La familia de Dios

 

U

 

no de los propósitos de Dios al crearnos, era ser parte de Su familia.

 

Efesios 1:5- “…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…”

Isaías 43:7- “…todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.”

Ser incluido en la familia de Dios es el más alto privilegio que recibirás en esta vida.

Efesios 3:14, 15- “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra…”

Tenemos nombre y apellido.

La planificación familiar de Dios como Padre la encontramos en Efesios 1:5 y en Santiago 1:18.

Romanos 8:15, 16- “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

Gálatas 4:6, 7- “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Asique ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

Él nos adoptó y nos permite llamarlo “Papito”: Abba.

Romanos 8:16- “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

Colocó un sello: “el Espíritu”, que claramente lo repite diciéndonos que somos sus hijos, para que nunca nos queden dudas.

Romanos 8:17- “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”·

2ª Timoteo 2:11, 12- “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.”

Nos dice que como hijos que somos, nos ha dado el privilegio de ser herederos

-junto a nuestro hermano mayor: Jesús- del reino, de todas las cosas del reino y de la gloria que tendrá al final. Y muestra que va más allá de la adopción, porque muchas veces un adoptado no tiene derecho a heredar como nosotros lo tenemos.

Pero también, como en toda familia, suceden cosas negativas. Así como aquí en Timoteo y en Romanos; también estas cosas forman parte del paquete de una familia.

Estos versos prueban que el Padre nunca dijo que Su familia sería perfecta mientras estuviese en la tierra. Vinimos a la vida con los genes de esclavitud.

Y ahora, mediante la labor del Espíritu, los hijos somos tratados por el Padre para cambiar esa realidad y colocar los genes de Él.

Como creyentes en Dios Padre, en estos tiempos en los que la familia se desintegra a nuestro alrededor, nos hace muy bien recordar que Dios es el que planeó la familia y que Su deseo es que Sus hijos vivan bajo el amparo de Su Padre. Por tanto, cada hijo de Dios -nos guste o no- es nuestro hermano; y cuando tenemos algo en contra del hermano, lo tenemos contra el Padre también. Dios no nos creó para vivir una familia en solitario e independientes del resto de los miembros de Su familia, como muchos hijos pretenden. Él desea todo el tiempo relacionarse con Sus hijos, porque les ama y Él es amor. La trinidad es la relación de Dios consigo mismo, y es la relación más perfectamente armoniosa que existe. De ella tenemos que aprender cómo vivir. La familia del Espíritu, la de Dios, es más importante aún que la humana, porque es eterna.

Beneficios de pertenecer a la familia de Dios

Cuando nos hizo nacer, nos colmó de regalos para este tiempo y para la eternidad.

Nos dio Su nombre y apellido, privilegios familiares; acceso a la casa y a la mesa y una herencia que no tiene números para describirla.

La herencia aquí en la tierra: Efesios 1:7; las riquezas de Su gracia: Romanos 2:4; las riquezas de Su benignidad, paciencia y longanimidad. Las riquezas de Su gloria: Romanos 9:23. Las riquezas de la ciencia y de la sabiduría de Dios: Romanos 11:33.

Efesios 2:4: un Padre rico en misericordia. Y Él quiere que sepamos lo que nos pertenece: Efesios 1:18.

¿Qué incluye la herencia?

1ª Tesalonicenses 5:10 y 4:17.

1) Vivir juntamente con Él por la eternidad.

2) Ser transformados para ser semejantes a Cristo: 1ª Juan 3:2.

3) Libertad del sufrimiento: Apocalipsis 21:4. Esta herencia no se perderá, está protegida; nada de esta tierra la puede destruir: Hebreos 10:34b y 1ª Pedro 1:3-5.

4) Recompensas y galardones: Hebreos 10:35; Colosenses 3:23-25.

5) Compartiremos Su gloria: Romanos 8:17 y Colosenses 3:4. El bautismo nos identifica con la familia de Dios. El bautismo nos mete en el vínculo familiar del Padre, Hijo y del Espíritu Santo: Mateo 28:20. Los miembros verdaderos de una familia sana no se avergüenzan de llamarse por su nombre. Bautismo es también celebración por ser nacidos en la familia de Dios. Y es la representación física de una verdad espiritual: Corintios 12:13. Y de inmediato el ejemplo siguiente de unidad es el del cuerpo y sus miembros, para afirmar que no podemos ni debemos vivir sin estar unidos a nuestros hermanos. Eso tira por tierra al espíritu independiente que muchos parecen tener a la hora de vivir en armonía con el Padre. Se dan el lujo de prescindir de sus hermanos.

El privilegio más grande de la vida

Hebreos 2:11: que esto nos recuerde a quien pertenecemos, en todo tiempo; en especial cuando nos sintamos inseguros o que no somos importantes. Jesús, de su boca nos llama hermanas y hermanos suyos. No hay otro honor o privilegio semejante.

 

Pr. Jorge Rosanova