La Impuntualidad

 

P

eriódicamente llegan plagas a diferentes partes del mundo, y lamentablemente la iglesia no está exenta de ellas.

Hay una plaga contagiosa que ha dañado la salud espiritual de un gran número de congregaciones cristianas, creo que es tiempo que nos concienticemos sobre la necesidad de combatir este mal. El problema al que me refiero es: la plaga de la impuntualidad.

Es cierto que a cualquiera de nosotros a veces nos pasa algo imprevisto que impide llegar a la hora indicada. Pero, infelizmente para muchos, la impuntualidad se ha vuelto crónica; se ha convertido en un hábito de vida. Y quiero identificar ocho motivos por los que debemos declarar la guerra contra esta plaga.

1. Es señal de indisciplina personal

A)            Eclesiastés 3:1_ Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Eclesiastés 8:5, 6_ “El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio;...”

Todos tenemos siete días a la semana. Cada día tiene 24 horas. Hay tiempo para cada actividad. Hay tiempo para dormir, para cocinar, para comer y trabajar. Pero necesitamos dar tiempo a Dios.

b) Sólo dos  veces por semana, nos reunimos como una iglesia local, dejando las demás cosas para hacer. Al final de cuentas son muy pocas horas a la semana que nos reunimos como pueblo de Dios.

¿No seríamos capaces de dar al Señor el tiempo completo (desde la hora de inicio hasta la  hora de terminar), que está  señalado para ese propósito?

Marcos 14:37_ “Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?”

Dios tiene una hora exacta, con lujo de detalles; aun para los juicios que Él hará:

Apocalipsis 9:15_ “Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año…”

C) También en el reloj calendario de Dios hay un día y una hora justa, exacta para su venida:

Mateo 25:13_ “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”

La Palabra dice que “cuando era la hora, se sentó a la mesa" (Lucas 22:14). Su vida es un modelo de perfecto orden y armonía en tiempo y horario, por eso él vino al mundo "en el cumplimiento del tiempo".

e) Tal vez algunos tendrán que alistar el almuerzo del domingo, la noche anterior; otros tendrán que levantarse más temprano. Otros llegan tarde porque están haciendo en el día del Señor lo que deberían hacer en los otros seis días de la semana.

f) La impuntualidad demuestra indisciplina. Una característica de uno que administra bien su tiempo es la puntualidad. Al llegar siempre tarde, demostramos que no sabemos organizar nuestra vida y nuestro tiempo.

g) Alguien dijo: “Una vida crecida es el resultado de una vida espiritual disciplinada. Y, en el centro de esa vida, está la disciplina del tiempo.”
Cada cristiano debe tener como meta crecer hacia la semejanza de Cristo; y parte de esa semejanza es la puntualidad.

2. Es perjudicial para el desarrollo de las reuniones.

1ª Corintios 14:40_ “… pero hágase todo decentemente y con orden.”

h) En muchas congregaciones las reuniones comienzan con unos cuantos hermanos presentes, y de a poquito llegan los demás como por cuentagotas. Mayormente se tiene que comenzar a alabar a Dios apenas con unas pocas personas. El que director de alabanza tiene frente al él una cantidad de asientos vacíos, hasta que la mayoría  aparecen.

i) Si el mensaje comenzara a la hora señalada, la mayoría perdería la primera mitad del mensaje. Pero puesto que el predicador ha pasado horas orando, estudiando y preparándose, preferimos que él predique a personas que van a escucharle y no a asientos vacíos. Por esta razón, el mensaje se posterga hasta más tarde sea posible. Y aun así, al final no falta alguien que diga: “Aquí terminan muy tarde las reuniones."

J) A veces estamos en plena adoración, y siguen entrando hermanos para tomar su asiento a media reunión. Interrupciones de ese tipo distraen al que ministra, y a su vez rebajan la gloria de lo que estamos haciendo para Dios.

Los que  llegan tarde se han perdido la mitad de la reunión y no están al tanto de lo que pasó en la primera parte del culto; y además les cuesta muchísimo entrar en el espíritu de la reunión.

k) ¡Qué tremendo sería, en cambio, que todos estuviésemos presentes 5 ó 10 minutos antes del inicio! Podríamos llegar y preparar nuestros corazones en la presencia del Señor, meditar o leer algún pasaje de la Palabra de Dios.

