Una Iglesia Carente De Poder y Una Iglesia De Fuego

 

Cuando lo almático sustituye lo espiritual, la iglesia (creyentes) está carente de poder. El alma tiene sus funciones legítimas pero no puede tomar el lugar del espíritu. Si solo te predico mensajes motivacionales sin tener a Cristo como centro y te saco el mensaje de la cruz y su poder, vas a ser una iglesia carente y débil. Y avivamiento es recibir y conocer la operación del poder del Espíritu para salir a recoger la cosecha. Pero también para cambiar nuestras vidas.

2ª Pedro 1:3. Por años he afirmado estar bautizado y lleno del Espíritu. He predicado que el Espíritu Santo me da poder para testificar y que él me santifica. Yo he orado en el Espíritu, hablado al Espíritu, caminado en el Espíritu y he escuchado su voz. Creo que el Espíritu Santo es el poder de Dios. Aun puedo llevarte al lugar donde fui lleno del Espíritu, aún recuerdo mis lágrimas y la experiencia. Y recuerdo la pasión por Jesús que resultó de ese momento. El Espíritu Santo ha sido mi amigo y consolador desde entonces. Yo he leído todas las cosas que la Escritura dice acerca del Espíritu Santo. He predicado acerca de pentecostés, sobre la necesidad de ser llenos del Espíritu Santo, que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. Y confío que en todo eso el Espíritu Santo ha hablado a través de mí a la iglesia.

 

Pero, últimamente me he encontrado a mí mismo orando: “Señor, ¿realmente tengo tu Santo Espíritu? ¿Realmente conozco el increíble poder que vive en mí? ¿O es tan sólo una doctrina para mí? ¿Estaré ignorando al Espíritu de algún modo? ¿Estaré aún cargando cosas por mi propia cuenta que él vino a hacer por mí?” El hecho es, que puedes tener algo muy valioso y no saberlo. Y no puedes disfrutar lo que tienes porque no sabes lo valioso que es. Muchos de nosotros vivimos en ignorancia de lo que tenemos, del poder que reside en nosotros. Algunos cristianos viven su vida entera pensando que ellos tienen el Espíritu Santo, sin embargo, no han recibido verdaderamente su plenitud y su poder. El Espíritu Santo no está cumpliendo en ellos la obra eterna para la cual él fue enviado. Dios dice que tenemos el tesoro dentro de nosotros. y no estoy hablando acerca de manifestaciones. A menudo, algunos creyentes buscan el Espíritu Santo solo cuando están en un aprieto y quieren que él se les manifieste. Ellos esperan que él descienda y quite sus problemas. Pero Pedro dice que esa no es la verdad sobre el Espíritu. Según 2ª de Pedro 1:3. En el río Jordán, Juan el bautista, le dijo a los fariseos: “Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.” (Juan 1:26). Esos líderes religiosos vieron a Jesús en la carne, y lo escucharon hablar. Pero no tenían entendimiento de quién él era ni de su poder y gloria. Del mismo modo, Jesús le preguntó a Felipe su discípulo, (Juan 14:9) y yo quiero hacerte una pregunta similar: ¿has dicho que estás lleno del Espíritu Santo? La respuesta sería como la de Jesús a Felipe: “¿He estado contigo todos estos años y sin embargo no me conoces realmente?” Algo parece estar fallando en la iglesia de hoy. Todos sabemos que los cristianos del primer siglo enfrentaron grandes aflicciones, soportaron severas pruebas, tiempos difíciles, persecuciones que fueron de vida o muerte; pero ellos no cayeron bajo la presión. Pablo dice que la iglesia de Tesalónica soportó la pérdida de sus casas y posesiones. Sin embargo, estos creyentes no se derrumbaron por la experiencia (1ª Tesalonicenses 1:5, 6): él atribuye su fuerza al poder del Espíritu Santo: 1:7, 8. Describe el testimonio que vino a causa de la gozosa resistencia de ellos. Esa iglesia no cedía, no se quejaron de sus circunstancias y no cuestionaron las pruebas de Dios. Al contrario, había regocijo entre ese cuerpo de creyentes. Y Pablo les dijo: “Su gozo en los tiempos difíciles ha asombrado y tocado a otros, cerca y lejos.” Estos cristianos habían recibido realmente el Espíritu Santo. ¿Qué sabían ellos del poder del Espíritu Santo que tan pocos cristianos hoy en día parecen saber? ¿Qué está faltando? ¿Dónde está el gozo del Espíritu Santo en nuestros tiempos de prueba y aflicción?

