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prenderemos cosas vitales que tenemos que saber de nuestra creación.

La primera de ellas es conocer el propósito Dios y lo que Él ha planeado que seamos. Asumirlo para que seamos capaces de comprender todo lo demás que Dios Padre quiere darnos, y lo que desea que hagamos en esta vida para así entender y caminar hacia el propósito; porque al ignorar esto y además no asumirlo, la Palabra de Dios se vuelve algo imposible de entender y de vivir, porque no entendemos muchísimas de las cosas y de los cambios que Dios nos demanda en Su Palabra; lo que al final ocurre es que no alcanzamos aquello para lo que fuimos creados y la vida en sí misma -y también el camino cristiano- pierden su sabor.

Vivimos entonces a los empujones, a los tirones, sobreviviendo, sin saber exactamente qué estamos haciendo en donde sea que estemos.

 Colosenses 1:16_ “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”

Hechos 17:24, 25_ “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Estos pasajes muestran que  fuimos creados por Dios, y mientras no lo entendamos nuestra vida carecerá de sentido. Que alcancemos una o dos metas en la vida no significa que hayamos cumplido el propósito para el cual estamos aquí. No lo descubriremos afuera, en el sistema que opera en este  mundo, sino metiéndonos en la Palabra del que nos creó.

Cuando nos compramos un electrodoméstico y queremos darle el mejor provecho, o tenemos dudas en cuanto a su correcto uso, recurrimos al manual o al fabricante. Nuestro fabricante es Dios, y el manual que Él nos dejó es Su Palabra. Así que, entendiendo esto, la vida verdadera consiste en vivirla para Dios (según el manual) y no para mí mismo.

 -Dios ha sido detallista al crearnos:

Salmo 139:15_ “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.”

-Nos preparó un tiempo -lugar de nacimiento- y dónde vivir:

Hechos 17:26b_ “…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;…”

¿Razón y motivo para esto? Dios lo planificó de tal manera para que lo conociéramos a Él en el lugar, tiempo y forma que Él había planeado:

Hechos 17:27_ “…para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, pueden hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.”

 Si Él ha sido capaz de preparar todo esto en detalle, ha sido porque tiene un propósito muy  grande para con nosotros. Dios nos concibió antes que nuestros padres. Usó de ellos la genética exacta para que fuésemos creados como Él quería que fuésemos, para que cumpliésemos Su propósito en este mundo. Dispuso cada cosa con exactitud en nuestras vidas para que fuésemos alguien singular, especial; nadie es igual a mí ni igual a vos.

Aunque haya padres ilegítimos, no hay hijos ilegítimos, ni por accidente, ni por casualidad, porque Dios no comete errores. La razón de Dios para crearnos fue su amor. La Biblia no dice que Dios tiene amor; dice que Dios es amor. Él quiso expresar ese amor y por eso nos creó.

 Ahora, sabiendo estas cosas, ¿con qué parte de nuestra vida (carácter, personalidad, apariencia física, antecedentes de familia), estamos luchando y no hemos aceptado? ¿Dónde nos estamos sintiendo incómodos? Con esto entenderemos que no es cuestión de lugar o de personas (con las que nos sentimos bien o mal), sino de entender cuál es de verdad el propósito de Dios para nuestras vidas. Al entender el propósito, esos mismos sucesos y esas mismas personas las podremos mirar desde el lado en que Dios las mira y que las está usando para hacer de nosotros las personas que Él planeó que fuésemos.

Cuando comenzamos a entender para qué estamos aquí, cuando tenemos claro  para dónde vamos, entonces toda nuestra vida empieza a tener  sentido; cada cosa que hacemos, planes, proyectos, toman un sentido real que hasta ese momento no tenían.