Los discípulos y el mercado 

Mientras sigamos creyendo que la iglesia nació dentro de cuatro paredes, vamos  a necesitar cuatro paredes para tener iglesia.

¿Qué es el mercado?

El mercado es la combinación del comercio, la educación y el gobierno, el área de los negocios, eso, todo junto, en una ciudad. La ciudad no puede vivir sin estas cosas.

Los primeros cristianos hicieron del mercado el centro de su ministerio porque sus actividades diarias les llevaban allí. Mientras hacían sus actividades era normal compartir el evangelio con la gente. Esta gente veía al mercado como su iglesia, y su negocio o trabajo como su púlpito. Para ellos testificar no era algo ocasional; era su estilo de vida. El libro de los Hechos nos muestra que sólo uno de 22 milagros ocurrió en el área del templo, que fue la sanidad del cojo a la puerta del templo.

Generales, no soldados rasos.

Millones de personas han sido llamadas al ministerio de tiempo completo en el comercio, educación, gobierno, que es el mercado. Ellos trabajan como corredores de bolsa, abogados, contratistas, maestros, agricultores, reporteros, oficiales de policía, plomeros, obreros de fábrica y de la construcción, cocineros, limpiadores, etc. Algunos (por ejemplo la empleada de Naamán en 2ª Reyes 5:1, 2), tienen gran influencia en partes importantes de la sociedad; otros son héroes ignorados, sin aplausos y de perfil bajo. Todos han sido llamados por Dios para llevar el reino al mercado. Pero la mayoría de estos hermanos se considera de segunda, si se comparan con los que sirven activamente en el templo. No debería ser el caso. No importa la ocupación, los cristianos que trabajan no son perpetuos soldados rasos por el hecho de no estar “visibles”. Hay un potencial en ellos y es para que sea desarrollado en el corazón de la ciudad, en lugar del templo. Tienen que darse cuenta que no sólo está bien que ministren afuera, sino que además Dios los llamó y los ungió para eso. Cuando decimos “ungido”, quiere decir que Dios los ha llamado, llenado de su Espíritu, para una tarea específica. Esto es más que testificar; es transformar primero el lugar de trabajo y luego la ciudad, como se hacía en los Hechos. Muchos saben que su ministerio y su actividad (negocio-trabajo), están conectados, pero no comprenden cómo exactamente. Ellos sienten que su destino espiritual está en el mercado.

Bienvenidos al club.

Lamentablemente muchos  de estos ministros del mercado (cristianos del mercado), no logran llegar a la posición establecida por Dios porque a menudo se les cataloga como “no entrenados e inadecuados”. Así llamaban los religiosos en el libro de Hechos a los ministerios orientados a los hombres de negocio.

Esto no es nada nuevo. Pedro y Juan dirían “bienvenidos al club”.

El requisito para ser un ministro no es la educación religiosa, sino la condición espiritual que viene de “haber estado con Jesús”.

Hechos 4:13_ “Entonces viendo el denuedo  de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.”

¿Cómo se relacionaban los discípulos de Jesús con el mercado?

Desde el comienzo Jesús se extendió fuera de los límites de los sutiles círculos religiosos en Jerusalén a la hora de escoger a los 12. Aunque él fue un rabino, ninguno de los 12 fue líder en el templo o la sinagoga. Otro ejemplo: los compañeros de ministerio de Pablo eran un matrimonio dedicados al mismo negocio (actividad comercial), que Pablo (Priscila y Aquila).

Jesús evitó los círculos religiosos intencionalmente porque él diseñó la iglesia para ser lo contrario a todo lo religioso, o sea, la contracultura, justamente para enseñar una de las cosas que hoy padece la iglesia: para muchos círculos del mercado, la iglesia fue un parásito social. Y esto se agrava más cuando vemos que los miembros de las iglesias que trabajan en los diferentes puestos del mercado se auto-descalifican como siervos de Dios, pensando que si no hay iglesia, no hay servicio a Dios. Esto es parte de un plan satánico para neutralizar a los ya posicionados siervos de Dios en el mercado. Es lógico que Dios llama a algunos a servir dentro del área del templo y por supuesto que su trabajo es vital para la marcha de la obra, pero a la gran mayoría Dios los ha ungido para ser líderes fuera del área del templo, pero como no ven este asunto, se quedan dentro del templo y chocan con sus hermanos por lugares de posición donde Dios no los ha llamado.

