El Proceso para Subir A Otra Dimensión

Uno de los obstáculos que el creyente puede enfrentar para poder subir a otra dimensión en su relación con el Señor, es ignorar los tiempos que estamos viviendo.  Si no estamos conscientes de que vivimos en un mundo globalizado, donde el internet ayuda a acortar distancias y pone a la disposición del ser humano información que antes era inaccesible, es como pretender tapar el cielo con la mano. Así que nuestra mente tiene que ser expandida por el Señor, para que podamos subir a otra dimensión.  No para ser más amplios en cuanto a aceptar como buenas cosas que son pecado, sino para tener una amplitud espiritual.  

Quiero analizar algunos textos de la Escritura para hablar sobre el proceso que se debe dar en nuestras vidas para poder subir a otra dimensión en nuestra relación con el Señor.  Comencemos comentando algunos versos del capítulo 24 del Evangelio de Lucas. Primero: Les abrió los ojos 24:13: Entonces les fueron abiertos los ojos,  y le reconocieron;  mas él se desapareció de su vista”. Se dan cuenta de que Jesús estuvo caminando con ellos cuando les abrió los ojos. Segundo: Les abrió las Escrituras Lucas 24:32: Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,  mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras? Comprenden por qué el Señor camina con ellos, cuando les abrió las Escrituras. Tercero: Les abrió la Mente: Lucas 24:45“Entonces les abrió el entendimiento,  para que comprendiesen las Escrituras;” No comprendieron cuál era la misión ni  por qué el Señor pasó por el suplicio de morir en la cruz hasta tanto les abrió la mente.

Un detalle curioso que encontramos dentro del pueblo de Dios es que hay personas a quienes sus ojos les fueron abiertos cuando conocieron al Señor, les son abiertas las Escrituras, son tremendos conocedores y expositores de la Palabra de Dios, pero por alguna razón les falta ese tercer paso, que Dios les abra la mente. Hay gente que sí conoce al Señor, que conocen la Escritura. Entre eso que les fuero abierto los ojos, en cierta manera porque conocen al Señor, y se preocupan por conocer bien las Escrituras, están los testigos de Jehová. Muchos de ellos dominan más la Biblia que muchos cristianos, pero no abrieron la mente porque su entendimiento está cerrado.  Pero, vuelvo y repito, dentro del pueblo de Dios, hay gente que conocen al Señor, les fueron abiertos los ojos, conocen las Escrituras, pero no entiende el tiempo que estamos viviendo. Jesús dijo en una ocasión: ¡Hipócritas!  Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra;  ¿y cómo no distinguís este tiempo? (Lucas 12:56).   En otras palabras les estaba diciendo ustedes se están perdiendo que el Mesías camina entre  ustedes porque no tienen abierto el entendimiento. Así hay gente dentro de las iglesias. Vienen al templo, adoran, leen y entienden la Biblia, porque Dios les da revelación, pero tienen la mente cerrada. ¿Cómo puede ser esto posible? Para tratar de explicar por qué esto ocurre, quiero hacer referencia a Mateo 9:17 donde Jesús habla de que el vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos. La tendencia general es a pensar que el vino añejo no sirve o que a Dios no le interesa más. Podemos creer que el vino nuevo es una revelación nueva que el que es odre viejo no la entiende y  el Señor se va a buscar gente nueva para que reciba la revelación.  Que el odre viejo se va a perder el avivamiento. Podemos llegar a afirmar que el vino nuevo es una nueva generación y que aquello que nos precedió ya no sirve, necesariamente porque es viejo, porque el vino nuevo lo va a romper.  Pero yo quiero traer otro punto de vista sobre este verso. Otra manera de interpretar este versículo es entendiendo que el Señor quiere que tanto el vino viejo como el nuevo se conserven.  Por eso el Señor habla de poner el vino nuevo en odres nuevos, para que el odre viejo no se rompa.  Ese odre viejo sigue teniendo uso, sigue teniendo valor. También puede guardar vino. ¿Es o no es? Así que desde este punto de vista podemos afirmar que Dios ama al odre viejo y no quiere que se eche a perder. Vamos a ilustrar esto de la siguiente manera: si usted le pone al frente una computadora a una persona de unos  70 años, es probable que no sepa ni cómo prenderla.  A una persona de unos 45 ó 50 años, le da un PSP para que juegue y no lo va a entender. En el orden espiritual ocurre algo parecido. Es como si el Señor dijera: Yo no puedo darle una nueva revelación a gente que todavía yo no he permitido que su entendimiento, que su mente le sea abierta. Dios va a traer una nueva revelación y el que no tenga la mente abierta, no va a poder recibirla. Así que, desde este punto de vista, no es asunto de que uno abra su mente. Dios nos abre la mente cuando estamos preparados para recibir el vino nuevo. Veamos Efesios 1:15-19 para analizar la oración del apóstol Pablo por los creyentes de Éfeso.