Nunca en la historia de la iglesia hubo tantos creyentes que estuvieran tan desalentados como ahora.

Como pastores cuando examinamos todas estas necesidades, todas estas pruebas apremiantes, somos conducidos a nuestras rodillas. Clamamos a Dios: “Señor, ¿qué mensaje podemos llevar? ¿Qué podemos predicar para traer sanidad y estímulo a los creyentes afligidos?” Nosotros sentimos el dolor; pero, sabemos que no podemos simplemente ofrecer algo liviano. Nos negamos a llevar un mensaje superficial de simpatía humana, diciendo: “No se depriman, el sol saldrá pronto.” No, se necesita mucho más que mera compasión o una charla para levantarles el ánimo. La Palabra de Dios debe dar luz, y el Espíritu Santo  poder para soportar cada ataque furioso de adversidad.

(Mateo 7:24-27). Jesús nos está diciendo: “Sólo las cosas establecidas en la roca sobrevivirán la tormenta venidera”.

Un hombre construyó su casa sobre la roca... pero no cayó (vs. 25). Los constructores de estas casas representan a dos tipos de cristianos de estos últimos tiempos: los sabios y los negligentes. Ellos construyen dos clases de casas donde la gente viva cuando la tormenta llegue. Por un lado, nos motiva saber que existirá un grupo de creyentes que no caerán. Serán capaces de pararse firmes ante ataques demoníacos cuando la tormenta golpee. Jesús quiere que nosotros sepamos que una persona que construye sobre la roca sobrevivirá todo lo que está por venir.
Tristemente habrá otro grupo de cristianos, gente sobre la cual Jesús dice: “y cayó, y fue grande su ruina” (vs. 27). Esto significa total y completa ruina. Te preguntas: “¿qué significa exactamente “construir una casa”? La casa a la que Jesús se está refiriendo es nuestro caminar con él. Nosotros estamos construyendo el cimiento de conocer a Cristo, de comprender sus caminos, construyendo sobre nuestra fe, ciertas características que determinarán cómo reaccionamos bajo presión.

 Pensando en esto: todo esto que está pasando es a causa de ataques satánicos: la guerra de los santos.

En Apocalipsis, encontramos a Satanás dándole poder a algo llamado “la bestia” (Apocalipsis 13:7). “El poder de hacer… guerra en contra de los santos… para vencerlos”. Por esto el pueblo de Dios está siendo afligido ahora. Es el poder de la bestia. Ese es quien está detrás de toda esta miseria, de todos los problemas en las familias y parejas. Un dragón furioso está otorgando poderes a un gobierno perverso. Los gobernantes están siendo manipulados por grupos con intereses especiales. El diablo está imponiendo su agenda sobre nuestra sociedad. Esta es la guerra directa contra los elegidos de Dios. Es acerca de un enemigo furioso venciendo la fe de los santos, haciéndoles perder toda confianza en Dios. Multitud de creyentes han quedado paralizados en su fe y otros ya están vencidos. Su fe ha naufragado. Se desalentaron tanto, que finalmente se rindieron. Cuando miro lo que está pasando en nuestro país, nadie puede contradecirme. El diablo ha vomitado de su boca un río de maldad. Puso una inundación de aflicciones contra el pueblo de Dios, y muchos están siendo arrastrados por esa corriente. Jesús habló de una “hora de poder” que tendría lugar para los gobernantes de las tinieblas. Cuando él fue llevado del huerto, dijo a sus captores: “Esta es su hora y la potestad de las tinieblas” (Lucas 22:53). La palabra griega para “hora” aquí significa “un corto tiempo.” En esa hora de oscuridad, la bestia vencería a Pedro por un corto tiempo. Cristo le había advertido: “Satanás vendrá contra ti, para zarandearte y probarte. sí, una hora de oscuridad vendrá, no tan solo contra Israel, sino sobre el mundo entero. Yo no estaré aquí entonces, pero estará mi espíritu. Lo estoy enviando a ustedes para que los sustente a través de cada prueba. Él morará en los corazones de todos los que creen en mí. Así que cuando ese tiempo de tinieblas llegue, ¿creerán ustedes?”