Ambos -los de dentro y los de fuera- son llamados por el mismo Padre. Lo que Joel profetizó, y mencionó Pedro (Hechos 2:17-21), ocurrirá en el ámbito de la ciudad, no solo dentro del templo.

Guerra espiritual en el salón de la bolsa.

La oposición que experimentan los cristianos cuando hacen negocios guiados por Dios, no es distinta a la que enfrentan los pastores cuando aconsejan personas con serios problemas. Porque ambos son siervos actuando en el poder del Espíritu Santo ministrando a vidas que serán influenciadas y así serán libres para influenciar sobre otros y cambiar el mundo espiritual en el que viven.

Si el enemigo logra detener a los cristianos del mercado, la iglesia queda privada de los soldados más estratégicamente ubicados de los centros del control del enemigo. Por eso él usa todo esfuerzo por descalificar a los creyentes que trabajan en el mercado.

Dios dice que entregaría todo lugar que pisa la planta de nuestro pie, y eso se aplica al lugar que Dios le había entregado al pueblo de Israel. ¿Cuál era? El que pisaban todos los días. ¿No es el mismo caso cuando vas todos los días a trabajar al mismo lugar?

Hace algún tiempo fui invitado al casamiento de un doctor amigo. Él no asiste a la iglesia, pero en plena ceremonia me pidió que orara pidiendo a Dios Su bendición sobre el matrimonio. La mayoría de las personas a las que podemos ministrar, orar por ellos o aconsejar, nunca vendrían a la iglesia; pero sí están dispuestas a escuchar y dejar que oren por ellos, donde ellos están.

Quizás Dios te ha ungido para el mercado pero no lo sabes, y te estás esforzando para que te reconozcan en el templo. Y si Él te ungió para el mercado, te capacitó también (Espíritu Santo y dones), para llevar el reino de Dios al corazón de la ciudad (donde  trabajas, estudias, etc.).

Sabemos que la unción es uno de los temas más importantes en la Palabra y se asocia con el Espíritu Santo. Con esa unción se consagraban profetas, sacerdotes, reyes, etc. Entonces, ¿qué quiere decir? La “unción parcial” o “unción ministerial de medio tiempo” no se encuentra en la Biblia.

Esta unción está destinada a transformar gente y su ambiente (Hechos 26:18b).

En Marcos 16:15 se confía la misión y es llevar la Palabra a toda criatura (no a la que viene a la iglesia solamente). Sabemos que la mayor parte de los demonios pasan casi todo el tiempo en los centros de comando del mercado donde controlan todo el espectro de un país o ciudad (sólo alguno suicida se acerca por las iglesias). ¿Quiénes son los que ya están ubicados en esos lugares de control del enemigo? Los creyentes llamados a ministrar en el mercado.

Cuando por la gracia de Dios se logra ganar a algún profesional del mercado, la obra se activa de forma muy grande. Así que no se trata de “sobrevivir  honrosamente” en el ambiente hostil del mercado, sino ser protagonista con los dones que Dios te ha dado. Entrar e influenciar donde otro no puede.

Entonces el mercado deja de ser una fortaleza del diablo a ser evitada por ti, y se convierte en el lugar de tu ministerio, donde vas a influenciar al igual que el pastor va a influenciar en tu vida. Eso lo vemos en Jesús en el mercado y el rol que cumplía en él.

¿Cuál era la relación de Jesús y el mercado?

Tenemos una idea errónea de Jesús y los negocios. Él cumplía a la vez diferentes roles: maestro, comerciante, líder. Jesús no nació en el templo. El primer culto con participación de ángeles se llevó a cabo en un campo de pasturas (Lucas 2:13, 14). Las primeras visitas que recibió Jesús no fueron los líderes religiosos, fueron empleados y dueños de empresas (pastores).

El lugar: el parking: la posada, el pesebre: la estación de servicio de hoy. Estacionaban allí los animales (autos de la época) y recibían alimento (combustible).