Recordemos que leímos en Lucas 24 que el Señor primero les abrió los ojos a los caminantes de Emaus, luego le abrió las Escrituras y después les abrió el entendimiento.  ¿Por qué Dios no le abre el entendimiento a todos de una vez y ya tiene un montón de odres nuevos en los cuales echar el vino nuevo? Porque el odre a veces no está preparado para recibir el vino nuevo. El vino nuevo representa que estemos dispuestos a vivir en constante cambio ¿Qué es un odre viejo? No tipifica a una persona sobre los sesenta años o de más de cincuenta años. A veces un odre viejo puede ser una persona de veinte años que no tiene la mente abierta y Dios sabe que no está preparado para recibir la nueva revelación de Dios. Ahora, pregunto, ¿por qué un odre debería renovarse? Porque Dios se actualiza, su Palabra es dinámica (He. 4:12). Una porción bíblica les habla a diferentes personas que atraviesan por diferentes circunstancias. Una Palabra que te habló en una circunstancia determinada hace años atrás, te habla nuevamente años más tardes en otra situación diferente. Dios constantemente nos provoca a cambiar a través de su Palabra. Por eso decimo que el odre nuevo representa a un creyente que está abierto al cambio. El Señor nos dice: Yo necesito que renueves tu odre porque voy a mudarte continuamente. Continuamente te voy a dar palabras nuevas. No es que Dios te habló una vez y no te habla más. Imaginen a un padre que les hable a los hijos una vez y no les vuelva a hablar. O un marido que después de 30 años de casados, su mujer le dice que nunca le expresa que la ama, y que él le conteste: Ya te lo dije una vez cuando nos casamos, si cambio de opinión te aviso.

¿Qué es un vino nuevo? Un vino nuevo es una Palabra que nos habla hoy, nos habla mañana y pasado y siempre. Así que alguien a quien el Señor le haya abierto los ojos y la Escritura, puede estancarse en lo que hasta el momento conoce y decir yo conozco mucho las Escrituras. Pueden haber estudiado en seminarios y ser excelentes teólogos, pero tienen la mente cerrada. Y Dios tiene para darles una nueva dimensión pero no están preparados. Conocen al Señor, pero el Señor no les puede abrir el entendimiento porque su odre no está preparado y ese odre se va a romper. Y Dios ama ese odre y no quiere que se rompa. A Dios no sólo le preocupa cuidar el vino, también le interesa preservar el odre.

Veamos otro ejemplo de cómo una mente cerrada nos limita el poder movernos en otros niveles de nuestra relación con Dios.  Mateo 16:6  “Y Jesús les dijo: Mirad,  guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”.  Usando como referencia este versículo, un sector dentro del pueblo cristiano levantó una doctrina de odre viejo en la que se comenzó a enseñar  que teníamos que cuidarnos de la levadura del mundo. Que teníamos que apartarnos del mundo para no ser contaminados.  De ahí surgieron una serie de afirmaciones entre las cuales se decía que los cristianos no deberían estudiar, que los cristianos no se debían meter en política y mucho menos involucrarse en los medios de comunicación seculares.  Esto trajo como resultado el que la iglesia se apartara de la cultura.  La iglesia se apartó de las universidades, de las facultades. Los ojos estaban abiertos, las Escrituras estaban abiertas, pero la mente, el entendimiento estaba cerrado. Ahora nos quejamos de los programas de televisión que se producen porque son inmorales, y de lo que enseñan los catedráticos en las universidades, pero todo esto la iglesia lo dejó en manos de los no creyentes por miedo a contaminarse con la levadura del mundo. Hasta hemos creado un lenguaje particular para comunicarnos que la gente no cristiana no comprende.

