Pentecostés


Hechos 2:1-4: Cuando Dios engendró Su iglesia, Él derramó de Su Espíritu Santo, la bautizó, la llenó y la ungió con poder. Y desde ahí donde el Espíritu de Dios está presente, hay pruebas o evidencias claras. Pero si estas evidencias no se ven, entonces el Espíritu Santo no se está manifestando.

Dos preguntas: ¿Crees que la iglesia hoy se está moviendo en el poder del Espíritu Santo? Y en cuanto a ti, ¿muestra tu vida estas evidencias, viviendo y caminando en la plenitud del Espíritu?

Joel 2:28: Profetizó que cuando el Espíritu llegara, una evidencia de Su presencia sería la enseñanza profética. Joel describió esto como un tiempo excitante cuando creyentes mayores tendrían sueños espirituales y los jóvenes recibirían visiones. El pueblo de Dios experimentaría maravillosas liberaciones, y lo seguiría una gran cosecha de almas.

Isaías 32:15: El profeta describió lo que sucede cuando el Espíritu Santo cae sobre un pueblo: “cuando venga el Espíritu Santo, lo que una vez fueron vidas estériles se convierten en un campo fértil. Este creyente sin frutos de repente reboza con frutos. Y esta no será una cosecha temporal. Ese campo de frutos crecerá hasta transformarse en un bosque. Y podrás sacar cortes de este bosque año tras año, y aumentará tu fruto continuamente.”

Isaías 32:16: “Habitará el juicio en el desierto y en el campo fértil morará la justicia.” Según el profeta, el Espíritu Santo también trae consigo un mensaje de juicio contra el pecado. Y ese mensaje produce rectitud en el pueblo. Cuando el Espíritu Santo se mueve, su primera obra es limpiar Su iglesia. Él quita cualquier cosa que frena Su fluir. Y eso significa limpiar a cada individuo. Toda carne es echada fuera. Los chismosos y los que tienen una lengua amarga contra lo santo son expuestos. Aquellos que mienten y acusan falsamente a los demás son aislados y obligados a enfrentar la verdad. Y pronto, aquellos que causan conflictos y viven bajo una nube oscura creadas por ellos mismos, ya no pueden soportar. Eso es lo que ya ha estado ocurriendo y sigue aun.


Y así sucedió en pentecostés, cuando llegó el Espíritu. La Escritura dice que al predicar Pedro con la unción del Espíritu, los corazones de las personas fueron tocados. Preguntaban: “¿Qué debemos hacer para ser salvos?” Miles vinieron a Cristo esos días. No necesitaron ser convencidos a través de toques, agites o entretenimiento profesional. No, ellos reconocieron su pecado y querían ser libres.

Mira lo que dice Isaías 33:13, 14: aquellos que no enfrentaban su pecado oculto, eran expuestos. Una pareja en Hechos 5 - Ananías y Safira - pagó con su vida por su engaño. Puedes salirte con la tuya con pecado oculto en iglesias muertas y secas, pero no puedes en una iglesia donde el Espíritu Santo está presente.

El Espíritu Santo es también el administrador de la paz de Cristo. Él proporciona paz tanto al púlpito como a los bancos. Sin embargo, no puede haber paz sin rectitud. Isaías 32:17, 18: la paz viene porque la rectitud y la justicia están obrando. Para eso hoy el Espíritu Santo está ocupado sacando toda inquietud, perturbación, culpabilidad y condenación. Lo que sigue es paz mental, paz en el hogar, y paz en la casa de Dios. Y cuando el pueblo de Dios tiene la paz de Cristo, no es fácilmente movido de ella.


Isaías 32:9-13: Nos muestra evidencias claras de lo que sucede cuando el Espíritu Santo no se manifiesta. 

Vs. 9: La frase “ustedes mujeres”, en realidad se refieren a toda la congregación. Esta forma de expresión aparece a través de las Escrituras: en Cantares se refiere a los escogidos de Dios como “hijas de Jerusalén”.

Vs. 10: En otras palabras: “tu vida no será fructífera. Tu familia, la iglesia, tus relaciones, se estancarán espiritualmente”; dice que habrá temores, no habrá frutos y la cosecha tampoco vendrá.

