Fundamentos de la doctrina de Cristo. 

Qué Ocurrió con...

  Estudio 2

En este capítulo voy a estar compartiendo con ustedes unos datos sobre el cáncer que ataco a mi hijo, cáncer testicular.    Este tipo de cáncer es curable si se logra descubrir a tiempo.   Lamentablemente, en el caso de mi hijo, cuando se descubrió ya la infección en su sangre era bien elevada, al punto que el Dr. Catcher, el cancerólogo nos dijo: “En mi carrera como cancerólogo nunca había visto una infección tan avanzada”, sus números subían a los millones.   

Deseo que lean este capítulo como si ustedes fueron parte de los Email anteriores, de esa forma podrán entender un poco mejor el contenido.

Enero 23 del 2004

¿Qué ocurrió con Josué? ¿Por qué partió con el Señor si Dios habló vida para él?   ¿Sería que Dios no habló? o ¿sería que algo se hizo mal?

Estas son algunas de las preguntas con que nos hemos topado a medida que hemos estado hablando con diferentes personas, tanto fuera como dentro de la iglesia.  Nosotros mismos nos hicimos algunas de ellas.   Sin embargo hoy reconocemos la fidelidad, amor y poder de nuestro Dios.  Hoy nos damos cuenta que Dios sí cumplió su palabra, que él fue fiel y por sobre todo que su amor para con todos nosotros fue en gran manera sobreabundante.

Deseo tomar este tiempo para compartir con todos ustedes lo acontecido en estas últimas semanas.   También traer respuestas a todas y cada una de esas preguntas, y muchas más, que posiblemente ustedes y muchos que ustedes conocen se han hecho.   Para eso debo hacer referencia en forma breve a los acontecimientos previos a la muerte de Josué.   Esto nos dejará ver más claro todo el cuadro y podremos ver la fidelidad de Dios. 

Viernes 1 de noviembre del 2002 marcó nuestras vidas en una forma increíble.  Nunca pasó por nuestra mente que nuestro hijo Josué fuera a padecer una enfermedad como la que pasó.   Nuestro temor con Josué siempre fue que nos llamaran para decirnos que había tenido un accidente automovilístico debido a su forma de manejar.   Josué siempre fue un muchacho impulsivo, determinado y posesivo.   Cuando quería algo luchaba hasta obtenerlo.   Su voluntad era sin límites.  Si habíamos notado que su voluntad era de hierro, así de duro y pesado caía cuando algo no salía como él quería.   Mientras todo iba marchando como él quería no había absolutamente nada que lo detuviera en su correr, pero tan pronto algo salía mal, se desanimaba y echaba a un lado esa meta.   Ese era Josué.   Consiguió muchas cosas, pero también dejó de conseguir otras muchas por causa de esos desánimos. 

Ese viernes fue cuando lo llevamos al hospital y se le descubrió el cáncer.   En noviembre 8 como a las 4:30 AM, y estando en el recibidor del Hospital Potomac,  Idalia recibió de parte del Señor la palabra profética de que Josué no moriría.   La misma está en el Salmo 118:1-18.   Los dos versos más importantes son los últimos dos.  Leen de la siguiente manera.  17No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH. 18Me castigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte.”

Recibimos esa palabra y nos paramos firmemente en ella sabiendo sin duda alguna que provenía de Dios.   Nos fortalecimos leyendo en Isaías 55:11 que dice así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”   Sabíamos que Dios había hablado y que él era fiel a su palabra.   Sabíamos que esa palabra había salido de la boca de Dios y que no retornaría atrás vacía, sino hasta que hiciera la obra para la cual fue enviada.

Noviembre 30 del 2002 estuvimos en el hospital como hasta las 10:20 PM.  Retornamos a la casa e Idalia llamó a su hermano pastor en Puerto Rico.   Estando ella aún hablando con él, entró otra llamada a las 10:40 PM de ese noviembre 30 del 2002.  Idalia puso a su hermano en hold y recibió la otra llamada.   Era del hospital.  La persona que estaba al otro lado le dijo a Idalia, y cito: “Josué se a puesto malo.  Sus pulmones han dejado de funcionar y no sabemos si pasará la noche.  Por favor vengan pronto.”   En esos momentos Idalia habló nuevamente con el hermano y salimos para el hospital.   Estando ya en el hospital el doctor Mortosabi nos dijo que no había nada más que ellos pudieran hacer.   Nos dispusimos a orar junto con otros hermanos que ya estaban orando y el milagro se dio.   A la 1:00AM el doctor nos dijo que sus pulmones habían comenzado a trabajar y que los números se habían puesto en orden.   Nos fuimos para la casa a las 2:30 AM.   A las 6:00AM nos llamaron nuevamente del hospital para decirnos que Josué había despertado, que estaba alerta y estaba preguntando por nosotros.

