Daniel

El libro de Daniel es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo, que en las biblias cristianas se ubica entre los libros de Ezequiel y Oseas.

Es el sexto de los libros proféticos y se lo incluye —por los cristianos— entre los Profetas Mayores (de los cuales es el cuarto, luego de Isaías, Jeremías y Ezequiel). el libro va dirigido hacia los jovenes porque Daniel era joven

Los judíos lo excluyen de los Profetas (Nevi'im) y lo colocan entre los Escritores (Ketuvim).. Varias de sus partes son deuterocanónicas y solo las incluyen las biblias católicas.


Género y dificultad

Por su género literario, pertenece al género apocalíptico, de difícil comprensión. Dios muestra cómo da sabiduria a Daniel y cómo la dará a todo aquel que quiera, por el simple hecho de tener voluntad y reconocer que el poder está en las manos del Altísimo, Dios todopoderoso.


Orden

Los judíos no lo colocan entre los Nevi'im o Profetas sino entre los Escritores o Ketuvim, lo que parece dar a entender que la colección de libros proféticos ya estaba completa y cerrada cuando se escribió Daniel. En la biblia hebrea se ubica en una situación muy extraña para un Profeta Mayor: entre Ester y Esdras.

En la LXX, va sexto entre los profetas, luego de Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc y Ezequiel. Esta ubicación la heredaron luego todas las demás biblias cristianas.


Pasajes griegos

Existen tres pasajes de este libro que no están contenidos en el texto hebreo-arameo del Tanaj, aunque sí los contiene el texto griego de la Biblia de los LXX. Los actuales judíos y muchos protestantes (aun cuando no todos) los tienen por apócrifos. Sin embargo, aparecen en muchas importantes versiones protestantes de los escritos bíblicos; tales como las Biblias de Casiodoro de Reina (Basilea, Suiza, 1569), y de Cipriano de Valera (Ámsterdam, Países Bajos, 1602). En tanto que las tribus israelitas de habla y cultura griega, seguidas por la iglesia católica romana, y por las diferentes iglesias cristianas ortodoxas y orientales, los consideran partes integrantes del canon de la Biblia. Se trata de:

  • El pasaje Daniel 3:24-90, que incluye la Oración de Azarías y el Himno de los 3 Jóvenes

  • La Historia de Susana (a veces computada como Daniel 13)

  • La Historia de Bel y el Dragón (a veces computada como Daniel 14)


Idiomas

El libro de Daniel fue escrito en tres lenguas diferentes:

  • Hebreo: (1:1-2, 4a y 8-12);

  • Arameo: (2, 4b, 7:1-28);

  • Griego: las partes deuterio-canónicas mencionadas arriba.

El origen multi-lingüístico del libro ha sido confirmado por el hallazgo de los Manuscritos del Mar Muerto. Esta circunstancia es muy extraña, porque se produce a través de las dos partes del libro que, en cuanto al contenido, son completamente distintas. Hasta el día de hoy nadie ha conseguido explicar esta discordancia.

La primera parte del libro narra la historia del profeta Daniel, quien según el mismo libro, vivió en Babilonia como exiliado junto con el resto del pueblo hebreo en el siglo VI a. C. En esta parte se narran las vicisitudes de Daniel y otros tres compañeros por ser fieles a Dios, al contrario de lo mandado por Nabucodonosor II, rey de los babilonios. Igualmente se narra la sabiduría de Daniel al interpretar correctamente los sueños y visiones del rey. Por último, la primera parte también narra lo sucedido con Daniel cuando los babilonios fueron conquistados por los  medos, comandados por Darío el Medo, los cuales más tarde fueron sometidos por los Persas.

La segunda parte del libro históricamente puede referirse a lo sucedido en Medio Oriente (particularmente en el territorio de Palestina) cuando la Dinastía Ptolemaica y la Dinastía Seléucida peleaban por el territorio, y cuando Antíoco IV Epífanes intentó suprimir el culto judío en Jerusalén y reemplazarlo por un culto helenista.

