El Espíritu de Jehová

 

Isaías 11:1, 2- “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.”

El Espíritu por el cual hablaron los profetas; porque el Mesías había de ser profeta (Deuteronomio 18:15, 18, 19). Se especifican siete dones del Espíritu Santo, para mostrar que Él los habría de poseer en su plenitud. Y que son “los siete espíritus” (Apocalipsis 1:4), es decir, el Espíritu Santo en su perfecta plenitud y manifestación, pues siete es el número sagrado.

Isaías 61:1-3- “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”

Colosenses 1:19- “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud…”

Toda plenitud. El ministerio completo de Jesús para el espíritu, alma y cuerpo.

¿Dónde crees que está la solución para tu vida? En Él está todo lo que el cristiano necesita. En Él, como el Señor de la iglesia, está todo lo que la iglesia necesita.

Espíritu de sabiduría: 1ª Corintios 1:24, 30- “…mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios (…) Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.”

Efesios 1:17: el espíritu de sabiduría nos lleve a que los ojos se abran para saber acerca de todo lo que ya Dios nos dio en Cristo.

Colosenses 2:2, 3: todo lo que no sepamos de Cristo juega en nuestra contra en todas las áreas de nuestra vida. Santiago dice: “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala…”

Espíritu de inteligencia: va unido a la “sabiduría”, que es su fruto.

Juan 2:25- “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.”

Él sabía (conocía) lo que había en el hombre. El espíritu de sabiduría nos permite conocer cosas que están dentro de las personas.

Espíritu de consejo: la facultad de formar consejos y la de ejecutarlos.

Isaías 28:29- “También esto salió de Jehová de los Ejércitos, parra hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.”

Si Dios puede dar semejante sabiduría y consejos al labrador, ¿cómo no la dará para situaciones en las que el hombre no sabe qué hacer? Y recordemos que “Consejero” es uno de los nombres de Dios (Isaías 9:6).

Espíritu de conocimiento: revela las cosas profundas de Dios.

Mateo 11:27- “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”

El conocimiento acerca de Él constituye el verdadero conocimiento, y no conocerlo trae como consecuencia destrucción y caída (Oseas 4:6, 14).

Espíritu de temor de Jehová: el reverente y obediente temor, que es el primer paso para el logro del verdadero “conocimiento”.

Salmo 111:10- “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.”

Juan 1:32-34. Los cielos le fueron abiertos mientras hablaba. Marcos dice que vio abrirse los cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Lucas 3:22 dice: “en forma corporal como paloma”, y sólo Jesús y Juan el bautista la vieron, los demás que sólo estaban en la reunión como espectadores, para mirar, no vieron nada.

Como sucede a muchos que en las reuniones no perciben nada, porque no están dejando que el Espíritu se manifieste y se mueva, a diferencia de otros que ven y experimentan de la presencia; y a los que vinieron sólo a mirar les parece que éstos hablan en otro idioma.

Así que, en este caso, el bendito Espíritu, asumiendo la forma corporal de una paloma, descendió sobre su sagrada cabeza.

Y Juan dio testimonio, diciendo: “Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él, se quedó en forma permanente.”

Y cuando comparamos este acontecimiento con la profecía tocante a la venida del Espíritu Santo sobre el Mesías (Isaías 11:2) que dice: “Y reposará sobre Él el Espíritu de Jehová”, no podemos dudar de que lo que estaba aquí visiblemente manifestado era el Espíritu Santo sobre el Hijo de Dios, en su plenitud.

Es el mismo Espíritu que también vino sobre nosotros, y lo que Dios le dio a Jesús, nos lo ha dado a nosotros.

Así que es hora de que entendamos que la salida para cada una de nuestras situaciones se llama: Jesús.

Estamos tratando de hacerle ver a otros que no conocen el camino de Dios, la salida y los recursos que nosotros mismos no usamos.

Y estamos tratando de que otros entren en el camino que nosotros mismos no transitamos a plenitud.

Es un buen momento para que de una vez por todas dejemos de fabricar sustitutos de Jesús. Porque al final esos sustitutos (sean cosas o personas) terminan siendo “dioses” en los que finalmente creemos que nos darán la solución a nuestros problemas y sin darnos cuenta los terminamos adorando. Eso era idolatría, y provocaba la ira de Dios sobre su pueblo que muchas veces hizo así.

Hacemos de todo y vamos a todo, menos a Jesús.

Hasta ahora para muchos Jesús ha sido un buen nombre, ha sido un representante de Dios, Jesús es la palabra que provoca emociones religiosas en mi vida, pero no es el ungido de Dios para muchas vidas en este momento.

¿No será hora de que invoquemos su nombre por lo que Él es y no por lo que Él da?

En Él están reunidos todos los recursos que nuestra vida necesita. No en otro lado. Ningún otro tiene los siete espíritus.

 

Pr. Jorge Rosanova