A partir de esa fecha vimos una mejoría increíble en Josué.   No solo física, pero también espiritual.   

En abril 27 del 2002, en la Semana Santa, el domingo de resurrección, Josué se paró frente a la congregación La Gran Comisión y testificó acerca de las misericordias y amor de Dios.

El jueves 20 de noviembre del 2003 yo les envié un Email dejándoles saber lo que hasta ahora sabíamos.   Al momento de enviar ese Email no sabíamos que Josué estaría, horas más tarde, retornando al hospital.  A continuación el Email que había enviado.

Noviembre 20 del 2003 (Jueves)

Saludos a todos mis familiares, y hermanos en la fe.

Quisiera, si así me lo permiten, compartir con todos ustedes, quienes han estado junto a nosotros en esta batalla del cáncer que tiene Josué, lo último de su condición.  Ha transcurrido ya un año.   Gracias primeramente a nuestro Dios y Señor Jesucristo y a todos ustedes por habernos dado apoyo, fortaleza y ánimo en un tiempo tan duro. 

Deseamos dejarle saber cual es la condición de Josué para esta fecha, un año después.  Antes deseamos remarcar dos fechas que han sido cruciales en este proceso.  La primera es noviembre 8 del 2002.  En esta fecha Dios le dio a Idalia la palabra profética donde le decía que Josué no moriría, sino que viviría y contaría las maravillas de Dios.  Esta palabra se encuentra en el libro de los Salmos 118:1-18.   La otra fecha es noviembre 30 del 2002.  Es la fecha que marcó la diferencia.  La fecha donde Dios movió su brazo con poder a favor de Josué.  La fecha donde Dios cumplió la promesa que nos hizo a través del Salmo 118.   Fue en esa fecha que nos llamaron a la casa como a las 10:40 PM para decirnos “Josué se ha puesto malo.  Los pulmones no le están trabajando.  Vengan pronto porque no sabemos si va a pasar la noche.”   Batallamos en oración y a la 1:00AM de diciembre 1del 2002, ese día Dios le dio vida nuevamente a Josué.  De ahí en adelante comenzó una recuperación asombrosa en él.  Al punto que hoy está con nosotros.

Sin embargo, aun cuando está con nosotros, todavía el cáncer continúa en su cuerpo.  Le estuvieron dando quimioterapia por cerca de ocho meses.  Los tumores cancerosos se redujeron a un tamaño bien pequeño, de igual forma la infección en la sangre.  Aun cuando todo se disminuyó, nunca llegó a desaparecer por completo. 

El tiempo de darle quimioterapia ha terminado.  El cuerpo no debe recibir más quimo porque lo que le haría sería daño en lugar de hacerle bien.  Esto se debe a que el quimo dañaría órganos vitales que podrían causarle la muerte. 

En este punto el doctor se reunió con Josué y le dijo “Ya yo no puedo hacer más nada.  Las herramientas con las que yo trabajo se han agotado”.   Este que le dijo esto es el doctor cancerólogo judío.  

Cuando él le dijo eso a Josué él se puso nervioso.   Cuando me llamó, estando yo en mi casa, y me dijo lo que el doctor le había dicho, entendí que debía salir para la casa de él y estar con ellos, Josué e Isis, para hablarles y ministrarles la paz del Señor.   Estuvimos hablando y compartimos varios versos e incluso compartimos nuevamente el Salmo 118.   Luego oramos y nos fuimos Idalia y yo para la casa.