En el momento de comenzar todos uniríamos nuestras voces en alabanza a Dios, desde la primer canción que se entone.

l) Si llegáramos temprano los días de reunión, podríamos estar orando silenciosamente para que Dios nos hable, derrame su bendición y obre en la reunión con poder y unción. ¡Cuánto más ánimo y expectativa habría si todos participásemos juntos desde el inicio de la reunión! ¡Qué diferencia habría en nuestros cultos si nos libráramos de los perjuicios de la impuntualidad!

3. Es una costumbre negativa que contagia a otros.

Gálatas 5:9_ “Un poco de levadura leuda toda la masa.”

M) Otro de los problemas de la impuntualidad es que es altamente contagiosa. Mayormente los hermanos nuevos suelen llegar a la hora correcta. Ellos asumen que todo creyente ha de tener un ferviente interés en aprovechar cada minuto de la reunión.

n) Con el correr del tiempo, ellos observan que este no es el caso con los hermanos más antiguos, y pronto comienzan a seguir su mal ejemplo. Ellos dicen: “Aquí estoy fuera de onda, nadie respeta la hora, ¿por qué lo voy a hacer yo?” Se acomodan a la costumbre general y así otros más ingresan a las filas de los impuntuales. ¿Quién les enseñó?

o) La Palabra de Dios nos exhorta:

Romanos 14:13b_ “... sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.”

1ª Timoteo 4:12b_ “… sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

¿Qué tipo de ejemplo estás dando tú al ser impuntual?

 

4. Es un testimonio negativo para los de afuera.

2ª Corintios 3:2_ “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;…”

Los demás oyen nuestras palabras, pero sobre todo observan nuestras acciones. Nuestra vida es una carta abierta que ellos leen cada día.

p) Cuando ven nuestra falta de preocupación para ser puntuales en llegar a las reuniones, ellos leen un mensaje de apatía e indiferencia respecto a Cristo y el evangelio.

q) Al ver nuestra impuntualidad, es probable que los de afuera (vecinos, amigos, parientes, etc.), saquen conclusiones como las siguientes:

-“A esta gente no le interesa mucho lo que ocurre aquí.”

-“Evidentemente, no es algo muy prioritario para ellos.”

-“Si los miembros de esta iglesia demuestran tan poquito apego a las cosas de Cristo, creo que el asunto no me va a interesar mucho.”

Pero si llegada la hora, el local está lleno de gente que canta y participa con entusiasmo y fervor, los que ven o entran dirán: “Aquí hay algo. Lo que veo en esta gente me despierta el interés de saber más.”

R) Nuestra actitud respecto a la puntualidad dice mucho a los que nos observan. ¡Cuidado que de esa manera estemos poniendo tropiezos a otros!

5. Es una manera de robar tiempo a los demás.

Efesios 4:28a_ “El que hurtaba, no hurte más,…”

s) Cuando otros tienen que postergar el inicio de la reunión a causa de nuestra impuntualidad, les hemos robado tiempo. Otros han llegado a tiempo para adorar al Señor, y nosotros hemos quitado tiempo de esa adoración haciéndoles esperar hasta que se nos ocurra aparecer. En este caso hemos jugado el papel de ladrón, robando a otro uno de sus bienes más preciosos: su tiempo.

Y no sólo hemos robado a los hermanos; también hemos robado a Dios un tiempo de adoración.

t)           Lucas 6:31_ “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”

¿A cuántos les gusta que otros le hagan esperar? A nadie le agrada eso. Entonces, no demos a otros el trato que no quisiéramos recibir de ellos.

6. Demuestra falta de consideración por otros.

U) La puntualidad es una forma de demostrar alta estima por otras personas y su tiempo. ser puntual es una parte del amor cristiano. es pensar en el bien de los demás y no sólo en el mío. La impuntualidad es desestimar a otros y a su tiempo.

v)    Filipenses 2:3b_ “… estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo,…”

Una forma de mostrar esa consideración es por medio de la puntualidad.
El llegar atrasado demuestra falta de respeto a otros. Estamos diciendo: “No me importa si otros tienen que esperarme a mí; que me esperen.”

