Madurez Espiritual

 

¿ Cuánta de esta palabra quedará hoy en nosotros y producirá cambios? ¿Cuál es la expectativa que tenemos hoy? ¿Sólo la de recibir más información?

Crecimiento espiritual: ¿madurez o inmadurez?

Debido a que este tema es el punto central de nuestra vida (nacimiento, crecimiento y madurez, que es donde alcanzamos la plenitud de nuestro potencial), vamos a hacer énfasis puntual en esto.

¿Fuerza de voluntad, o cambio de mente?

¿Cuál es la acción correcta? Hay tantos cristianos envejeciendo, pero nunca madurando… Han quedado como ninos, porque en realidad nunca han tenido la intención de crecer. Porque esto requiere compromiso intencional. Y además saben que al hacerlo deberán dejar de lado ciertas niñerías (actitudes llamativas), a las cuales llaman “beneficios”, y a las que se han mal acostumbrado.

Crecer no es automático; el discipulado es la herramienta en el proceso en el área del crecimiento, y esto comienza con una decisión. es en este punto que muchísimos cristianos se quedan y pierden el propósito de Dios para sus vidas. Unos tienen miedo de tomar compromiso con el Señor que los llamó y comienzan a vagar sin rumbo en sus vidas.

Jeremías 1:5, 6: hay quienes, como Jeremías, sabedores de que Dios los ha llamado, prefieren seguir como niños para evitar el compromiso.

También hay de aquellos que toman un compromiso total, pero con lo que Dios no les pide; terminan amargados y defraudados, diciendo que la iglesia no los ayudó o no los entendió ni los apreció.

Dado que todo lo que decidamos en este mundo tiene consecuencias eternas (2ª Pedro 3:11), tendríamos que pedir sabiduría de lo alto para cada una de ellas.

El papel de Dios y el nuestro

Decidir crecer significa hacer lo que Jesús hacía (Lucas 2:52), y te aseguro que en esta decisión conoceremos una persona del Espíritu Santo que no conocíamos, porque será nuestro asistente permanente para ayudarnos en los cambios.

Esa decisión firme implica dejar atrás ciertas rutinas, costumbres, hábitos a los que estábamos acostumbrados, por unos completamente nuevos y radicalmente diferentes. Y lo mayor de todo esto, es que decididamente tendremos que girar hacia una nueva manera de pensar.

Pero podemos estar completamente seguros de que experimentaremos al Espíritu Santo como nunca, ayudándonos en esa tarea (Filipenses 2:12, 13).

El verso 13 muestra las dos partes del crecimiento espiritual: hacerlo- es nuestra parte responsable. Producirlo- es el papel de Dios. Es un trabajo mutuo. El Espíritu Santo y yo.

Verso 12: con temor y temblor, quiere decir que tenemos que tomar muy en serio lo del crecimiento espiritual. Cuando el cristiano toma esto livianamente, es que no ha entendido los alcances eternos de este asunto.

Vivir a la luz de la eternidad

Si vivimos a la luz de la eternidad, nuestros valores de las cosas de la vida serán otros. Apuntarán a nuestro crecimiento, dándole valor verdadero a crecer. Lo cual nos apartará más y más del sistema mundano y amaremos más y más lo que Dios ama. ¿Por qué? Porque el tema central está en los pensamientos. Que, a su vez, generan una conducta que es motivada por un sistema de creencias, a lo que sigue una actitud, una acción (estilo de vida).

Proverbios 4:23: según este pasaje, ¿qué es lo que cada día da vueltas en nuestra mente? Eso es lo que nosotros somos.

Cuando se trata de hacer cambios basados en un gran esfuerzo de voluntad, vamos a sentir la resistencia de lo natural todo el tiempo. Nos decimos: “Me obligo a dejar de hacer esto”, “Me prometo no hacer o decir más aquello”, etc. Finalmente nos cansaremos, la tensión interior por mantener esa “decisión humana” nos ganará y volveremos a nuestro viejo estilo de vida (y a veces peor que antes). En lo personal, he tenido varias batallas de esas. Pero hay una única y mejor manera de hacerlo: Cambiá tu manera de pensar. La manera en que pensamos determinará cómo nos sentimos y eso influirá en cómo actuamos (Efesios 4:22, 23).

Cambiar la manera de pensar, ¿respecto a qué?

Respecto a Dios, el pecado, otras personas, la vida, el futuro, la iglesia, el reino de Dios, etc. Y si en arrepentimiento decidimos tomar la actitud y perspectiva de Cristo hacia todas las cosas, esto es tremendo. Nos hará ver que nustros pastores no hablan en chino, comenzamos a entender el lenguaje que nuestro pastor habla y por qué dice ciertas cosas.

El grado de nuestro crecimiento afectará -y mucho- a la persona a la que le damos consejos. Pueden ser para vida o muerte, ¿sabías eso?

Son los consejos que damos basados en la madurez y conscientes de los alcances eternos que podemos afectar en la otra persona, ¿o damos consejos basados en nuestras emociones y estado de ánimo?

Filipenses 2:5-8: esto tiene dos aspectos. Uno es: cambio mental para dejar los pensamientos inmaduros (1ª Corintios 14:20- dice “pensar”; Hebreos 5:11-6:1). Los niños por naturaleza son egoístas, incapaces de dar. Piensan en sí mismos. El tema es que muchos cristianos no pasan más allá de ese nivel (Romanos 8:5; Filipenses 4:8- ¿llena tu mente?).

El segundo aspecto: 1ª Corintios 13:11- comenzar a desarrollar pensamientos hacia otros, no en nosotros mismos. Pensar en otros es señal de madurez. Muchos creen que la madurez espiritual es estar lleno de conocimiento, información bíblica y doctrina. Vida cristiana es conducta y carácter desarrollado (Romanos 15:1-3).  Como esto va contra la corriente de este mundo, se nos da esta palabra: 1ª Corintios 2:12-16.

Cuando sabemos qué propósito tiene nuestra vida aquí en la tierra, y cuál es la misión que Dios nos ha dado, lo único que deseamos es el crecimiento y la madurez que nos lleve a alcanzar ese propósito.

 

Pr. Jorge Rosanova