En una ocasión Josué me dijo que él sabía que Dios estaba trabajando en él, pero que si todo salía bien estando él en el tratamiento del cáncer, el doctor se llevaría la gloria y él no tendría forma de decirle que fue Dios.  Recordemos que este doctor es judío y que no cree en milagros, solo en lo que él puede hacer.  Bueno, llegó el momento esperado.  Ya él reconoció que no puede hacer nada.  Esto quiere decir que cuando Dios cure completamente a Josué este doctor no podrá decir que él lo hizo, pues ya dijo que no podía hacer nada más.No obstante hemos estado viendo otras posibles alternativas que hay, las cuales son las clínicas de tratamiento, donde los doctores encargados de hacer investigaciones tratan nuevos medicamentos.  Siendo que son clínicas de prácticas, a los pacientes que seleccionan no les cobran nada.  El asunto es que hemos llamado a varias clínicas y ninguna está realizando prácticas para el tipo de cáncer que Josué tiene.  Nos han dicho que tratemos con otras clínicas en otros estados de la nación, pero Josué dijo que no.  El no quiere irse para otro estado.  Que para hacer eso mejor se va para P.R.   Entendemos su decisión, pues el irse para otro estado estaría solo y en estos momentos ellos lo más que necesitan es tener personas cerca que sean de confianza y le puedan ayudar en cualquier cosa.  Estando en P.R. tendrían a nuestros familiares con ellos.

No hace mucho Josué me llamó y me dijo que iba a permanecer tranquilo esperando en el Señor.  Esto es un paso de fe.  Yo le dije que tenía que estar preparado para pelear una batalla espiritual, “la buena batalla de la fe”.  Es así como la Biblia la llama porque el enemigo, sus pensamientos, emociones y personas de afuera vendrían, no con mala intención, a decirle cosas que podrían  robarle la fe.  Es entonces necesario prepararse para dicha batalla. 

Compartiendo con él le comentaba sobre lo que la Biblia dice en el libro de Hebreos referente a Abraham.  Dice que Abraham no consideró su cuerpo que era como muerto, siendo que tenía casi cien años, ni la esterilidad de Sara y que era de casi noventa, sino que se fortaleció en la fe  creyendo que el que había prometido que él tendría un hijo era poderoso para hacer cumplir su palabra.

De esa forma le dijimos a Josué, que él tenía que fortalecerse en la fe y no dejar que lo que sus ojos vean o sus oídos oigan o sus sentidos le digan afecte esa fe.  Sabemos que no es una batalla fácil.  No es fácil para ellos ni para nosotros.  Aun cuando él halla tomado ese paso no descartamos las citas médicas a las que él debe seguir yendo.  Tampoco descartamos los medicamentos que le puedan estar recetando.   Lo que sí es que nos fortalecemos en la fe creyendo que el que nos dijo en noviembre 8 del 2002 “no moriré, sino que viviré y contaré las grandezas de Dios” le va a dar vida y vida en abundancia a Josué para que él pueda contar las grandezas y misericordias del Dios vivo.

Compartimos esto con todos ustedes entendiendo que como parte importante que fueron en nuestras vidas en aquel momento tan difícil es justo que sepan lo que el día de hoy está ocurriendo.   También deseamos, y si así ustedes lo desean, que nos ayuden con oraciones.  Las mismas serían por:

  1. Que la fe de Josué e Isis sea fortalecida, capaz de vencer todo esto.

  2. Que la fe mía, Idalia e Idalís también sean fortalecidas para que podamos estar firmes y en buena posición de poder seguir alentando y fortaleciendo a Josué e Isis.

  3. Que Dios termine la obra que a comenzado en Josué.

  4. Que al final de toda esta prueba que ha venido sobre Josué e Isis, Dios le restituya todo lo que ha perdido para la gloria de Su nombre.

  Una vez más le damos las gracias anticipadas y que todos juntos podamos gozarnos de ver la gloria de Dios manifestada, no solo en sanar físicamente a Josué, sino en transformarlo a la manera que Él quiere.

Dios les continúe bendiciendo y gracias nuevamente.

En Cristo Jesús

Eduardo & Idalia Negrón

Recordemos que este Email leído fue escrito por mí el jueves 20 de noviembre del 2003.   Como dije al principio del mismo, no sabíamos que al otro día Josué estaría nuevamente entrando en el hospital.   A continuación estaremos relatando lo que ocurrió el siguiente día.

En noviembre 21, del 2003 (viernes) Josué ingresó nuevamente en el hospital Potomac.   Ese viernes él iba rumbo a su trabajo, porque estuvo trabajando hasta el último día.   En el camino se sintió mal y tenía dificultad de respirar.   Esto lo había tenido por varios días, pero ahora se había empeorado.   Recordemos que para este tiempo ya la quimioterapia había acabado, esto permitió que el cáncer comenzara a ganar terreno nuevamente.  

