Juan el Apóstol

Juan el Apóstol: (hebreo יוחנן Yohanan, "el Señor es misericordioso") Un discípulo de Jesucristo, nativo de Galilea, hermano de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Era pescador de oficio en el mar de Galilea, como otros apóstoles. Era el más joven de los Doce. Probablemente vivía en Cafarnaún, compañero de Pedro. Junto a su hermano Santiago, Jesús los llamó Boanerges, que en hebreo significa «hijos del trueno», por su gran ímpetu. La madre podría ser Salomé. Juan pertenecía al llamado "Círculo Íntimo" de Jesús que estuvo con él en ocasiones especiales: en la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración y en el huerto de Getsemaní. Acompañó a Pedro en viajes de predicación a Samaria.

 Pablo de Tarso lo menciona como uno de los pilares de la Iglesia.  Su nombre en hebreo es "Yohanan", «el Señor es misericordioso».  

PRIMERA CARTA DE SAN JUAN

     El cuarto evangelio proponía una doctrina muy avanzada acerca de Jesús. Probablemente en un determinado momento y a causa del duro enfrentamiento con el judaísmo farisaico posterior a la asamblea de "Yamnia" (se puede ver la introducción al evangelio de Juan), un importante grupo de cristianos de las comunidades joánicas se radicaliza a la hora de interpretar el cuarto evangelio y llega a conclusiones inaceptables. Conclusiones erróneas sobre la persona de Cristo, con la moral cristiana y con la doctrina sobre el Espíritu Santo. Para hacer frente a esos errores un cristiano insigne de la comunidad habría escrito y precisamente en orden inverso al de su colocación en la Biblia estas tres cartas que la tradición cristiana ha atribuido a san Juan.
En las tres, los destinatarios son miembros de la comunidad joánica a quienes se pone en guardia contra estos errores, algunos de ellos son los precursores de un amplio movimiento "gnóstico" que se desarrolló sobre todo en el siglo II. El autor de las cartas se refiere a ellos con palabras muy duras: mentirosos, anticristos, falsos profetas, raza de Caín, hijos del diablo, mundanos, seductores, etc.

 ESTRUCTURA DE LA PRIMERA CARTA

 

  • Caminar en la luz, porque Dios es luz (1,1 a 2,29).
  • Somos hijos de Dios: vivamos como hermanos (3,1 a 4,6).
  • "Dios es amor": fundamento del amor cristiano (4,7 a 5,4).
  • "Jesucristo": fundamento de la fe (5,5-13).
  • Epílogo y síntesis final (5,14,21).

 CONTENIDO DE LA PRIMERA CARTA  

  • La primera carta es la más elaborada teológicamente y recoge los elementos doctrinales de las otras dos y es la síntesis final de todas ellas.
  • Hay que mantenerse fieles a lo enseñado "desde el principio", y no hay que dejarse seducir por el progresismo excesivo de una parte de la comunidad.
  • No basta creer, hay que cumplir los mandamientos, sobre todo el gran mandamiento del amor, y hacer la voluntad del Padre.
  • Aunque ya tenemos la vida eterna y poseemos el Espíritu; aún estamos a la espera de la "consumación definitiva", porque junto al "Espíritu de la verdad", actúa también el "Espíritu de la mentira". Es preciso saber distinguir ambos.
  • No hay que distorsionar la realidad de Cristo. Junto a su dimensión divina, remarcada por el cuarto evangelio, es preciso insistir también en su dimensión humana, que llega hasta la muerte de la cruz.
  • Jesús es el Mesías, Palabra viva de Dios, por medio del cual nos unimos a Dios. Creer en Cristo es caminar en la "luz" y "conocer" a Dios. Sólo quien "ama" a su hermano conoce a Dios y es discípulo de Cristo. 

1 Juan 1 2 3 4 5

 SEGUNDA CARTA DE SAN JUAN

    El cuarto evangelio proponía una doctrina muy avanzada acerca de Jesús. Probablemente en un determinado momento y a causa del duro enfrentamiento con el judaísmo farisaico posterior a la asamblea de "Yamnia" (se puede ver la introducción al evangelio de Juan), un importante grupo de cristianos de las comunidades joánicas se radicaliza a la hora de interpretar el cuarto evangelio y llega a conclusiones inaceptables. Conclusiones erróneas sobre la persona de Cristo, con la moral cristiana y con la doctrina sobre el Espíritu Santo. Para hacer frente a esos errores, un cristiano insigne de la comunidad habría escrito, y precisamente en orden inverso al de su colocación en la Biblia, estas tres cartas que la tradición cristiana ha atribuido a san Juan. En las tres, los destinatarios son miembros de la comunidad joánica a quienes se pone en guardia contra estos errores, algunos de ellos son los precursores de un amplio movimiento "gnóstico" que se desarrolló sobre todo en el siglo II. El autor de las cartas se refiere a ellos con palabras muy duras: mentirosos, anticristos, falsos profetas, raza de Caín, hijos del diablo, mundanos, seductores, etc.

