Segunda oportunidad a la iglesia de Estados Unidos

16 de febrero del 2012 

Amados hermanos

    Una vez más nos dirigimos a ustedes y lo hacemos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.     Queremos compartir con ustedes una palabra que el Señor nos ha dado, la cual sabemos, podrá causar uno de dos efectos.   Incrementar la situación actual respecto a la iglesia o disminuir dicha situación. 

    El jueves 16 de febrero del 2012, mientras trabajaba en el mensaje para el siguiente domingo, el Señor me guió a dicha palabra.   El mensaje para ese domingo 19 de febrero, el cual puede ser escuchado en nuestra página de internet bajo el título “Haciendo Preparativos”, estaba basado en el texto bíblico de 1 de Pedro 3:15, la segunda parte del versículo que lee de la siguiente manera: y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;   Entendí que el Señor nos estaba llamando para prepararnos, pues los fundamentos de la cristiandad están siendo atacados violentamente y nosotros somos los llamados a presentar defensa.  

    La iglesia de Jesús no es una institución violenta.   Nosotros no presentamos defensa peleando, insultando o maldiciendo.   No, nosotros presentamos defensa haciendo uso de la palabra de Dios, la Biblia, pero lo hacemos con mansedumbre y reverencia.   Estas son dos características que deben siempre estar presentes en nuestras conversaciones.    Por lo tanto entendía que la hora de prepararnos para esta batalla había llegado.

    Estando en esta tarea fue que el Señor me guió a la palabra profética, la cual les daré ahora.   Quiero antes hacer referencia a la palabra profética que el Señor nos dio en abril 14 del 2009 y que está puesta en la siguiente página; (Aviso a la Iglesia de Estados Unidos) con el propósito de que, si no la han leído todavía así lo hagan, pero si ya la leyeron que puedan refrescar su mente al leer la introducción, pues en esa palabra profética explicamos la manera en que Dios hace uso de Su palabra para hablar a Su iglesia hoy.

     A continuación la palabra que Dios nos ha dado para la iglesia de Estados Unidos de Norte América, palabra que se apresura a su cumplimiento:

     Ez.4: 1Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de Jerusalén. 2Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento, y colocarás contra ella arietes alrededor. 3Tómate también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de Israel.

     En esta palabra vemos a Dios dándole unas indicaciones a Ezequiel.   Estas indicaciones son un juicio que Dios está permitiendo que venga a Israel.    Estamos tan mal enseñados que cuando hablamos de juicio decimos que eso era solo en el Antiguo Testamento y que hoy vivimos en la gracia y que eso no se da.   Tildamos a quienes hablan así como fanáticos.    No hemos logrado entender lo que Dios nos dice en 1 de Pedro 4: 17Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?     Esto está escrito en el Nuevo Testamento y está escrito para la iglesia.    Dios limpia su casa y en ocasiones lo hace con juicio.    No estamos hablando en términos de condenación, sino en términos de consecuencias por nuestras propias acciones.

     Dios le dio al profeta unas instrucciones específicas las cuales mostrarían lo que le ocurriría a Israel en un futuro.   ¿Qué nos quiere decir Dios con estos tres versículos? 

     Dios le está dando una segunda oportunidad a la iglesia para que enmiende el error cometido en las pasadas elecciones.    La condición que estamos viendo hoy y que se continua empeorando de día en día es por causa de la misma iglesia.    En las elecciones pasadas alrededor de treinta millones de cristianos no votaron.    Las elecciones fueron ganadas por diez millones.    Si esos treinta millones, junto a los otros cristianos, hubiéramos orado, buscado dirección de Dios, y hubiéramos ejercido nuestro derecho al voto, hoy no estaríamos viendo lo que estamos viendo.  

     No somos políticos ni pretendemos decirles por quien deben votar, pero entendamos que la política nos afecta a todos, sea para bien o para mal.   En este caso nos está afectando para mal, y bien mal.   

     Dios está usando este mensaje y estas palabras como señal de lo que puede ocurrir si nosotros no oramos buscando su rostro y ejercemos nuestro derecho de votar y así hacer la voluntad de Dios.

     Permítanme explicar algo.   En la agenda de Dios ya está dispuesto lo que va a ocurrir para que se pueda seguir cumpliendo la palabra de Dios.     Nuestro voto no sube ni baja a ningún político, pues la misma Biblia nos dice claramente que Dios es el que quita y pone reyes (Dn.2:21) y él lo hace con un solo propósito, llevar acabo lo que quiere hacer (Ex.9:16 y Ro.9:17).  

  ¿Por qué debemos entonces orar pidiendo que Dios nos guíe en nuestra forma de votar?   Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. (2 Cor.5:10).    Usted y yo un día nos tendremos que parar frente a Cristo y rendir cuenta por lo que hicimos hoy.    Si hacemos lo que Dios nos dice que hagamos y aun así no vemos los cambios, no seremos juzgados por eso, porque hicimos lo que él quería que hiciéramos.   Recordemos, el presidente que suba subirá porque es Dios quien lo sube, pero nosotros habremos librado nuestra responsabilidad. 

 Una cosa es cierta iglesia, se avecinan días duros y como creyentes debemos afirmarnos en la fe, no en la fe vana, hueca y vacía la cual está basada en un confesar positivo.    Debemos confesar positivo, pero esa no es la fe que nos sostendrá, sino la fe en Jesucristo y en Su palabra.   Una fe viva junto a una esperanza viva.   

Es una segunda oportunidad para la iglesia.   No cometamos el mismo error dos veces, pues tendremos que sufrir las consecuencias.

Dios nos está avisando hoy por medio de esta palabra y de otras formas.   No nos quejemos a Dios si por nuestra culpa la persecución contra la iglesia se incrementa.

Mientras, hagamos estos versículos nuestros y esforcémonos por hacerlos una realidad en nuestras vidas.   Consumiendo la medicina de Dios dada en los primeros tres versículos garantizaremos los resultados del versículo número siete.   Paz.

 4Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 5Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.  Fil.4:4-7

 

                                                                                  Eduardo Negrón

                                                                                        Pastor de la Congregación Hispana de Ladysmith