Fue en este momento que llamó a la mamá al trabajo como a las 11:00AM y le dejó saber.   Idalia me llamó a mí y salimos para el hospital.   Estando en la sala de emergencias, ya en un cuarto y acostado en la camilla, Idalia notó que Josué movió los ojos hacia la izquierda, pero en una forma forzada.   Esto lo hizo en dos ocasiones.  Cuando ella le preguntó, la respuesta de él fue: “Yo no sé por qué lo hago, el cerebro me dice que mire para el lado y no puedo evitarlo.   Esto me había ocurrido en varias ocasiones estando en mi casa”   Idalia rápidamente se lo informó al Dr. Mortosabi, quien había ordenado que le hicieran unas placas del pecho.   Enseguida ordenó que también le hicieran una placa de la cabeza.  

Estando ya en el cuarto regular Josué seguía diciendo que se quería ir para la casa.   La razón principal era porque su mejor amigo, amigo que no había visto por casi dos años, pero que se mantenían en comunicación semanalmente, venía de New York el siguiente domingo para estar con él por una semana.   El no quería compartir con su amigo en el hospital.   Lo cierto era que su condición seguía deteriorándose.  Sin embargo, aun cuando su condición iba empeorando, siempre mantuvo un buen ánimo.   Seguía hablando, muy en especial cuando llegó su amigo. 

Le doy gracias a Dios por ese amigo.  Le trajo mucho gozo y alegría.  Pudieron ver películas juntos en la laptop de Idalís.   También pudieron ver el juego de football en el recibidor.   Hubo un momento donde Raulito, su amigo, estaba empujando la silla de ruedas donde Josué estaba sentado, y pude oír cuando Josué le dijo: “Te extrañé mucho, gracias por venir.   Gracias Señor por haberlo traído.”

No obstante Josué seguía insistiendo que quería irse para la casa.   El martes de esa semana el Dr. Mortosabi vino y nos dijo que la situación con Josué, la de voltear los ojos, era causada por un tumor en el cerebro.   Este tumor estaba causando eso, y era principios de epilepsia.   Lo único que se le podía dar era medicamento para prevenir la hinchazón hasta ver si se podía extirpar.

Debido a la insistencia de Josué de querer irse para la casa se estaban haciendo los preparativos para darlo de alta.   Para ello el doctor había ordenado dos tanques de oxigeno para que Josué se llevara y se había hablado con una compañía para que supliera el oxígeno que necesitaba.   El doctor no estaba de acuerdo con que Josué abandonara el hospital, pero la insistencia de Josué lo llevó a tomar esa decisión.

Miércoles era el día en que se iba a dar de alta.   Ese día Josué empeoró y hubo que  moverlo a ICU.   Una vez más, como el año pasado, se encontraba en ICU.

Un doctor del equipo de Catcher decidió tratar la quimioterapia que se usa con las mujeres que tienen cáncer de las mamas.   Se estaba buscando a un técnico que pudiera aplicarla.   Para esta fecha ya Josué estaba nuevamente en la máquina respiratoria.   También lo tenían sedado para que el tubo no le molestara en la garganta.

El viernes 28 de noviembre a las 9:00PM la enfermera me dijo que habían conseguido a alguien para darle la quimo y que comenzarían ese mismo viernes a las 11:00PM.   Yo se lo informé a Josué y una vez más le di palabras de aliento.

Diciembre 1 del 2004, (lunes) a las 2:00AM llamaron a Isis para decirle que Josué se había puesto malo, que fuéramos para el hospital.   Isis nos llamó y partimos para el hospital.  Llegamos como a las 3:00AM.   La enfermera nos dijo que habían llamado al doctor que estaba de guardia, pero que él dijo que ya no había nada que se pudiera hacer.   Estuvimos en espera.  A todo esto seguíamos confiando en la promesa de Dios.   Seguíamos alabándole y esperando en él.