 Ahora nosotros estamos viendo el comienzo de la última hora de poder de Satanás.

Tanto en el libro de Daniel como en Apocalipsis, somos advertidos acerca de esta última hora de densa oscuridad, la cual vendrá sobre toda la Tierra. Y por un corto tiempo, parecerá como si Satanás estuviera ganando en todos los frentes. Incluso ahora, hay señales de esa oscuridad. Nuestro país parece estar girando en el caos. La televisión y el internet vomitan inmundicia a nuestros hogares. Las instituciones sobre las cuales se ha fundamentado nuestra sociedad parecen estar desintegrándose y cayendo. Pienso en el conflicto reciente sobre la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer. Parece que el infierno ha logrado una victoria en este campo de batalla, haciendo a un lado todo tipo de restricciones morales. Lo más trágico de todo es que Satanás parece haber hecho caer la iglesia en derrota. Ha lanzado un espíritu de muerte sobre la casa de Dios. Por eso muchos lloran: “No puedo encontrar una iglesia donde el Espíritu esté obrando. Por donde miro, no hay fuego, no hay convicción. Esto está muerto”. Tú puedes decir: “Pastor, haces que eso suene tan sombrío,  tan desalentador.” Pero la verdad es que a Satanás se le ha dado un corto tiempo. Por eso es que él está trayendo todas las cosas del infierno que le son posibles. Sin embargo, Dios proveyó para todo eso. Él no fue tomado por sorpresa respecto a la perversidad que estamos viendo actualmente. No, Él ha tenido un plan para su pueblo todo el tiempo. Él hizo este plan antes de la creación, y su plan no es para nuestra supervivencia sino para nuestra victoria. Solamente una cosa conquista y disipa la oscuridad y es la luz. La luz representa el entendimiento. Cuando decimos “yo veo la luz,” realmente estoy diciendo “ahora entiendo.” Puedo ver lo que la Palabra está diciendo. El Señor está a punto de abrir nuestros ojos, no para ver un diablo victorioso, sino para recibir una nueva revelación. Nuestro Dios nos ha enviado su Santo Espíritu, cuyo poder es mayor que el poder del infierno. Mayor es el que está en ti, que el que está en el mundo (1ª Juan 4:4). Apocalipsis nos habla de que del infierno vomitaba langostas y escorpiones que tenían gran poder. Leemos acerca de un dragón, bestias, criaturas con cuernos, así como de un próximo anticristo. Pero no sabemos el significado de todas esas criaturas. El hecho es que no necesitamos saberlo y ni necesitamos preocuparnos acerca del anticristo y la marca de la bestia. El Espíritu del Dios Todopoderoso y su Cristo están viviendo y obrando en nosotros. ¿Cómo trabaja el Espíritu Santo en nosotros en medio de estos tiempos difíciles? Su poder es dado a conocer solamente cuando lo recibimos como nuestro escudero. El Espíritu Santo nos fue dado por esta misma razón, para llevar nuestras cargas y preocupaciones. ¿Cómo podemos decir que lo hemos recibido si no le hemos traspasado nuestras cargas? El Espíritu Santo no está guardado bajo llave en gloria, sino que está aquí, habitando en nosotros. Y él está esperando ansiosamente para tomar el control de cada situación en nuestras vidas, incluyendo nuestras aflicciones, para ser una iglesia de poder.