Vs. 11: Dos veces Dios advierte a Israel acerca de estar demasiado cómodos. Insensibles a la realidad del Espíritu de Dios. La palabra hebrea para indolente aquí significa “audaz, confiada”. Lo que esta diciendo aquí es: “Levántate de tu comodidad, creyente. Eres audaz en tu pecado. Estás tan confiado en ti mismo que te has convertido en un vago espiritual. ¡Sacúdete de este estado de descuido!” Les dice: “Sáquense esa confianza en ustedes mismos, despójense de todo lo que es apariencia. ¡Creyente, despierta! Necesitas que el Espíritu Santo te renueve o te llene”. ¿Qué son los espinos y cardos? Significan vacío, sequía, pobreza, decepción. ¿Cuántos creyentes hoy aun están así? Y teniendo todo el poder a disposición, luego se entiende el por qué se sienten tan desanimados. La causa fue la comodidad y el descuido de sus vidas espirituales.


¿Por qué el Espíritu Santo no fue derramado sobre este pueblo?

En resumen, el problema fue vagancia espiritual. Mirando alrededor de la iglesia hoy, vemos multitudes de creyentes recostados en camas de confianza propia. Ellos desprecian los mensajes proféticos y cierran sus oídos a toda advertencia a despertar. Tales creyentes están durmiendo en la misma hora de la media noche. Así que los mismos acontecimientos mundiales hablarán por sí mismos a los creyentes en estas condiciones.

Pero Jesús, que viene a buscar a su iglesia, está preparándola pero llena de su Espíritu, el mismo que ha sido derramado en pentecostés, un pueblo lleno de poder y de gloria. Dios toma un hombre o una mujer y dice: “¡Verán con estos  lo que yo voy a hacer! ¡Verán lo que sucederá!” La iglesia está fermentando, el gobierno del anticristo también, las naciones están rebelándose contra Dios y contra Cristo, pero Dios se reirá de ellos. ¡Espera y pronto lo verás!


Es tan grande y tan fuerte la presión que se viene, que los cristianos no podrán sobrellevar las circunstancias que vendrán sobre ellos si no están revestidos del poder del Espíritu Santo, porque serán confundidos, y terminarán en manos de Satanás. Nadie puede menospreciar una promesa tan grande como es la promesa de la llenura del Espíritu Santo y quedar así no más; y encima después de tanto tiempo de ser anunciada. Y esta promesa, dijeron los apóstoles, es para ustedes, para sus hijos y para todos cuantos el Señor llamare. ¡El Señor hoy derrama el Espíritu del pentecostés que llenará la tierra de la gloria de Dios!


1) Tú no quieres pecar, pero sucumbes ante el pecado porque no estás revestido del poder del Espíritu Santo. 

2) ¡Tú no predicas el evangelio y no ganas a nadie para Cristo porque no estás revestido del poder del Espíritu Santo! (Hechos 1.:8).

3) Te da vergüenza y temor que tus amigos se burlen de ti si se enteran que eres cristiano porque no estás lleno del Espíritu Santo. 

4) El verdadero creyente es una persona llena de fuego y de poder y no puede parar, ni dejar de contar lo que ha visto y oído.


¡Dios quiere darte una vida de poder, quiere llenarte con su Espíritu Santo! Pero este derramamiento solo caerá sobre aquellos que lo buscan. Vendrá sólo sobre aquellos que tiemblan a la Palabra de Dios, los que se levantan de su sueño, se deshacen de toda confianza en la carne, y buscan que les sea dado un espíritu quebrantado y un corazón contrito.


Realmente hoy mi corazón gime: Espíritu Santo, enciende a tu iglesia y quita toda la necedad. Tócanos con una pasión ardiente por Cristo y limpia todos los esquemas y los planes de hombre. Espíritu Santo, conmueve mi alma. Atráeme a la habitación secreta de oración contigo. Que no haya más oraciones apresuradas para mí, hazme sensible y sumiso. Enséñame a esperar en ti, a gemir, a no rendirme hasta que sea renovado por completo y reciba la paz que prometiste. Deseo y necesito una restauración de pentecostés.


Pr. Jorge Rosanova