Adoración que llega a Dios

 

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arcos 12:30- “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento.”

 

Con todo tu corazón: implica sinceridad de pensamientos y sentimientos.

Con toda tu alma: poner sentimiento y fervor.

Con toda tu mente: poner inteligencia en tu amor a Dios, no fanatismo ni amor ciego.

Con todas tus fuerzas: es poner intensidad en tu adoración de amor.

¿Qué porcentaje quiere Dios de mí? El mayor mandamiento de todos muestra que Dios no está interesado en sobras de mi tiempo, dinero y obediencia, ni en mi compromiso a medias.

Hebreos 12:28- “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temblor y reverencia…”

Tampoco el lugar es importante para Él, sino el cómo.

Cuatro características de la adoración que Dios recibe

1)   Que sea de verdad.

Algunos dicen: “Me gusta pensar en Dios como alguien que…”, y dan la idea de la clase de dios al que les gustaría adorar. Pero no es cuestión de crear nuestra propia imagen del dios que nos resulte más cómodo y fácil de adorar, porque eso es idolatría. Es otro dios, creado a nuestra imagen. Una cosa es cómo a mí me parece que le debo adorar, y otra es hacerlo como se debe y saber que Él está recibiendo la adoración que le doy. La adoración se basa en lo que la Palabra dice de Dios, no en nuestra opinión respecto a Él.

    2)   Que sea auténtica.

La adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu de Dios que está en nosotros. Así que no se trata de ser perfectos en las palabras que expresamos, si éstas no van acompañadas de una creencia genuina de lo que decimos. Porque Él está mirando más allá de palabras; está mirando directo al corazón (1ª Samuel 16:7). La alabanza y la adoración que no brotan del corazón, son un insulto a Dios.

Al tratarse de adoración que agrade a Dios, cuando Él nos formó colocó también en nosotros emociones para que pudiésemos adorarlo con ellas, pero Él espera que sean genuinas, no fingidas. Podemos ser imperfectos en la adoración, pero no falsos. Adoramos a Dios a quien decimos amar, y la Palabra dice: “El amor sea sin fingimiento.” (Romanos 12:9).

La adoración completa es la que se hace con la cabeza y con el corazón y es profunda, tanto emocional como doctrinalmente. Muchas veces elevamos adoración y alabanza confundidas. ¿Qué quiere decir esto? Que van mezcladas con nuestras emociones, porque hay canciones cuyas letras apelan más a la emoción que al espíritu. Debemos entender que nuestro espíritu responde a Dios; esa es verdadera adoración. Cuando hay demasiada emoción no nos concentramos en adorar a Dios, sino en nuestros sentimientos.

¿Cuál es el mejor estilo de adoración? Es aquel que de verdad representa nuestro amor a Dios, basado en el trasfondo y la personalidad que Él dio a cada uno. Por eso unos adoramos orando; otros estudiando la Palabra; otros viendo la mano de Dios en la naturaleza, lo cual les inspira a amarlo más; otros lo adoran con los sentidos, experimentando Su presencia a través de ellos; otros lo hacen a través de formas armadas, conocidas y repetidas; otros adoran sirviendo a los demás (Mateo 10:40-42). Hay quienes le adoran celebrando, disfrutando de sus proezas; otros lo hacen meditando en Él. Así que esto demuestra que adoración y alabanza no es rutina que causa insatisfacción. Tampoco es estancamiento por costumbre y hábitos de la misma forma repetida de adorar.

Hemos visto al menos diez formas de adoración y alabanza a Dios, y eso indica que no todos le tenemos que adorar de la misma manera. Pero sí, que es necesario renovar nuestra forma de adoración.

     3)   Que sea reflexiva.

Jesús dijo: “Amarás al Señor con toda tu mente”. Eso quiere decir que adorar por costumbre, repetición, sin pensar en lo que estamos diciendo, no es verdadera adoración. Eso es adoración distraída, fuera de foco. Leyendo este pasaje necesitamos entender que la mente debe estar puesta en lo que hacemos. Vanas repeticiones es igual a adoración distraída. Nos resulta más fácil decirle cosas a Dios con frases gastadas, con oraciones de rutina, que buscar en la Escritura oraciones o textos que den como resultado oraciones llenas de frescura y honra con palabras y gestos nuevos en Su presencia. Usar los nombres de Dios puede ser algo que incluyamos en las nuevas formas de adoración.

Entendiendo 1ª Corintios 14, vemos que Dios desea que nuestras reuniones públicas sean también entendidas por los no creyentes (1ª Corintios 14:23-25), y que éstas tengan sentido.

     4)   Que sea práctica.

Eso quiere decir sacrificar nuestro egoísmo. No podemos exaltar a Dios y a nosotros al mismo tiempo. Así que cuando Jesús dijo: “Amarás al Señor con todas tus fuerzas”, eso requiere de energía y esfuerzo, y también sacrificio. O sea cuando no tenemos ganas o estamos cansados, porque no siempre será conveniente ni cómodo. La adoración pasiva no tiene ningún sentido.

 Así que, adoración verdadera es un asunto del corazón.

 

Pr. Jorge Rosanova