Como a las siete de la mañana Idalia me buscó a la cafetería porque el Dr. Mortosabi había venido y quería hablar con nosotros.   Cuando entramos al cuarto, una vez más, como el año pasado, Mortosabi nos mostró las placas.   En ellas pudimos ver los tumores. Él nos dijo: “Su condición a desmejorado grandemente.  No hay nada que ninguno de nosotros podamos hacer.  Esta vez es diferente, solo un milagro de Dios lo va a poder salvar”.   Idalia le preguntó cuanto tiempo más tenía de vida.  Él nos dijo: “No lo sabemos con certeza, puede ser días o semanas”.    Yo le pedí que me dejara las placas y una vez más oramos.   Una vez más proclamamos victoria.  Una vez más ejercitamos nuestra fe en el Señor.   

El tiempo transcurrió y no veíamos ninguna mejoría.   Seguíamos confesando la palabra de Dios y creyendo en ella y no en lo que nuestros ojos veían o nuestros oídos oían.

Como a las tres de la tarde el director del ICU nos dijo que Josué estaba muriendo y que sería cuestión de minutos.  Nos preguntó si queríamos que le dieran descargas eléctricas para revivirlo.   Isis y yo éramos los únicos presentes y dijimos que sí.   No queríamos dejar pasar ninguna oportunidad, pero no funcionó.   Finalmente murió.

Luego de estar un rato allí Idalia, Isis, Idalís y yo, vino el director del ICU y nos dijo que si le podíamos dar unos cuarenta minutos para poder arreglar el cuerpo de Josué y ponerlo presentable para que los familiares más cercanos lo pudieran ver antes que se lo llevaran para la morgue.   A todo esto yo tenía paz.   Yo solo pensaba que Dios lo podía levantar aun estando en la morgue.     Todos se retiraron y yo le pedí al hombre que me diera unos segundos para quedarme a solas con mi hijo, lo cual me concedió.    Estando allí ocurrió lo que yo más temía, orar por mi hijo muerto.   Yo tenía que agotar todos mis recursos.   Este era el último.   Así que oré.   Nunca había experimentado una fe tan grande, capas de mantenerme firme delante de mi hijo clamando por que su espíritu volviera a él.   Nada ocurrió.   

Al salir del cuarto estaba Dr. Catcher esperándome.  Se me acercó y me dio sus condolencias.   Yo le dije: “Perdió uno”  a lo que él me respondió: “Yo he perdido muchos, pero usted perdió uno”  Yo le respondí: “Todavía no me doy por vencido”  Esa era mi fe.  Pero nada ocurrió.

Los siguientes días fueron días de yo preguntarle al Señor ¿qué hice mal? ¿Por qué mi hijo no se levantó?   Dios es mi testigo y no miento, nunca de mi boca o en mis pensamientos vinieron dudas de que Dios me había fallado.   En todo momento alabé y glorifiqué su santo nombre.   Pero sí estuvieron estas preguntas día y noche hasta que dos días después Dios me dio respuesta a través de Idalia.

Idalia me dijo que había estado hablando con Isis, la esposa de Josué, y llegaron a la conclusión de que Dios ya había señalado el día de la muerte de Josué.   Lo siguiente fue lo que las llevó a entenderlo así.

  1. Noviembre 1 del 2002 Josué llegó al hospital del Potomac con problemas respiratorios.  Ese día era viernes

  2. Noviembre 21 del 2003 Josué nuevamente llega al hospital Potomac por problemas respiratorios.  También fue un viernes.

  3. Noviembre 8 del 2002 Dios le da a Idalia la palabra profética de que Josué no moriría.  Esta estaba en el Salmo 118:1-18

  4. Noviembre 30 del 2002 y a las 10:40 nos llaman para decirnos que Josué había empeorado.  

  5. Noviembre 30 del 2003 Josué se encontraba en Intensivo en ICU.

  6. En ambas ocasiones estaba en el mismo cuarto, la misma situación y el mismo doctor.

  7. Diciembre 1 del 2002 y a la 1:00AM de la madrugada el doctor nos dice que Josué comenzó a responder y estaba mejor.

  8. Diciembre 1 del 2003  y a las 4:45PM Josué partió con el Señor.

 Como podemos ver Josué tuvo una cita con la muerte para el 1 de Diciembre del 2002, pero Dios le dio un año más de vida.   Exactamente un año después, la misma situación, los mismos síntomas, los mismos doctores y el mismo cuarto, Dios lo llamó a su presencia.

