Continúa en amistad

 

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 ay una actitud muy poco frecuente en medio de esta amistad y es la de aprender a comunicarle a Jesús, con sinceridad, todos nuestros sentimientos; y a desarrollar una total confianza en su amistad  inalterable.

Normalmente en nuestra relación con él hacemos lo contrario. Dudamos de él cuando las cosas no vienen bien en nuestras vidas, cuando no recibimos inmediata respuesta a nuestras demandas. Él no espera que seamos perfectos en nuestra relación, pero sí desea que seamos completamente sinceros. Si la perfección fuera un requisito indispensable, nunca seríamos sus amigos.

Los amigos de Dios mencionados en la Palabra, expresaron claramente sus sentimientos; discutían con Él, se quejaban y hasta ponían en duda sus decisiones; lo acusaban, y hasta lo querían forzar a tomar decisiones más allá de Su voluntad. Lo extraño de esto es que eso no molestaba al Señor sino que, por el contrario, era como que buscara que sucediese.

Por ejemplo: Caso 1: Abraham tratando de hacer que Dios no destruyese Sodoma, negoció con Dios durante un buen rato de conversación (oración) (Génesis 18:23-33).

Caso 2: David. Quejas de injusticia, traición y abandono (Salmos).

Caso 3: Jeremías. Acusó a Dios de haberle hecho trampa en el llamamiento a servirle (Jeremías 20:7).

Caso 4: permitió a Job que se quejara abiertamente en su dolor; y al final Dios mismo lo defiende frente a “sus amigos” por ser sincero contra la falta de autenticidad de ellos (Job 42:7).

Caso 5: el caso más especial: Moisés. Éxodo 33:12-17 es un ejemplo de una franca y profunda amistad: verso 13: Moisés le puso condiciones al trabajo que Dios le había pedido que hiciese.

Verso 13b: puso la responsabilidad sobre Dios.

Verso 15: condicionó el trabajo a la presencia del amigo.

Verso 14 y 17: el amigo le cumplió todo el petitorio sin discutir.

Dios le toleró toda esa franqueza, porque lo que puede parecer un atrevimiento para nosotros,  para  Dios es autenticidad (Salmo 139:2-4).

La autenticidad que Dios espera de sus amigos, es decir lo que de verdad sentimos respecto a Él y la situación que estemos viviendo, no lo que debería sentir o decir en ese momento.

Hay muchas veces rabias y resentimientos ocultos a los ojos de los demás, pero no a nuestro amigo; ocasiones en las que entendemos que no hemos sido tratados con justicia o que hemos sido decepcionados, porque esperábamos su intervención pero ésta no vino cuando nos pareció que la necesitábamos. Y todas esas cosas las queremos ocultar. Pero la relación de amistad con Él no estará avanzando hasta que nos demos cuenta que todas esas cosas “injustas” que nos suceden son las Él usa para ayudarnos a bien. Por esas cosas que no entendemos, muchas veces es mayor el resentimiento con Él, que la amistad.

Generalmente los Salmos son vistos como una fuente de palabras de consuelo, y así es. Pero también es un manual de quejas, dudas, temores, deseos de venganza, resentimientos, desvaríos, sentidas pasiones, protestas. Emotivas confesiones, combinadas con gratitud y alabanza. Por ejemplo el Salmo 142:1-3, donde en vez de disimular su estado de ánimo y ser hipócrita, lo manifestó sinceramente al amigo. Esto era un paso esencial para subir de nivel en la amistad con el Señor.

La obediencia en la amistad

Normalmente en nuestras relaciones con personas, no relacionamos la obediencia con la amistad. Pero en la amistad con Dios es una condición esencial.

Juan 15:14- “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”

Recordando siempre que somos sus amigos, pero no sus iguales. Cuanto más de cerca le seguimos por amor, más estrecha es la relación de amistad.

Juan 15:9-11 y 8:28, 29 son modelo para nosotros de relación y amistad de Jesús con su Padre. Y Jesús espera que hagamos lo que él hizo con su Padre (todo por amor).

1ª Samuel 15:22- “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a la palabra de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.”

La mayoría de las veces estamos dispuestos a hacer “grandes cosas” para Dios, y eso está bien; pero lo que más le agrada a Él es que por amor y obediencia estemos dispuestos a hacer esas pequeñas cosas que no son tan visibles, dado que Él las considera actos de adoración.

Tiempo atrás dijimos que debemos valorar lo que Dios valora; y eso es lo que hacen los verdaderos amigos. Se interesan por lo que el otro considera de importancia. O sea, más amaremos lo que Él ama y odiaremos lo que Él odia. Y eso pensando en que tenemos un enemigo en común. El Salmo 69:9 y 2ª Corintios 11:1, 2 son ejemplos de esto. Un apasionamiento por lo que Dios se apasiona.

¿Qué es lo más importante para Dios después de la redención de Su pueblo, a través de la muerte de Su Hijo? Hallar a todos sus hijos perdidos, es la cosa segunda. Así que los amigos de Dios les hablan a sus propios amigos acerca del plan de salvación de Dios a través de Jesús.

La amistad con Dios debe ser deseada intensamente.

Salmo 27:4, 5- “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.”

Salmo 63:1, 2- “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para poder ver tu poder  tu gloria, así como te he mirado en el santuario.”

Algo similar ocurrió en la vida de Jacob.

Génesis 32:26- “Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.”

Y lo más extraño de esto, es que Dios lo dejó ganar. Dios no se molesta cuando “luchamos” con Él por una bendición, porque eso es señal de que estamos cerca de Él. Además de que seamos apasionados, cosa que le agrada a Dios. El enemigo no tiene acceso a nuestras vidas mientras permanecemos en esta actitud con Dios como  amigo.

Así que estamos tan cerca de Dios como lo deseemos.

¿Buscas esa amistad con todo tu ser? ¿Cuánto vale para ti? ¿Luchas por conseguirla? Quizás en el pasado era así, lo hiciste. Pero ahora se te ha ido apagando ese amor por Él. Así que si solo has estado “cumpliendo” con Dios, entonces no es de sorprender que Él haya permitido alguna situación en tu vida. Las aflicciones son como el combustible a la pasión por Dios. Él nos despierta del sueño espiritual mediante ellas. Y eso no significa que Dios esté enojado con nosotros, sino todo lo contrario. Nos quiere volver a la amistad con Él (Job 22:21).

¿Cuál es el camino?

Jeremías 29:13, 14- “… y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.”

 

Pr. Jorge Rosanova