Orando Al Padre Como Hijos


En casi todo el mundo, la oración no es una disciplina a la que la mayoría de los cristianos se apegue. Mayormente son las mujeres las que comienzan la oración y la intercesión. Siempre empiezan poquitos y luego se van contagiando otros y se agregan. En el libro de Lucas vemos 8 relatos de Jesús orando. ¿Por qué oraba? ¿Cómo oraba? ¿Acerca de qué oraba? ¿Qué sucedía cuando oraba? La clave de la vida de Jesús fue su vida de oración. De allí salía su poder y autoridad. Aprendió a orar como hijo y desarrolló una poderosa relación personal de verdadera intimidad con el Padre.


3 cosas que no debemos hacer en oración


No orar como los hipócritas: Mateo 6:5.

Hipócrita en griego no tiene el acento malo que tiene en español. Quiere decir “actor de teatro”, uno que se cubría la cara con máscara y representaba a un personaje. Luego se quitaba la máscara y volvía a ser quien era. La mayoría de los creyentes hacen eso. Van a las reuniones, cumplen, salen, se quitan la máscara y viven derrotados el resto de la semana. Jesús dijo: “No oren así”. Le presentan a él una cara de victoria en las reuniones y al terminar de orar vuelven a su realidad de derrota. Es muy fácil aprender el lenguaje del reino sin estar en el reino. Pero no sirve de nada, a menos que aceptemos que hay que cambiar lo que está mal y dejar de usar máscara para fingir.


No orar para ser alabados de los hombres: Mateo 6:5.

Hay quienes se jactan de orar muchas horas, sólo tratando de impresionar a los demás. Producen un orgullo espiritual, se creen mejores que otros porque oran más tiempo. Pero debieran pensar qué opina Dios de ellos.


No usar vanas repeticiones: Mateo 6:7

Hay una diferencia grande entre hacer vanas repeticiones y perseverar en oración. Vanas repeticiones es hablar sin pensar, sin tener el corazón en lo que se está diciendo. Ejemplo: “Señor, gloria a Dios, aleluya” todo el tiempo. Oración es aquel que habla con el Padre de lo que hay en el corazón y está basado en una relación. Muchas religiones en el mundo usan repeticiones para hacer lavados de cerebro. Dios no se inmuta por nuestras oraciones repetidas   sino por nuestra fe hacia Su Palabra.


¿Cuál es el lugar secreto de Dios? Isaías 57:15


Él habita donde el tiempo no existe; allí sólo se puede entrar y vivir por fe: Hebreos 11:6- Hebreos 10:19-22. En el estado de eternidad no hay velo, Él está allí completo para nosotros, porque el velo fue removido. El acceso a ese lugar es un corazón sincero, limpio, sin orgullo; lo demás Él lo hará. Dios quiere que lo conozcamos y eso trae resultados: Daniel 11:32b

-Conoce: griego- significa conocer íntimamente.

-Esforzará: significa ser valiente, fuerte, conquistar.

-Actuará: significa obedecer, practicar, producir.

Si lo unimos todo en una oración, sería así: El pueblo que tiene una relación íntima con Dios, será esforzado, valiente, fuerte, conquistador, y estará listo para obedecer, sacrificar, practicar, producir. Es que ha hecho lo que dice Isaías 57:14. Entonces, si hay falta de acción en un creyente es resultado de no tener una comunión íntima con Él. A la inversa, el pueblo que conoce a su Dios, hará cosas atrevidas y poderosas, con la revelación del Padre. Y quienes ya lo han hecho, cruzando la línea de hijos a guerreros, han conquistado.


Después de enseñarnos cómo no orar, Jesús en Lucas 11 y Mateo 6:6 enseña cómo orar al Padre como hijos. Lo que llevamos a las reuniones es el producto de haber estado a solas con Él o no. ¿Quién nos revela al Padre? Juan 16:13-15. ¿Y cuál es la revelación del Padre? Que es mi Padre celestial, me ama como ama a Jesús y soy su hijo amado.

Juan 11:41, 42: Jesús no gritó porque Dios fuese sordo, si no para que la gente oyera y supiese que el Padre siempre contestaba sus oraciones, y que era el enviado del Padre. Cuando el hijo ora, el Padre contesta; debe contestar, si no contesta, no es Padre.


¿Cuáles son los beneficios de ser hijos? Romanos 8:16, 17


Los hijos tienen herencia. Hay herencia espiritual y material, y está disponible por medio de Jesús.


Los hijos tienen derechos. Derecho a ser oídos, a que se les conteste por la relación que tienen con su Papá. Tienen derecho a salud, liberación, paz, justicia, gozo, prosperidad, todo por medio de Jesús.


Los hijos tienen un relacionamiento con el Padre. A medida que vamos conociendo de Su amor  respondemos al Padre en obediencia, pues es la única forma de probar nuestro a amor a Él. Y en esa relación nos enseña cómo ser hijos, dejando de orar como mendigo: Juan 16:23, 24. Jesús enseña aquí que al orar como hijos, hay resultados positivos.


Los hijos tienen privilegios. Pero también responsabilidad de obediencia y honra. Muchos hijos se quejan de sus padres, pero tampoco ellos como hijos cumplen sus responsabilidades. Con el Padre celestial es lo mismo: no hay privilegios sin obediencia y honra. La obediencia produce una atmósfera de cielo; la desobediencia una atmósfera de infierno.


La cercanía de la relación con el Padre es la que trae una verdadera seguridad, y no está en el trabajo que yo pueda hacer para Él. En la iglesia hay mucha inseguridad, competencia, celos, envidias, y eso es porque los creyentes no tienen conocimiento y revelación de cómo opera el Padre.

Ya vimos que el reino funciona bajo paternidad. Sin esto no se puede entender el reino. Si nunca la has tenido, hoy vamos a pedirle al Padre que te la dé. Uno de los nombres del Espíritu Santo es el Espíritu de adopción, el que hace que llamemos a Dios “Papito”.


Jesús era la primera persona que oraba con la confianza con la que pide un hijo a su padre. Por eso los religiosos se enojaron y lo llamaron blasfemo. Todo resultado duradero en nuestras vidas y el ministerio, sale de estar en privado con el Padre. Busca ese lugar secreto si no lo tienes, pero orando como un verdadero hijo, con identidad de hijo. Haz uso de tus derechos y privilegios como hijo, pero cumple tus responsabilidades también.

¿Estás dispuesto a comenzar una vida de oración como hijo?


Pr. Jorge Rosanova