¿Cómo nos damos cuenta de que nuestra mente ha sido abierta y que podemos recibir vino nuevo de parte del Señor? Por ejemplo: cuando te das cuenta de que no tienes que seguir orándole al Señor para que te saque del trabajo que tienes porque tienes muchos compañeros de trabajo que son mundanos y hablan muy malo. Es porque te das cuenta que es precisamente en medio de ese ambiente que el Señor te puso para que seas sal. Tener la mente abierta es entender que donde Dios te puso ese es el lugar correcto para que estés. Pastor lo que pasa es que usted no sabe lo mala que es la gente con quien yo brego. Hacen muchos chistes de doble sentido, son perversos, estoy loco (a) que Dios me saque de ahí. Ese es el lugar perfecto para hacer misiones. A lo mejor para misionar vas a tener que aguantarte el olor a cigarrillo.  En ocasiones para misionar vas a tener que escuchar chistes de doble sentido (aunque no te rías).Jeremías 15:19 “Por tanto,  así dijo Jehová: Si te convirtieres,  yo te restauraré,  y delante de mí estarás;  y si entresacares lo precioso de lo vil,  serás como mi boca.  Conviértanse ellos a ti,  y tú no te conviertas a ellos”. Testimonio de Juan esposo del Goldy sobre mí porque comparto con ellos.

Usted podrá pensar que es un cristiano exitoso porque no bebe no fuma y se congrega con regularidad. Tal vez en este sentido sea exitoso pero no es efectivo.  Ser exitoso no necesariamente es ser efectivo.  En una ocasión un hombre despierta de la anestesia y el doctor le dice: No se preocupe todo salió bien, la operación fue un éxito. No hubo dolor, no hubo sangrado, lo único fue que cortamos la pierna equivocada.  Tuvieron éxito pero no fueron efectivos. Cuentan la historia de una agencia misionera que envió a un misionero a trabajar con una tribu de indígenas en Nueva Guinea, una islas llamada Papua.  Aquel misionero era doctor de profesión y cuando llegó a la isla, el jefe de la tribu le prohibió hablar de su Dios.  Le dijo que ellos tenían sus dioses y que sólo se dedicara a trabajar con ellos como doctor. El misionero se frustro porque él no había ido allí sólo para trabajar como doctor, él se había preparado para predicarles el evangelio. De todas maneras obedeció las instrucciones del jefe de la tribu.  Vivió entre ellos por muchos años, le ayudo con sus problemas de salud y nunca les predicó la palabra. Sólo leía la Biblia en sus momentos de intimidad con Dios. Estuvo con ellos en medio de muchas pestes, hasta que después de muchos años, murió a consecuencia de una de esas enfermedades.  El departamento de misiones envió a otro misionero diciendo que el primero había fracasado, que no tuvo éxito porque nunca pudo hablar la Palabra y lo que hizo fue hacer medicina. Y esperan que este tenga mejor gracia para llegar a los indígenas.  El segundo va y pone un pie en la isla de Nueva Guinea, y sale el mismo cacique, anciano, muy viejo y le dice al nuevo misionero: “no quiero que haga nada más, excepto predicar, háblenos de su Dios. El misionero se sorprende y le dice: “es que ustedes no dejaron predicar al otro misionero”. El cacique le dice: es que mire, el anterior nos ha demostrado con tanto amor y cariño, que debe tener un Dios muy grande para hacer lo que hizo, queremos oír acerca de ese Dios. ¿Qué dijo el departamento de misiones? Por fin mandamos a uno que es exitoso. El primero fue un fracasado, no tuvo éxito, según el departamento de misiones. Lo que pasa es que el segundo fue exitoso, pero el primero fue efectivo.

El creyente tiene que influenciar el ambiente donde está así como un poco de levadura afecta toda la masa. Mateo 13:33: “Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer,  y escondió en tres medidas de harina,  hasta que todo fue leudado”. Cuando tú te mantienes fiel a tu Señor en el ambiente donde trabajas o estudias, tarde que temprano esa gente se va a acercar a ti para buscar lo que tú tienes. Así vas a ser como la levadura. Hace falta levadura del reino dentro de los catedráticos de las universidades. Hace falta levadura del reino dentro de los bufetes de abogados, en el capitolio, entre los doctores y en los hospitales. Hace falta levadura del reino en el baloncesto superior, en las grandes ligas, en la NBA, en la NASA.  Pero pare eso tenemos que tener la mente abierta para recibir el vino nuevo del Señor. Nuestra mente tiene que ser renovada (Ro. 12:2).