Y cuando llegamos, si la reunión no ha comenzado decimos: “Ah, estoy en hora. No ha empezado todavía.”

w) En lugar de eso deberíamos decir: “Por mi impuntualidad, soy culpable de atrasar el inicio de la reunión. Hay hermanos que llegaron antes que yo y ellos han tenido que estar aquí esperando hasta que hubiera más gente para comenzar. A causa de personas como yo este culto está comenzando tarde.”

X) ¿Se nos ha ocurrido pensar que algunos de nosotros está faltando el respeto a sus hermanos todas las semanas? Y que están fallando en cumplir el mandamiento más repetido en la Biblia, que es que nos amemos los unos a los otros. Muchos no se dan cuenta de cuanta frustración han causado a otros por sus atrasos a las reuniones, y de cuanto desaliento han sembrado. Es importante tomar conciencia de ese hecho.

7. Es motivo de pérdida de bendiciones.

Mateo 25:1-13 nos relata la parábola de las diez vírgenes. En esa historia aprendemos tres cosas de las vírgenes que llegaron tarde:

i) Llegaron atrasadas por no hacer los preparativos necesarios. La puntualidad requiere preparar las cosas de antemano para poder evitar los atrasos. Necesito hacerme las siguientes preguntas:

-¿Qué cosas debo atender el día anterior?

-¿Cuánto tiempo necesito para alistarme?

-¿Cuánto tiempo necesito para llegar a la reunión?

-¿A qué hora debo salir de mi casa?

ii) Las que llegaron tarde son denominadas "imprudentes".

Conclusión de esta historia: la impuntualidad es una imprudencia. ¿No seríamos prudentes corrigiendo esta área de nuestra vida?

iii) Por su atraso perdieron una bendición grande.

Por su impuntualidad las insensatas se perdieron la boda. En esta parábola eso representa perder el reino de Dios. Fue un pequeño descuido, pero resultó en un gran perjuicio. Los pequeños atrasos pueden ocasionar grandes consecuencias.

Y) ¡Cuánto bien espiritual hemos perdido por haber llegado tarde a  la primer parte de muchas reuniones! ¡Cuántas veces el Señor tenía una palabra para nosotros, pero no estábamos allí para recibirla! ¡Cuánto pan espiritual hemos perdido por nuestros atrasos! ¡Cuántas horas de alabanza a Dios hemos desperdiciado!

Pero también en las cosas de la vida: ¿cuántas oportunidades de empleos, de ascensos, promociones y regalos se perdieron por mis llegadas tarde?
Cuando a Alejandro Magno le preguntaron cómo había podido conquistar el mundo, él respondió: “Fue logrado por no demorar.” ¡Cuánto hemos perdido de avanzar nosotros por nuestras demoras en las cosas de Dios!

Z) Dios es puntual para entregar la bendición.

Lucas 12:42- 44_ “Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad les digo que le pondrá sobre todos sus bienes.”

A su tiempo, en el tiempo exacto cuando él venga.

Probablemente la mayoría pocas veces llega tarde a su trabajo secular.

¿Hemos de hacer menos para Aquel que su vida dio por nosotros en la cruz? Si nosotros cumplimos puntualmente con nuestros empleadores terrenales, ¿acaso no merece mucho más nuestro Señor Jesús?

Cuando terminemos de sacar todas nuestras excusas, tenemos que admitir que en el fondo tenemos un corazón que ha perdido su primer amor. Hay un refrán que dice: “Cuando el corazón está bien, los pies son veloces.”

Tal vez aquí está la verdadera razón de por qué nos cuesta llegar a la hora.

El problema no está en los pies, sino en el corazón.

¿Hasta qué punto has sido tú afectado por esta plaga? Probablemente todos tenemos que admitir que hemos sido contagiados. Posiblemente nunca nos hemos propuesto seriamente corregir esta costumbre negativa. Pero, por medio de este estudio, hemos aprendido buenas razones para hacerlo.

¿Estás dispuesto a proponerte ante Dios a combatir este problema en tu propia vida? ¿No es tiempo de que abandones las filas de los impuntuales? Te animo a que declares guerra contra la impuntualidad. Aun no es tarde para hacerlo.

Porque se abren las puertas de las bendiciones preparadas y de las oportunidades que no podías recibir por no estar en el lugar que tenías que estar, a la hora que tenías que estar.

 

Pr. Jorge Rosanova