 PECULIARIDADES DE LA SEGUNDA CARTA DE JUAN

     La segunda y la tercera carta, son los dos escritos más breves del Nuevo Testamento. Esta la segunda carta más emparentada con la primera que con al tercera, pero se asemeja mucho literariamente a la tercera, ambas parecen estar dirigidas a miembros de la comunidad joánica que residen fuera del núcleo central de la misma. Lo mismo que en la tercera carta, se pretende poner en guardia a dichos miembros alejados contra los secesionistas radicalizados que han surgido en el seno de la comunidad joánica y que quieren erigirse en los únicos intérpretes válidos de dicha tradición (2 Jn 7-11). El autor es el mismo que el de la tercera carta: "El presbítero", sin que se sepa quien puede ser este personaje. El final es el deseo de visitar muy pronto a los destinatarios y suplir de viva voz lo que no les ha dicho por escrito.

 ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA CARTA

  • Saludo a toda la Iglesia que conoce la verdad de Cristo (1-4)
  • El gran mandamiento: el amor mutuo (4-6).
  • Cuidarse de los que niegan a Cristo y a su doctrina (7-11).
  • Saludos de despedida (12-13).

2 Juan 1

 TERCERA CARTA DE SAN JUAN

     El cuarto evangelio proponía una doctrina muy avanzada acerca de Jesús. Probablemente en un determinado momento y a causa del duro enfrentamiento con el judaísmo farisaico posterior a la asamblea de "Yamnia" (se puede ver la introducción al evangelio de Juan), un importante grupo de cristianos de las comunidades joánicas se radicaliza a la hora de interpretar el cuarto evangelio y llega a conclusiones inaceptables. Conclusiones erróneas sobre la persona de Cristo, con la moral cristiana y con la doctrina sobre el Espíritu Santo. Para hacer frente a esos errores un cristiano insigne de la comunidad habría escrito y precisamente en orden inverso al de su colocación en la Biblia estas tres cartas que la tradición cristiana ha atribuido a san Juan.
En las tres, los destinatarios son miembros de la comunidad joánica a quienes se pone en guardia contra estos errores, algunos de ellos son los precursores de un amplio movimiento "gnóstico" que se desarrolló sobre todo en el siglo II. El autor de las cartas se refiere a ellos con palabras muy duras: mentirosos, anticristos, falsos profetas, raza de Caín, hijos del diablo, mundanos, seductores,etc.

 PECULIARIDADES DE LA TERCERA CARTA DE JUAN

     Es una breve esquela dirigida a Gayo para que reciba con hospitalidad y espíritu fraterno a los evangelizadores cristianos que habían sido rechazados por el autoritario Diotrefes. es un ejemplo de cómo la santidad se manifiesta en detalles simples y de cuán poco valen la autoridad y la ciencia si no están al servicio de los hermanos.
Se asemeja mucho literariamente a la segunda, ambas parecen estar dirigidas a miembros de la comunidad joánica que residen fuera del núcleo central de la misma. Lo mismo que en la segunda carta, se pretende poner en guardia a dichos miembros alejados contra los secesionistas radicalizados que han surgido en el seno de la comunidad joánica y que quieren erigirse en los únicos intérpretes válidos de dicha tradición.
El autor es el mismo que el de la segunda carta: "El presbítero", sin que se sepa quien puede ser este personaje. El final es el deseo de visitar muy pronto a los destinatarios y suplir de viva voz lo que no les ha dicho por escrito.

 ESTRUCTURA DE LA TERCERA CARTA

  • Saludo a Gayo (1-2)
  • Elogio de Gayo por su sinceridad y amor (3-8).
  • Mala conducta de Diotrefes por su autoritarismo (9-10).
  • Recomendación de Demetrio, exhortación y saludo (11-15).

3 Juan 1