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u vida, quieras o no, lo aceptes o no, se dirige hacia algún lado. La pregunta es: ¿qué la guía? ¿Hacia dónde te dirige lo que te guía? 

Guiar significa mover, empujar, conducir. ¿Te guían problemas, otras personas, malos recuerdos, temores, miedos?

Hay cientos de razones; veremos las más comunes:

     1-   La culpa

Errores, vergüenza; si esto te guía, estás cargando entonces un gran peso de culpa y tus recuerdos te controlan. Así que tu futuro está en manos de tu pasado (reciente o lejano). Somos el resultado de nuestro pasado, pero no tenemos por qué ser prisioneros del mismo.

2-   Las ofensas

¿Te aferras a heridas que nunca logras superar, cosas escondidas en tu íntimo ser? Haces el pasado perpetuo y tu presente y futuro, negros. ¿O te ofenden las palabras de Jesús?

Mateo 15:10-16_ “Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros son aun sin entendimiento?”

Proverbios 19:11_ “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.”

3-   El temor

Sea cual sea la causa. Personas guiadas por el temor son cautivas, y es un tipo de cárcel en la que viven, lo quieran o no. Hay temores y miedos muy ocultos que causan vergüenzas y una muy  baja autoestima, porque el temor y el miedo limitan, ponen cercas que dicen “No pasar”. Entonces les hacen perder oportunidades únicas en la vida personal y en el servicio a Dios; por eso luego se frustran, y mucho. Eso te impide llegar a ser la persona que Dios quiere que seas. Hay temores y miedos al castigo, ya sea de Dios, de otras personas o autocastigo: “Me lo merezco, me van a castigar”.

1 Juan 4:18_ “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”

El perfecto amor de Dios y el temor no pueden convivir juntos.

4-   El materialismo

Con poco o con mucho.

Eclesiastés 5:11_ “Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?”

Mundo consumista: nunca hay satisfacción plena. Siempre se quiere un poco más. ¿Cuándo es suficiente?

Eclesiastés 4:1_ “Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en las manos de sus opresores, y para ellos no había consolador.”

Al fin termina causando dolor, siendo oprimido aquel que sólo piensa en querer adquirir (lo poco o lo mucho), en forma constante. Esto lo usan las empresas que producen y las que venden, más las financieras con las tarjetas de crédito, en los medios de comunicación. Basado en la idea equivocada de “cuanto más tengo (o más me parezco a mi vecino o familiar), más feliz soy”. Proverbios y Eclesiastés son un manual de economía doméstica de Dios para aprender a no endeudarse y que eso no gobierne tu vida quitándote, así, el propósito para el cual fuiste llamado.

Lucas 12:15_ “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”

Jesús califica el consumismo o materialismo como avaricia (por lo poco o lo mucho).

5-   La necesidad de aceptación

Ser aceptados por los demás. Hay adictos a la aprobación. Lo lamentable es que el concepto que tenemos de nosotros mismos, lo determina la manera en que nos vemos y cómo pensamos que los demás nos ven. Cuando basamos nuestro valor en lo que otros piensan, es que nos volvemos adictos (guiados), por ellos.

Hay gente que piensa que por hacer todo lo que los otros le piden (y no aprender a decir “No”), entonces ganan así su aprobación.

Y hacer eso es una de las claves del fracaso en la vida. Vivir influenciado por la opinión de los demás es garantía para perder el propósito que Dios tiene para nuestra vida. Al desconocer eso, entonces es que nos volvemos dependientes y esclavos de los demás. Y no necesitamos eso, ni nada parecido.

Efesios 1:5, 6_ “…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado…”

Muchos están tan acostumbrados a vivir guiados por el temor, la duda y la derrota que no pueden aceptar que hay libertad y que fueron escogidos para vivir con un propósito; permiten que aquel a quien Jesús ya derrotó les destruya los planes que Dios tiene para ellos. Tiene que importarte a partir de hoy, qué dice Dios de ti y qué planes tiene, y no lo que los demás, quien quiera sea, opinen, piensen, acepten o no.