ...Cansancio    

a.     Jn.4: 6Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. 

3.     ...Sed

a.     Jn.4: 7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.

4.     ...Sueño           

a.     Mt.8: 24Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.

5.     ...Llanto          

a.     Jn.11: 35Jesús lloró.

b.    Lc.19: 41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

       6.     ...Angustia      

a.     Lc.12: 50De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

7.     …Abandono

a.       Mr.14: 50Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

       8.     ...Muerte de familiar cercano

a.       Mt.14: 12Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo (de Juan el bautista) y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús. 13Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.

            9.     …Humillación

a.     Mt.27: 28y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata,

b.     Mt.27: 30Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

10.                        ...Desamparo  

a.     Mt.27: 46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

      11.                        ...Traición       

a.     Lc.22: 48Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

12.                        ...Decepción   

a.     Mt.26: 40Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?

13.                        ...Muerte         

a.     Lc.23: 46Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

    Podemos ver en estos trece ejemplos que Jesús pasó y padeció lo mismo que nosotros podemos o hemos pasado o podremos pasar.    Hay muchos más casos, pero estos son suficiente para que veamos en primer lugar, que Jesús vino a la tierra como hombre, y en segundo lugar, que como hombre sufrió y pasó por grandes padecimientos.    Esto debe alentarnos sabiendo que no estamos solos.    Veamos ahora nuestro último punto.

 Jesús el Hombre en su máxima expresión

      1.     He.2:14-18

14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 16Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. 17Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 18Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

      Dos cosas podemos ver resaltadas en estos versículos.   La primera es que Jesús no solo padeció todo lo ya mencionado, sino que también fue tentado en todo.   En segundo lugar podemos saber que por causa de Jesús haber sido tentado en todo es poderoso para socorrernos en nuestras tentaciones.  Así nos lo dice He.4:15  ¡No es eso maravilloso!   ¡No es Dios grande!  

     Miremos estos últimos dos versículos para que veamos lo grande y maravilloso que es nuestro Dios y Salvador.

           2.     He.4:15

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecad.

          3.   1Co.10:13

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

    Deseo concluir diciéndoles que tenemos un abogado que intercede constantemente por nosotros.    Cuando Dios nos ve agobiados y cansados, él no sabe que es el cansancio, pero Jesús sí.   Él intercede por nosotros hablándole al Padre sobre el cansancio que el humano experimenta porque él lo experimentó en carne propia.   Así ocurre con todos y cada uno de los sufrimientos mencionados y los no mencionados, pero que cada uno de nosotros, en una u otra ocasión experimentamos.    Es refrescante saber que contamos con alguien que nos comprende y entiende.

    Nos unimos al apóstol Pablo cuando, en su angustia por estar haciendo lo que no quería hacer, clamó y dio gracias a Dios por Jesucristo diciendo: 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro... (Ro.7:24-25)