Dios fue fiel y cumplió su palabra.  Le prometió vida el 8 de noviembre del 2002 y le dio vida el 1 de diciembre del 2002.   Los doctores dijeron en aquella ocasión que no pasaría la noche, pero Dios le dio vida, le dio un año más de vida.   En la palabra profética del Salmo 118:1-18 decía también que Josué testificaría del poder de Dios y así lo hizo.   En abril 27 del 2003 Josué estaba frente a la congregación La Gran Comisión testificando lo que Dios había hecho en él.   Dios es fiel a su palabra.   Dios habló y Dios cumplió.

¿Por qué Dios le añadió un año a la vida de Josué?

Josué fue criado en el evangelio.  Josué fue bautizado con el Espíritu Santo y testificó de Cristo.   Pero Josué se alejó del Señor.   Sin embargo Dios es fiel a su palabra.   Y él hace que se cumpla sea como sea.  Aun cuando Josué se había alejado de Dios, nosotros seguimos perseverando.   Hay una promesa de Dios que es para todo creyente y nosotros constantemente le recordábamos esa promesa a Dios.   Es la que se encuentra en Hechos 16:29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”   Nosotros hemos creído en el Señor y hemos hecho esa promesa nuestra.   Dios honró su palabra y esa promesa.  De Josué haber muerto el 1 de diciembre del 2002 se hubiera perdido.   Dios lo sabía y por eso le dio un año más de vida.   Año que Josué usó para reflexionar y arreglarse con el Señor.

¿Por qué el Señor se llevó a Josué en tan temprana edad?

Eso es algo que, por lo menos ahora, yo mismo no puedo contestar.  Solo sé que así él lo dispuso y nos resta a nosotros decir Amén.

¿Dónde estuvo mi error?  ¿Por qué yo no vi el cumplimiento de esa promesa y seguí clamando por vida para Josué?

Es aquí donde quiero que ustedes presten atención.   Dios no falló, el que falló fui yo.  Fui incapaz de ver lo que Dios me estaba mostrando.  Dios me habló por lo menos en dos ocasiones.   Podría decir que en muchas más, pero dos son las más claras que tengo y las quiero compartir con ustedes para que ustedes no vayan a cometer el mismo error que yo cometí.   La única satisfacción que me queda de ese error es el saber que Dios lo utilizó para mantenernos firmes hasta el final.   En Romanos 8:28 dice: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”   Aun este error mío Dios lo utilizó para mi bien.   ¡No es maravilloso nuestro Dios!

Como les dije al principio, yo había escrito una carta el 20 de noviembre del 2003 a las 9:00AM dejándoles saber lo que estaba ocurriendo con Josué, sin saber que a las 11:00AM del otro día Josué ingresaría nuevamente al hospital.

El sábado 22 de noviembre del 2003, y como a la 1:00PM entró una carta de vuelta en mi Email.   Yo no la vine a ver sino hasta el siguiente lunes 24 de noviembre debido a que yo no tengo Internet en mi casa y tengo que esperar a estar en la escuela para poder ver mi correo electrónico.  Después de yo enviar esa carta el 20 de noviembre recibí algunas otras de respuesta.

Una de ellas y la que Dios usó para avisarme fue la de una hermana que desconocía que Josué estaba nuevamente en el hospital, y menos aun sabía cual era la condición actual de él, sino solo lo que había recibido en el Email anterior, el de noviembre 20 del 2003, debido a que vivía fuera de los Estados Unidos.   (Para ese tiempo esta familia estaba de misioneros en Japón).   En esa carta Dios me habló, pero yo fui incapaz de oírle debido a que me había cerrado a cualquier otra cosa que no fuera vida.  A continuación pongo la carta.