Dios eligió esto en su soberanía, con la intención de mostrar su corazón hacia lo secular (mercado), donde están la mayor parte del tiempo los pecadores, el objeto de su amor. Con facilidad vemos a Jesús como Maestro y como Rey de reyes, pero verlo como comerciante y negociante, cuesta un poco.

En los evangelios se ve lo contrario:

Marcos 6:3_ “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.”

Los vecinos de Jesús lo describían por su ocupación, pero tenían problemas para verlo como Maestro y menos como Soberano. No podían aceptar que un comerciante pudiera enseñar cosas espirituales.

No era problema para esos vecinos verlo como comerciante, porque muchos de ellos habían contratado los servicios de él como carpintero. No era carpintero ocasional sino que como tradición judía se le enseñaba a cada adolescente un oficio, así que antes de bautizarse Jesús había trabajado unos 20 años en la profesión. Era un artesano bien establecido. No lo hacía por hobby, ya que la madera en aquel tiempo era el material de construcción más usado. El taller era para que diera ganancias como todo negocio, y así sostener a la familia. Había que calcular costos y mano de obra, había que ver oferta y demanda, competencia, precios competitivos, reinvertir, reemplazo de equipos, etc.

Así que, aunque resulte incómodo, tenemos que ver a Jesús trabajando para ganarse la vida y mantener a su familia con ese taller de carpintería (José había muerto), que es lo que hizo la mayor parte de su vida adulta. Y su taller no era pequeño, porque la familia era grande (8).

Muchas parábolas de Jesús hablan del mercado y su operación: construcción, vino, cultivo, hacendados, administración y trabajo, negocios de familia, mercado a futuro, cosecha de granos, criterio de gerencia, necesidad de investigar, bancarrota, ventajas de la eficacia y capital arriesgado en situaciones de alto  riesgo. Muchos de los milagros de Jesús tuvieron que ver con el mercado: multiplicación de panes y peces, transformar el agua en vino (catering), instruyó a cómo tener pescas milagrosas (equivalente a corredores de bolsa actuales).

Jesús no tenía problemas para andar con ricos y pobres por igual. Él no era desconocido de las clases altas de la sociedad. Los magos, que eran astrónomos, médicos y científicos fueron los primeros en venir a verle; después era invitado a participar en fiestas de ricos. Un rico -José  de Arimatea- dio un lujoso lugar (tumba labrada en la roca), para la sepultura de Jesús, junto a Gamaliel, Nicodemo era miembro del Sanedrin (como la Cámara de Comercio, Jockey Club y Mesa Redonda de Gobierno, todo esto en un solo lugar).

Jesús no vivía en la pobreza como se nos quiere mostrar; un grupo de mujeres con mucho dinero sostenían el ministerio de Jesús. Esto comenzó a suceder justo cuando ellos se convirtieron en predicadores itinerantes, y por tanto no podían trabajar. La túnica de Jesús era sin costura (de primera, de alta costura). El hecho de que judas pudiera robar sin que nadie lo detectara, demuestra abundancia de fondos. 

Trabajo y adoración

Dios introdujo el trabajo antes que la adoración (Génesis 1:28 y 2:15); no lo hizo porque el trabajo fuera superior, sino porque muestra que en el Edén trabajar era adorar. Y Dios descendía cada día a controlar sus asuntos (negocios). Es más, luego que el pecado contaminara todo, Dios utilizó el trabajo para tratar con la maldición que hizo que la tierra ya no diera los frutos espontáneamente.

Discípulos y mercado

Como vimos, Jesús buscó a sus discípulos en el mundo laboral, no en el templo. Y también lo es la forma como su ministerio se sostenía, dado como se trataba a las mujeres en aquella época, que fueran ellas las que sostuvieran su ministerio es una combinación muy rara. Pero era parte del modelo de Jesús para alcanzar a la gente del mercado.

Los autores de los evangelios eran un médico, un recaudador de impuestos, un socio de empresa alimenticia y un rico.

En el libro de Hechos vemos que los primeros convertidos no se limitaban al templo, sino que estaban por toda la ciudad haciendo iglesia: comidas en las casas y cultos de sanidad en las calles.

