Restaurar

 

Restaurar, edificar, levantar, reparar. Aparecen unas 45 veces entre el capítulo 2 y el capítulo 4 de Nehemías.

Nehemías fue un hombre con un corazón quebrantado: el vio a la iglesia y a las familias en ruina, y sintió la angustia del Señor. Tal corazón se duele por la deshonra causada al nombre de Dios. También ve en lo profundo y encuentra, como lo hizo David, su propia vergüenza y fracaso. Pero hay un segundo elemento importante de este quebranto, y éste es: la esperanza.

El verdadero corazón quebrantado ha oído a Dios decir: Yo sanaré, restauraré y edificaré”. Es lo que oyó Nehemías de la boca de Dios. ¿Qué es lo que Dios puede sanar, restaurar y reedificar? Lo que estaba enfermo, caído y deshecho.  Así que Él dice: “Quiten el escombro, sus ruinas y pónganse a trabajar en la restauración de las aberturas”.

Restaurar es: volver a construir, renovar el pacto con Dios. Porque a su vez nos lleva a preparar el lugar donde pondremos la cosecha que Dios nos dará. No es quedarnos lamentando por cómo están las cosas, o de quedarnos mirando las ruinas y ponernos a llorar. Eso no fue lo que hizo Nehemías. Cuando cantamos “ven y llena esta casa con tu gloria”, ¿qué es lo que estamos pensando? ¿Dónde crees que Dios pondría su gloria? Es algo en extremo grande como para pedirla así, sin pensar. ¿Crees que Dios la daría, como están las cosas hasta este momento? ¿Estás trayendo la gloria a su casa en la condición como estás ahora? Bueno, es lo que Nehemías hizo en función de una palabra que tenía:

Hageo 2:3, 9: “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? (…) La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”

Nehemías 2:17, 18, 20: Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. (…) Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos leventaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.”

nehemías 2:13: es cierto que salió y vio que la situación no era para nada buena. Mas bien era deprimente; pero él sabía una cosa que tenemos que tener en claro aquí: esa obra, como ésta, era de Dios y no del hombre; así que Dios tenía la respuesta y por tanto la solución. Por tanto, Dios le dio palabra de esperanza para todo el pueblo, palabras que vienen cuando todo está caído; y les dio ánimo para volver a trabajar. Esas palabras vinieron de parte de Dios para cortar el poder de las palabras y actitudes de los enemigos en contra de lo que había que hacer: Nehemías 2:19; 3:5; 4:1-3.

El propósito del enemigo es que no se haga lo que Dios quiere para nuestras vidas y para su reino en este lugar: Nehemías 4:11; 6:3.

Con oración fuerte, confianza plena y actitud de guerra, es la manera de enfrentar la oposición: nehemías 4:4, 5, 9, 14.

nehemías 4:15-17: cada uno tiene su parte en la restauración; y cada uno, y cada parte es de suprema importancia, no hay necesidad de estar por encima de lo que el otro hace, ni pelearse; sólo hay que estar en el lugar exacto que nos fue asignado y Dios estará con nosotros allí.

En la obra de Dios y su servicio, es vital y clave estar juntos en el lugar donde Dios nos quiere unidos trabajando. El lugar de reunión era marcado por el sonido de la trompeta. Es ahí donde Dios habla y somos guardados del enemigo: nehemías 4:19, 20.

Mientras estamos haciendo la obra en toda su dimensión, ya sea evangelizando, cambiando nuestra vida y actitud, sirviendo, etc, nos van a querer sacar como sea; y en este caso, como por las malas no podían, intentarán hacer amistad con nosotros. Como dice el refrán: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”; pero el fin es sacarnos de la unidad. ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? Mira lo que contestó Nehemías en el 6:3.

Mira el resultado de tener esperanza y permanecer firmes aun contra todo pronóstico  negativo: nehemías 6:15, 16.

Esto es, en definitiva, lo que nos tiene que animar: que de Dios es esta obra y que Él nunca la dejará en el piso. Él es el Dueño y Señor de su iglesia, por tanto no habrá infierno que la pueda destruir ni parar. Estará un tanto golpeada, pero como dice Corintios 4:7-10, su iglesia es y será siempre victoriosa y tú eres iglesia; esta palabra de ánimo y esperanza es para ti. Dios está resuelto a dar vuelta todo esto que hoy ves; claro que hay tomar las medidas que tomaron ellos:

     1)               Nehemías 8:8-12: atender la palabra

2)               Nehemías 4:9: oración y estar en guardia

3)               Nehemías 4:14: preparados para pelear y defender lo que era de ellos

 

Pr. Jorge Rosanova