El propósito de los dones

 El propósito de que Dios dé los dones, es que su iglesia sea edificada, crezca, sea guardada, cuidada, porque es su cuerpo. Así que la primera cosa que nos debe quedar bien en claro, antes de introducirnos en el estudio y activación de los dones, es qué somos y qué función cumplimos exactamente.

Cada miembro del cuerpo es un órgano vital de un cuerpo con vida (el de Cristo), y Cristo no está muerto. Los órganos del cuerpo sólo cumplen su función si están unidos al cuerpo. Y la iglesia, que es un cuerpo y no un edificio, sólo puede cumplir su función si sus miembros funcionan juntos. Es un organismo vivo, no un club organizado. Nuestro propósito central en la vida lo encontramos en la relación y servicio a los que Dios puso a nuestro lado, y el sentido personal de vida lo manifiesta el cuerpo en su conjunto. Cualquier miembro funcionando sólo, se seca y muere. Por esa razón entendemos que uno de los objetivos del enemigo (usando la culpa, condenación y dudas), es sacarnos del cuerpo para que nos sequemos y muramos.

Así que el primer síntoma de enfriamiento espiritual es la asistencia irregular a las reuniones. Esto implica sacarnos de la comunión (alimento), y de la adoración junto a otros miembros del cuerpo. Cuando alguien llega a decir: “No necesito la iglesia” (el cuerpo), la persona se ha vuelto arrogante e ignorante.

Efesios 5:25- “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a su iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.”

Para Jesús la iglesia (siendo ahora su novia, pero al casarse serán un solo cuerpo), es tan importante que dio su vida por ella. Así que cuando nos quejamos de su iglesia, le estamos diciendo: “Jesús, yo te amo a ti, pero no amo a tu cuerpo” (tu esposa). Dios nos manda a amar a los hermanos. Entonces vemos que hay personas que usan la iglesia (el conjunto), pero no la aman, porque no aman a los hermanos.

¿Conocen a los creyentes “conejo”? Son los que “saltan” de congregación en congregación sin tomar compromiso con ninguna.

1ª Corintios 12:27- “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

Entonces el seguir a Cristo nos lleva a tomar compromiso con otros discípulos. Así que la congregación es el laboratorio donde se procesa la cura contra el espíritu egoísta:

Efesios 4:15, 16- “… sino que siguiendo la verad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Estar en la actividad práctica (no siendo miembros pasivos) nos ayuda a madurar, ejercitando los músculos espirituales para que no se atrofien. Es una vida de participación: yo le doy a otro miembro lo que él no tiene y viceversa.

Efesios 4:16- “… de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

Dice que crecemos según la actividad (no pasividad), propia de cada miembro; no de algunos mientras los demás miran.

En el Nuevo Testamento hay más de 50 menciones de “unos a otros” y “con otros”, para tareas recíprocas y mutuas. El aislamiento es fuente de engaño. La verdadera madurez se ve cuando nos relacionamos, porque aprendemos con y por los demás.

1ª Corintios 12:7- “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”

Dice que tienes un papel exclusivo donde Dios te puso, para hacer lo que ningún otro puede hacer. Por eso es único, así como cada miembro del cuerpo lo es. El hecho de estar juntos crea una célula de cuidado mutuo donde, de esa manera, se evitará que un miembro verdadero se eche a perder (se hace todo lo posible por salvarlo; Hebreos 3:12, 13); y si alguno ya se salió, Santiago 5:19, 20.

Así que cualquier “llanero solitario” es candidato a ser aniquilado por el enemigo, porque no tendrá fuerzas para enfrentarse a sus malignas tácticas. El motivo de la creación de la iglesia es ayudarnos a desarrollar los cinco propósitos que Dios tiene para nuestra vida, que a su vez dan satisfacción a las cinco necesidades básicas de la vida:

ü    Propósito por el cual vivir

ü    Personas con quienes vivir

ü    Principios para vivir

ü    Una profesión para desarrollar

ü    Poder para vivir

Sólo hay un lugar donde se pueden encontrar todas esas cosas juntas: la iglesia.

Así que:     La adoración te ayudará a concentrarte en la comunión con Dios.

La comunión te ayudará a enfrentar los problemas de la vida.

El discipulado te ayudará a fortalecer tu fe.

El ministerio te ayudará a descubrir tus talentos.

Y el evangelismo te ayudará a cumpir tu misión.

Entonces la gran diferencia entre un simple asistente a las reuniones, y un discípulo es el compromiso.

El asistente es consumidor; el discípulo es contribuyente. El asistente quiere beneficios sin compromiso.

Son como una pareja que se junta sin el compromiso del matrimonio. Ellos dicen: “Probamos; si va bien, seguimos; y sino, vos por tu camino y yo por el mío”. Y por las dudas, una última reflexión: la iglesia (o congregación) perfecta, no existe.

 

Pr. Jorge Rosanova