22 de Noviembre de 2003

    Bueno Negrón, llegó el momento de decirte una revelación que Dios me dio hace varios meses. Tuve un sueño contigo, me levanté a la mañana siguiente y oré por ti pidiéndole al Señor si eso era para que yo orara o para que te lo compartiera en adición. Pasaron varios días y soñé que tenía que ir a contarte el sueño que había tenido antes, pero en esto vino la revelación total. No me moví a decirte porque estaba esperando confirmación de Dios y mientras ahora leí tu carta el Espíritu Santo me indica "dile ahora". Así que aquí te digo palabra dura (advertencia) en el nombre de Jesús, pero también de victoria. El Señor me mostró que llegabas a donde yo estaba en una condición física muy mala. Estabas de pie, pero estabas lleno de un tipo de "sarna", yo le preguntaba al Señor en mi sueño si eso era pecado en tu vida, pero Dios me enseñó que era que en tu espíritu estabas fuerte pero lo demás de tu vida ya estaba debilitándose. Que aun declarabas victoria, y tu fe era bien grande, casi perfecta, pero estabas cansándote, sin embargo no dejabas de creer lo que Dios decía. Dios te hablo en el sueño y te dijo directo y cito en el nombre de Jesús: "Te viene prueba bien, bien fuerte, prepárate" En ese momento caíste en una cama frente a mí, estabas con un gabán puesto, Biblia en mano, listo para predicar, pero las lágrimas de dolor eran bien gruesas y el cuerpo infectado, sin embargo Dios te daba victoria. No entendí que las llagas de tu cuerpo eran enfermedad para ti, sino así era la condición de tu parte carnal- humana. Cuando caíste en la cama veo a Idalia gimiendo de dolor y Dios me explicó. Viene una prueba bien fuerte, y Negrón aunque cansado sigue, pero Idalia no soporta, entonces el enfoque era que en medio de esa prueba Idalia era probada en su fe, tú sufrías, pero tu fe era intacta, Idalia sufría y no sentía esperanza. Me levanté sintiendo el peso de aquella prueba y el dolor... era verdaderamente fuerte. Dios decía que te prepararas, tú pregúntale a El que es esa preparación que necesitas. Obviamente entenderás el temor que sentí para poderte comunicar esto. No es fácil dar palabra dura, sin embargo se acerca la prueba más fuerte, y Dios te dice, "Prepárate". Dentro de lo que Dios me enseñó supe que tenías victoria, pero una vez más, Dios advierte porque nos ama y en esta ocasión no desea que estés desapercibido, sino que estés alerta sabiendo y no tomando nada livianamente, sino que será fuerte, pero tendrás victoria en el nombre de Jesús.  Así como Dios guiaba a su pueblo en tiempo de batalla, te guía a ti también, solo escucha atentamente Negrón.

    ¿Qué Dios está haciendo?, No lo sé, ¿cuando lo veremos?, No lo sé, pero está hecho en su nombre y solo esperamos la manifestación.    No sé ni como despedirme, escríbeme de vuelta por favor, los quiero mucho, más de lo que imaginan. La batalla es de todos.    Aquí estamos con ustedes. No es necesario darte ninguna palabra de consuelo, ya Dios te ha hablado (les ha hablado) solo agárrate de esa palabra que ya te dio. Si Dios dijo vida, vida será...

  ! Alabado sea el Rey por siempre !

En esa carta, como pueden notar, el nombre de Josué no aparece en ningún lado.  Se me dice que va a ser la prueba más fuerte.  Que no tome nada livianamente y que le pregunte a Dios a qué él se refiere con todo esto.   El yo estar cerrado a toda palabra que no fuera vida para Josué no me permitió entender lo que Dios me estaba diciendo.  Como pueden ver lo tomé livianamente y no le pregunté a Dios.   Lo único que recibí fue el que iba a ser fuerte y que tendría victoria.  Basado en esto me preparé para lo peor, tener que orar por mi hijo muerto.   Es por eso que él no resucitó.    Yo sé que si Dios hubiera tenido la intención de resucitarlo, mi fe no hubiera sido un impedimento, porque yo me había fortalecido para ese momento.  Mi fe no vaciló en creer que Dios lo iba a levantar.

Nunca, nunca debemos sugestionarnos con algo o con una palabra, eso nos cerrará a ver el resto de las cosas.

La otra ocasión que Dios me habló, pero tampoco lo recibí, fue estando en el hospital, al lado de la cama de mi hijo en los últimos días.  Allí estaban Idalia, Idalís, Isis, mi hermana Adi, mi cuñado Andy y yo.   En esos momentos yo tomé la Biblia y la abrí una vez más en el Salmo 118:1-18 y la leí en voz alta.   Luego, una vez más fortalecimos nuestra fe, no en lo que nuestros ojos veían, pero si en lo que la palabra de Dios decía.   Una vez más oramos.   Idalia y yo nos salimos un momento del cuarto y mi cuñado Andy se nos acercó y nos dijo: Sabemos que Dios habló vida para Josué en noviembre 8 del 2002, pero debemos buscar para ver que está diciendo hoy.   En esos momentos, y le pido perdón a mi cuñado por medio de esta carta, yo reprendí y rechacé esa palabra.   Yo estaba centrado en vida, por lo tanto no había nada más que buscar.   Por esa razón rechacé eso y confesé vida.   Una vez más me cer y no escuché al Señor.

