Visión

 "Levantar un ejército de hombres, mujeres y jóvenes que no sean movidos por las emociones, sentimientos o circunstancias, sino por la Palabra de Dios"

     El cristianismo que se esta viviendo hoy día es uno inclinado más a las emociones que a la firmeza de la palabra de Dios.  Como iglesia, Dios nos ha guiado a cambiar esa forma de vida por una más sólida y segura.   Una vida que pueda resistir todas las asechanzas del diablo, y en el día malo poder estar firmes.   No por nuestras propias fuerzas, sino fortalecidos en el Señor y en el poder de su fuerza.

     No nos oponemos a las emociones, sino que sabemos que estas son fluctuantes y trabajan a la par de las circunstancias.   Sin embargo, cuando una vida está edificada sólidamente en la palabra de Dios las circunstancias de la vida, o como lo llama la Biblia “el día malo” no nos podrán hacer caer.   Lloraremos, nos doleremos, pero en medio de ese día malo le estaremos dando gloria y honra a nuestro amado Jesús.    Esa es la visión que Dios nos ha dado.

    Junto a la visión nos ha dado la misión, nos ha indicado como podemos lograr esa trasformación en la vida de cada cristiano.   Esa misión es la que sigue a continuación.

 

Misión

 

"Instruir a ese ejército en los fundamentos de la doctrina de Cristo (He.6:1-2) para que la casa que construya encima (Mt.5,6,7) le de gloria a Dios en todo momento".

     El ministerio de Jesús en la tierra fue más dirigido a la enseñanza que a la predicación.   Nosotros hemos sido llamados a seguir ese mismo método.   La misión consta de dos partes principales.   La primera es: instruir a los cristianos en “los rudimentos de la doctrina de Cristo”.    Sabemos que el libro a los Hebreos nos dice que debemos avanzar a la perfección no deteniéndonos en los rudimentos.   El problema es que la iglesia dice conocer esos rudimentos, pero cuando el día malo toca a la puerta de sus vidas se desmoronan.   Esto es señal de que no basta con poder recitar Hebreos 6:1-2 de memoria, tenemos que hacer uso de ellos como un fundamento sólido que son, después de todo el avanzar a la madurez incluye construir sobre ese fundamento.   

   La segunda parte de la misión es precisamente lo dicho antes, construir la casa que va encima del fundamento.    Esa casa es básicamente el Sermón del Monte (Mt.5,6,7).   Nadie podrá llenar las demandas del Sermón del Monte si no tiene un fundamento sólido primero.   Por lo tanto, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo y para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes necesitamos un fundamento sólido y una casa bien construida.

    Con la ayuda de Dios, quien nos llamó y con esta página cibernética en la red lograremos el propósito que él tiene en mente.    En estos tiempos tan duros y difíciles es cuando más necesitamos de estos fundamentos.   Permita el Señor y le puedan ayudar para su crecimiento.