Por tanto, si continuamos en temor, desesperados, haciéndonos preguntas, sumergidos en la ansiedad, entonces no le hemos recibido como nuestro consolador, ayudador, guía, salvador y fortaleza. Tú puedes decir: “El Espíritu Santo fue enviado para darnos poder para testificar de Cristo.” Eso es verdad, pero ¿qué comprende nuestro testimonio? ¿Es solo hablar a las personas acerca de Jesús? ¿Es simplemente citar la Biblia? ¿Orar por las personas? Estas cosas son parte de nuestro testimonio, claro, pero no lo abarcan todo. No, el testimonio para el mundo, es un cristiano que ha puesto cada una de sus cargas sobre el Espíritu Santo. Como los creyentes de Tesalónica, el creyente ve problemas abrumadores por todas partes y aún así tiene el gozo del Señor. Él confía en el Espíritu de Dios para su consuelo y para guiarlo en la aflicción. Y él tiene un poderoso testimonio para el mundo perdido, porque él expresa el gozo a pesar de estar rodeado de la oscuridad. Su vida dice al mundo: “esta persona ha visto la luz.” Tal cristiano muestra que ha recibido de verdad el Espíritu Santo, porque permite que el Espíritu le suministre todo lo que él necesita para vencer. Un creyente cabizbajo simplemente no es un testimonio. Considere el ejemplo de la vida de Pablo, habla de tener la “sentencia de muerte” sobre él (2ª Corintios 1:9). Él explica: “nosotros fuimos presionados, agobiados más allá de nuestra fuerza. Nosotros aún perdimos la esperanza de la vida. Estábamos absolutamente perdidos, sin manera de escapar.” Así que cuando Pablo vio la gravedad de su situación su respuesta en lo humano fue: “Este es el fin. No hay escapatoria.” Dios permitió cada una de las pruebas de Pablo. Y eso llevó al apóstol a no confiar en sí mismo, sino a confiar plenamente en el Espíritu Santo para que lo liberara. La Escritura dice: “Y habiendo acabado todo estad firmes” (Efesios 6:13). En esencia: “Tú has usado toda tu fuerza humana. Has intentado resolver tus propios problemas y has llegado al fin de ti mismo. Ahora deja que Dios haga todo. Él logrará tu liberación por el Espíritu que vive en ti.” Pablo está hablando de algo más que dar un suspiro pasivo como: “Oh, yo confiaré en Dios en esto.” No, él habla de estar tan impotentes, tan resignados, que tú tienes que depender de un “Dios que resucita a los muertos” (2ª Corintios 1:9). Su conclusión fue: “Sólo Dios tiene poder para librarme de esta situación imposible (muerte). Solamente su Espíritu puede darme liberación.”

 Pablo confió en el poder del Espíritu y Dios lo liberó.

“El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2ª Corintios 1:10). Qué increíble declaración. “El Espíritu me libró de una situación imposible. Él está librándome incluso ahora y él continuará librándome en todas mis aflicciones.”

 Conclusión: ¿eres parte de una iglesia poderosa o carente de poder? Recibir el Espíritu no se evidencia por alguna manifestación emocional. De lo que estoy hablando es de recibir el Espíritu a través de un conocimiento creciente y seguro. Recibirlo a él significa tener una luz creciente acerca de su poder liberador, su capacidad de llevar nuestras cargas, su provisión. Según Pedro, el divino poder del Espíritu no viene como una manifestación. Él viene primero “a través del conocimiento de aquel que nos llamó; porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:16). Además, el Espíritu Santo no es completamente recibido hasta que él tenga el control total. Simplemente no lo hemos recibido si no le hemos dado el control completo. Tenemos que abandonarnos completamente a su cuidado. “Si tú quieres que Dios esté en control, entonces tú tienes que entregar las riendas. Si tú lo estás buscando a Él solo para que te libre, tienes que dejar a un lado tus planes y estar dispuesto a seguir su voluntad.” En resumen, el Espíritu Santo no usa su poder para librar o dar poder a personas que dudan. La incredulidad aborta su trabajo. Tenemos que estar dispuestos a dejar que él haga cambios en nuestras vidas, si esa es la manera elegida por Dios para librarnos. Muchos creyentes de hoy no han experimentado liberación porque están aferrados a sus propios planes. Te pregunto: ¿estás dispuesto a dejar que el Espíritu Santo te lleve y te guíe y llene de poder? Tú no lo has recibido a menos que vayas a él con cada carga que tengas. Yo te exhorto a ir a orar y nombrar cada una de las crisis que estas enfrentando. “Aquí está esto, Espíritu Santo. Yo pongo esta situación sobre ti, y confío en que tu poder permanecerá en mí. Yo no voy a perder el sueño respecto a este asunto. Yo te lo entrego a ti.” ¡Luego, confía! Simplemente tienes que quitar tus ojos de tu condición. Sí, hay oscuridad alrededor, pero tú has visto la luz. ¿Estás dispuesto a confiar al Señor para que te lleve completamente? Cree en la palabra que el te ha dado: “El cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2ª Corintios 1:10). Una iglesia llena del poder del Espíritu Santo que hace temblar al enemigo.

 

Pr. Jorge Rosanova