Dios me avisó, en su amor él me avisó.   Yo fui incapaz de oírle.  Hay ocasiones en que me pregunto ¿Si hubiese entendido el aviso de Dios, hubiera reaccionado de la misma forma?   Pienso que no.  Pienso que a lo mejor no hubiera podido ayudar a mi familia dándole aliento y esperanza.  Pienso que yo mismo me hubiera desanimado.   Y lo peor de todo, no hubiese podido alentar a mi amado hijo para este momento.   Yo creo que Dios lo sabía.   A lo mejor por eso no lo permitió.

Han sido muchas las cosas que hemos aprendido de todo esto.   Todavía nos sigue doliendo.   Muy en especial a Idalia.  Fue algo súbito y en una temprana edad.   Sabemos que Dios tiene cuidado de nosotros y que poco a poco irá sanando.   No podemos imaginarnos el dolor de alguien que no tiene la esperanza que nosotros tenemos.

Deseaba compartir esto con todos ustedes como una expresión de agradecimiento.   Sepan y entiendan que Dios es bueno y para siempre es su misericordia.   Me gustaría que luego de ustedes leer esto, si tienen alguna duda con algo, que nos dejen saber.  Estamos a sus órdenes.  De igual forma si tienen alguna palabra de aliento y fortaleza, es bien recibida.   Como les dije, aún cuando nos ven fuertes, son muchas las ocasiones en que rompemos en llanto, pues extrañamos a nuestro hijo.

 Romanos 16:25-27

25Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, 27al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

En Cristo Jesús

Eduardo & Idalia Negrón  @

Amados, todavía hoy me pregunto como Dios nos sostuvo en medio de tanto dolor.   Solo puedo decir que su palabra es verdadera y cuando él dice: “Mi paz os dejo, la paz os doy” está hablando de la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Para cerrar este capítulo deseo compartirles algo que el Señor me reveló relacionado a la muerte de mi hijo.    Lo pondré exactamente como me lo dio.

Viernes 31 de julio del 2009

El Señor me mostró hoy dos cosas sumamente importantes.

  1. El llamado es a edificar el fundamento espiritual, no solo para la iglesia local, sino para la iglesia en general.   Dios nos ha llamado como iglesia para ser los constructores del fundamento de Hebreos 6.

  2. Dios me mostró por qué se llevó a Josué.  Si voy a enseñar con relación a una vida bien fundamentada tenía que ser probado en lo que voy a enseñar.   Esto no quiere decir que Dios se llevó a mi hijo para probarme, sino que usó la situación.   Recordemos que todas las cosas, de una manera u otra, Dios las va utilizar para nuestro bien y para completar la obra que ha comenzado en nosotros.   La partida de Josué fue la prueba del fundamento que voy a enseñar, capaz de resistir el embiste más fuerte, la partida de un hijo.

  3. Mi llamado es a ser como Zorobabel (Hageo 2:4-9, 21-23; Zac.4:6-10), pero a la vez es uno profético.    Como Dios llamó a Zorobabel así  me ha llamado a mí para construir el fundamento de la doctrina de Cristo por que, y es triste decirlo, la iglesia se ha desviado del propósito de Dios.    Es con justa razón que Jesús se hizo la siguiente pregunta cuando estuvo en la tierra: Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lc.18:8).   La iglesia necesita construir o por lo menos revisar los fundamentos.    Esta tarea Dios la va a realizar por medio de nosotros y otras iglesias haciendo uso también del ministerio profético.   Es por eso que digo que el llamado es a ser como Zorobabel y profético.

  4. Siendo que ese es el llamado  de parte del Señor para mi vida, se debe entender también que es el llamado para la Congregación Hispana, iglesia que por la gracia de Dios pastoreo.   Así lo recibimos, así lo creemos y así estamos dispuestos para el Señor.

 Esto narrado arriba es lo que, a mi entender, me califica para esta tarea.    Dios me ha dado esta encomienda y con Su ayuda lo vamos a lograr.

 El próximo mes de septiembre estaremos presentando el fundamento de arrepentimiento de obras muertas.     Esperamos que usted se anime a construir.