Dios quiere ser tu amigo

 Dios es celoso; cuida y toma muy en serio su amistad con nosotros.

Éxodo 34:14_ “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.”

Dios es celoso, porque es santo y no puede tolerar que se atente contra su honor, ni que se desvíen de Él aquellos a quienes Él ama. Que otro no ocupe Su lugar.

Hechos 17:27_ “… para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.”    

Tal es la finalidad de todos estos arreglos previstos del poder, la sabiduría y el amor divinos. Si en alguna manera, palpando, como quien anda a tientas en la oscuridad, le hallen. Aunque no está lejos de cada uno de nosotros.

La dificultad de hallar a Dios fuera de la revelación que Él mismo da, no consiste en que Él este lejos de nosotros, sino en lo distantes que estamos nosotros de Él, debido a la ceguera que causa el pecado.

Dios ha hecho las cosas de tal manera que fácilmente le hallan aquellos “amigos” que están cerca de Él, porque saben dónde encontrarle.

Los que andan palpando para hallarle (a tientas), son aquellos que desconocen su amistad y no saben entonces dónde está. Pero les dice a esos, que Él no está lejos como suponen. Es que hallarle, se trata de amistad.

                  Jeremías 9:24_ “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.”

Dios se agrada de que le conozcamos y entendamos quién es Él y cómo funciona. Cuanto más conocemos a alguien y más amigos somos, más sabemos lo que le agrada y queremos agradarle.

Puede resultar mas fácil comprender la relación padre-hijo, amo-siervo, que tratar de explicar -y mucho menos entender- que un Dios tan infinitamente grande, perfecto e invisible quiera llamarnos amigos y no solo eso sino compartirnos sus secretos.

Secretos es: el propósito escondido para aquellos que no pueden verlo hasta que Dios se lo revela a sus siervos (Amós 3:7; Jeremías 23:18, 22).

¿Qué desea Dios de mi amistad y qué significa que Dios quiera ser mi amigo?

Hay algunos secretos en la amistad íntima con Dios:

·       Una conversación constante.

No es posible desarrollar una amistad profunda con Él, sólo en las reuniones de cada semana. Se cultiva cuando compartimos todas nuestras vivencias con Él, buenas y de las otras. Porque de eso se trata un amigo. Dios quiere ser más que una cita en nuestra agenda cuando tenemos el devocional con Él. Él espera que lo incluyamos en cada conversación, situación, decisión, en cada actividad que hagamos y aun en cada pensamiento. Y eso es posible hacerlo, así como también es posible esperar Su respuesta donde sea que estemos. ¿Cómo? Lo dice su Palabra: oren sin cesar. ¿Cómo? Con cortas oraciones de gratitud, reconocimiento, adoración, cantos, etc.

Hay un concepto errado que para tener intimidad o pasar tiempo con Dios, se necesita estar “a solas”. Y no significa que no necesitemos eso, sino que es sólo un muy corto tiempo en comparación con el resto del día. Pero lo que hace la diferencia para entender esto, es ser conscientes de Su presencia en cada instante en mi vida, esté en donde esté.

Cuando tenemos un amigo de verdad, lo invitamos a pasar tiempo con nosotros (comer, salir juntos, compartir cosas), ¿y qué con Jesús? ¿Hacemos lo mismo? ¿Él es parte de nuestra vida? Cuando tenemos que “apartarnos” de la rutina diaria para poder adorar a Dios, es que no hemos aprendido a practicar y percibir su presencia todo el tiempo.

En el Edén, para Adán y Eva adorar a Dios no era una cita agendada en la vida de ellos; no era un tiempo especial del día, sino una acción constante.

Cuando te das cuenta de que Él ha decidido estar contigo todo el tiempo porque desea ser tu amigo, entenderás que no hay lugar más cerca de Él, que en el que estás en ese momento.

A veces “sentirás” la presencia real del Señor; otras veces no. Pero eso no quiere decir que no este ahí a tu lado. No es cuestión de sentir sino de ser consciente de que Él está en cada instante. De eso se trata la intimidad y la amistad con Él.

     ·       La meditación continua.

¿Qué es meditación?

Un proceso espiritual y mental donde la Palabra de Dios se vuelve una parte activa de nuestra vida. Nos lleva a entender la Palabra desde el punto de vista de Dios, y ya no del nuestro. Teniendo Su Palabra en nuestras mentes durante el día, afirmamos nuestra amistad con Él. Eso es meditación.

No se puede ser amigo de Él sin conocerlo y amarlo.

Cuanto más lo conocemos, más lo amamos, más experimentamos de su amistad y más la disfrutamos. Él nos considera sus amigos cuando hacemos lo que le agrada (Juan 15:14). Memorizar y meditar en Su Palabra nos pone en relación más profunda con Él, más allá del común de la relación.

Cuando da vuelta en la cabeza un problema o situación particular, le llamamos preocupación. Cuando da vueltas por tu cabeza lo que Dios dice en Su Palabra, se llama meditación.

Así que, si ya aprendiste a preocuparte, también aprenderás a meditar.

               Salmo 119:97- 99_ “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.”

Así que a mayor meditación, menos preocupación y mayor sabiduría.

Los amigos comparten secretos, y eso es lo que hará Dios contigo cuando le conozcas en profundidad, porque cuanto más tiempo meditamos en sus palabras, sean leídas, escritas o escuchadas, más entenderemos secretos (propósitos), que para otros pasan sin que se den cuenta. Así que eso te hará marcar una gran diferencia en tu vida cristiana en relación con el resto de los hermanos que no viven la amistad con Él.

Salmo 25:14_ “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.”

Este es un enorme privilegio que no debemos despreciar, porque allí está la base para desarrollar un crecimiento sostenido de nuestra vida espiritual, y de allí vienen los cambios reales, las estrategias, ideas y acciones para alcanzar metas y logros que de otra manera no sabríamos como alcanzar.

Lo que Dios arregló para nosotros (pacto), sólo lo van a conocer aquellos que lo conocen en intimidad.

 Pr. Jorge Rosanova