Además de los apóstoles, había gente del mercado con fuerte testimonio: Lidia (mayorista de telas costosas), Dorcas (fabricante de túnicas y vestidos), Aquila y Priscila (fabricantes de carpas grandes), Erasto (tesorero de la ciudad), Teófilo (oficial de alto rango), etc.

En los comienzos de la iglesia, servir en el mercado y servir en el templo no eran cosas separadas, o que se excluyeran una de la otra.

2ª Tesalonicenses 3:8_ “…ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;…”

Hechos 20:35_ “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.”

¿Cómo era que gente de poco tiempo de convertida pasaba a ocupar cargos de liderazgo luego de un entrenamiento de corto tiempo? Y eran aceptados y reconocidos por los hermanos en un contexto de severa persecución.

Porque ya eran personas que ocupaban un puesto de líderes en su lugar en el mercado. Dios no tiene problemas en confiar y revelar a este tipo de hermanos     -que toman su lugar en el mercado- cosas grandes.

Hechos 6:7_ “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”

En medio de un pleno avivamiento surge un gran problema de mucha tensión (distribución de alimentos) que, para que sea mencionado por Dios en la Palabra, realmente tenía que serlo. Y para solucionarlo se requería de hermanos con aptitudes gerenciales y de administración (no apóstoles ni pastores; hermanos de entre vosotros: Hechos 6:2). De ellos se requirió carácter, espiritualidad y sabiduría.

Dios del ministerio; Dios de los negocios.

David peleó con Goliat por una recompensa monetaria:

1ª Samuel 17:26a_ “Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel?...”

Y eso da por tierra con la mala imagen que hay de que si el creyente es prosperado en su negocio o trabajo, no tiene que disfrutarlo porque eso lo convierte en materialista.

Así como Dios añadió placer al sexo y al comer para que se practique y alcance los fines, así Dios creó la ganancia como motivación para realizar negocios.

David veía su trabajo como ministerio y su ministerio como trabajo, y ambos con un contexto de intensa guerra espiritual, como lo vemos detallado en algunos Salmos.

El enemigo le teme a la gente del mercado porque justamente le pelea en su propio territorio y, como Goliat a David, intenta atemorizarlo insultando, rebajando; sacarle de contexto, avergonzarle; tratar de que no haga espiritual lo material, para que entonces no cumpla con su tarea de ganar para Cristo a los cautivos que el enemigo tiene y así expandir el reino de Dios en la ciudad.

Así que, hermanos, Dios les ha dado a ustedes la misma capacidad que tenían aquellos siete gerentes de Hechos, para no ser espectadores en el mercado sino actores principales para llevar el evangelio donde otros no podemos.

Hay un propósito de Dios para tu vida allí afuera ahora mismo, que ha estado esperando que se realice: traer el reino de Dios al corazón de la ciudad, porque el Dios del ministerio también es el Dios de los negocios.

*Página especial*

La iglesia

2ª Corintios 5:11_ “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.”

Esto muestra que Pablo tenía una clara comprensión del fin que espera a aquellos que no conocen al Salvador Jesús.

La responsabilidad de este mensaje está en tus manos y en las mías, o sea en las manos de la iglesia.

Nosotros somos la iglesia y somos únicos.

  • Nosotros somos los únicos con un mensaje que garantiza la vida eterna.
  • Somos los únicos con un acceso ilimitado al Padre.
  • Somos los únicos con el poder del Espíritu Santo y la autoridad para anular la influencia de las estrategias demoníacas.
  • Somos los únicos capaces de vencer las puertas del infierno.
  • Somos los únicos en nuestras ciudades que podemos hacer ese trabajo.
  • Somos los únicos que podemos hacer que la gente regrese a Cristo.
  • Somos los únicos que podemos demostrar que la humildad es más poderosa que el control y la manipulación.
  • Podemos tener comunión con Dios y vencer las fortalezas del enemigo; nadie más puede.
  • Somos los únicos exclusivamente responsables, porque somos su cuerpo, sus colaboradores, sus embajadores, sus amigos.

Tenemos su naturaleza, su voluntad, su plan, su Espíritu, su gracia, su amor y su unción.

Pr. Jorge Rosanova