Nuevas fuerzas

 Gálatas 6:7-9: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

Cuando uno está cansado, hay que descansar; aunque al mismo tiempo hay que aprender a hacer cosas para minimizar el daño o futuro daño.

Pero el cansancio que más afecta a las personas, no es el cansancio físico. Hubo un gran predicador llamado Moody; él decía: “Me he cansado en la obra de Dios, pero jamás me cansaré de la obra de Dios”. Nos podemos cansar por algunas razones, pero no por  otras. La Biblia es bella porque considera todo lo que a uno le puede pasar. ¿Pero cómo se puede cansar uno de hacer el bien? Hay gente que está cansada de trabajar bien, y hay quienes no se cansan de trabajar pésimo. Hay gente que está cansada de estar en la misma empresa por 15 años, y hay otra que no dura ni quince días. Hay gente que está cansada de hacer el bien, y otras que no se cansa de hacer lo malo, lo incorrecto, de pecar (Proverbios 4:16, 17).

¿Por qué nos cansamos de hacer el bien? Si este versículo existe, es porque los que hacemos el bien podemos cansarnos.

Las nuevas fuerzas vienen cuando las que tenías se terminaron.

Las fuerzas y la actitud que Dios da, son para servir. Y ellas se ven golpeadas por muchas cosas. Cuando Dios ve que hemos usado lo que Él nos dio para hacer el bien y servir, entonces es allí cuando Dios da las nuevas fuerzas.

Pedro 5:10 dice “Él mismo”, el que permitió que llegases hasta gastar para Él todas tus fuerzas, Él mismo te dará las nuevas, no mandará un ángel, lo hará Él mismo.

El nuevo nivel de fuerzas no llega hasta que te hayas gastado todo lo que tenías en el nivel en que estabas.

El problema está en que cuando las fuerzas se han agotado, vemos más  el cansancio que las bendiciones que Dios nos da.

Hay gente tan cansada de trabajar que no disfruta las bendiciones que Dios le da como resultado de su trabajo. Lo mismo pasa con los que están tan cansados de sostener su familia que ya no gozan de los hijos que están en casa. Es irónico pero real: ¿cuánto te quejas del trabajo que tienes ahora, cuando antes le rogaste tanto a Dios tener uno? No dejes que el cansancio te ciegue y no puedas ver lo bendecido y bendecida que estás.

2ª Corintios 12:15: placer- eso es lo que pasa cuando las fuerzas se renuevan, lo que antes te pesaba se convierte en un placer.

¿No es verdad que muchas veces pasamos por ese momento en el que damos amor y esperamos que todos nos amen, y resulta al revés? Pero, ¿cuándo es que el amor madura? Aunque amando más sea amado menos. Aun así estoy dispuesto a gastar lo mío y a mí mismo. El amor no encuentra su placer en ser amado sino en amar a pesar de todo. Tenemos que aprender a amar hasta que duela. Un ejemplo de esto es cuando tienes algunas personas con las que pasas horas, orando aconsejándolas, visitándolas, y al otro día vuelven con lo mismo. No me puedes decir que no te cansas pero, ¿sabes qué? A ti como a mí, Dios nos renovará las fuerzas.

Salmo 84:5-7: hay un momento en que no podemos seguir con nuestras propias fuerzas, no hablo de fuerzas físicas, sino de ánimo, de actitud.  

Proverbios 18:14: es más serio cuando la actitud se enferma, por eso ya no queremos seguir más. A veces te dan ganas de cerrar tu grupo, de no venir a la iglesia, hay un cansancio. Todos nos cansamos, pero Dios dice que no nos cansemos de hacer el bien. Las fuerzas sólo provienen del Señor, porque es la fuerza motivadora, es lo que sale de adentro para seguir adelante. Pero a veces nos cansamos; se cansa la esposa de ser esa mujer fiel, leal, que cuida a los niños. Se cansa el jefe de estar soportando las cosas de los empleados, las críticas, las malinterpretaciones de las órdenes. Nosotros los pastores también nos cansamos; el hecho de serlo no quiere decir que no nos cansemos. Pero hay que continuar y buscar al Señor para que nos dé nuevas fuerzas.
Quizás la actitud de algunos puede estar dañada, pero Dios los va a renovar para poder seguir haciendo el bien. Lo que te hacía llorar, ahora será una fuente.

Isaías 40:25-31: lo otro que tenemos que comprender es que Él no ha terminado la obra con nosotros. Especialmente el verso 27. Y viendo el verso 26, no tenemos ninguna razón para decir “Dios se desentendió de mí, me pasó por alto”. Verso 28: Dios no está cansado para atender tu cansancio. El Señor está trabajando contigo y en eso van incluídas las nuevas fuerzas.

Cuando se hace el bien, no se hace buscando una bendición, pero Dios promete que a su tiempo vamos a ser bendecidos (recogeremos), si no desmayamos.

 

Pr. Jorge Rosanova