Existen además relatos deuterocanónicas, cuyos originales sólo se conservan en griego, por lo que no todas las iglesias las aceptan como parte del canon bíblico. Estas secciones son:

  1. La oración de Azarías.

  2. El cántico de los tres jóvenes.- el canto que entonan dentro del horno los compañeros de Daniel.

  3. La historia de Susana.

  4. Daniel y los sacerdotes de Bel.

  5. Daniel y el Dragón.


Fecha

La teoría de algunos es que Daniel tiene que ser más reciente que los profetas postexílicos, ya que ninguno de ellos lo cita, menciona ni le hace referencias. El texto contiene multitud de vocablos persas y griegos, lo cual hace pensar que es posterior a las invasiones de Ciro y de Alejandro Magno. El estilo y la redacción de esos pasajes confirman tal hipótesis.

Los autores conocen muy bien la historia de la rebelión macabea y, como profecía apocalíptica, incluyen en ella el estudio de los ángeles y el concepto de resurrección, que indudablemente aparecieron mucho después del Exilio.

Por consiguiente, la teoría de algunos es que el libro quizás fué compuesto antes de la muerte de Antíoco IV Epífanes, que persiguió a los hebreos entre 167 y 164 a. C.

Por otro lado, en el Nuevo testamento, el propio Jesucristo se refiriere al Libro de Daniel (Mateo 24:15), lo cual prueba de que era un libro reconocido como inspirado por Dios y canónico para los judíos. Según esto, se puede deducir también que podría haberse completado tal y como se explica en el propio libro de Daniel supuestamente cuando Daniel residía exiliado en Babilonia, alrededor del año 539 a.C. Lo interesante de Daniel es que no fue considerado como profeta (Nevi'im) por los judíos sino como escritor (Ketuvim). Aunque claramente se le menciona en Mateo 24:15 como el "profeta Daniel". En los textos se menciona la venida de un conquistador, un mesías que destruiría la corrupción de los gobiernos humanos. En Daniel 2:44 se profetiza acerca del tiempo en el que Dios establecería un Reino, o gobierno, que destruiría todos los gobiernos existentes y subsistiría hasta tiempo indefinido (para siempre)". Evidentemente se trata del mismo gobierno que el propio Jesucristo enseñó a sus discípulos a orar pidiendo a Dios "venga tu Reino y hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo".

Contexto histórico

A partir del Exilio, Israel nunca ha conseguido recobrar la libertad como nación independiente. Sucesivamente han estado bajo el dominio de caldeos, persas y griegos, de los lágidas egipcios y los sirios seléucidas..

Grecia intenta imponerles el culto a sus dioses paganos y el judío común debe elegir entre adorar a Zeus o morir.

Antíoco quiere ser divinizado y obliga a los judíos a que lo adoren como dios-rey. Entonces, Israel espera ansiosa y angustiada a su Libertador, no en el sentido mosaico, sino como aquél que vendrá a anunciar el nacimiento del Mesías.

En esta difícil situación se ambienta el Libro de Daniel.

Géneros literarios

Según su aspecto literario, puede decirse que los seis primeros capítulos son narrativos y los seis últimos son apocalípticos y proféticos, configurando, entre ambos, una solemne afirmación de la majestad de Dios. Forma parte de la apocalíptica judía En cuanto a literatura apocalíptica, debe muchísimo al Libro de Ezequiel.

Objetivos

El libro intenta conformar una guía y una esperanza para los judíos perseguidos por el rey Antíoco. La historia que narra Daniel es prueba inequívoca de la fortaleza y el sostén que Dios ofrecerá a los hebreos, y los sueños y visiones del texto prefiguran el fin de la tribulación e investigan las causas y orígenes de los males presentes.

Exhorta a la fe y a la paciencia, auto titulándose el medio por el que Dios ofrece un refugio ante los daños y promete la próxima y final liberación.

Sentido religioso

Hace, como otros libros del período, una teología histórica que estudia y explica los hechos desde un punto de vista religioso. Al ser un libro mesiánico, impetra la confianza y la esperanza en un futuro mejor, y representa la lucha entre el Bien y el Mal como los padecimientos del Pueblo del Pacto a manos de sus opresores.

El Apocalipsis de Juan utilizará el mismo método, corregido, aumentado, modernizado y adaptado a la realidad de varios siglos después.

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