sabia usted que ...

                                    

                                   El Hijo de Dios hecho hombre podía haber venido a la tierra en edad de varón perfecto; pero prefirió venir como niño nacido de mujer y pasar todos los trabajos y humillaciones de nuestra infancia y niñez. Aunque tenía pleno conocimiento y sabía todas las lenguas, durante su infancia se redujo al silencio y a la impotencia. Fue envuelto en pañales como los niños; lloró como los niños; balbuceó como los niños; se arrastró por el suelo como los niños; jugó y estudió como los niños...

Él, que era el esplendor de la gloria del Padre, la sabiduría de Dios... ¿Todo esto no supone una sublime humillación, que se prolonga durante los días de su infancia y juventud?

Y ¿qué le movió a hacer esto? Nos quiso enseñar la humildad; pero además, también, quiso sublimar y dignificar la personalidad de los niños. Se les apreciaba entonces tan poco. En muchos pueblos civilizados no se miraba como delito el desentenderse de ellos y darles muerte. El aborto era una práctica común entre los pueblos paganos. Son los católicos los que pusieron alto a esta costumbre bárbara. En el siglo II, el sacerdote Tertuliano había ya dicho: "quien será hombre es ya hombre y abortarlo es un homicidio anticipado". 


SAN MARCOS nos dice en: X, 13-16 que... 

 

"Le presentaron unos niños, para que los tocara; pero los discípulos los reprendían. Viéndolo Jesús, se enojo y les dijo; dejad que los niños vengan a Mí y no los estorbéis, porque de ellos es el reino de Dios. En verdad os digo, que quien no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendijo y les impuso las manos." ¡Qué delicada y tierna es esta escena! Jesús recibe a los niños; se enoja contra los apóstoles, que tratan de apartarlos de Él...; los abraza....; los bendice...; les impone las manos... Y no en esta sola ocasión. Otro día, en que los apóstoles discuten acerca de quien será el mayor, nos dice el mismo SAN MARCOS, IX, 36, que "Tomando un niño, lo puso en medio de ellos y abrazándole les dijo si no os hiciereis como niños no entraréis en el reino de los cielos." SAN LUCAS, XVIII, 16, añade esta particularidad: que al ver Jesús que los apóstoles impedían a los niños que se le acercaran, El mismo "los llamó a Sí". No encontramos ningún otro pasaje en el Evangelio en que Jesucristo abrazase a las personas. Lo reservó para los niños. Y nada nos impide creer, que los besó y los tomó en sus brazos, como nos lo representan muchos cuadros artísticos. ¡Con que delicadeza y ternura haría con ellos estas finezas de amor!


sabia usted que ...

                                        Lleva este niño y críamelo...

NLR "Web Master"