Fundamentos de la Doctrina de Cristo 

Segundo Fundamento

Fe en Dios Parte 1

 Estudio 4

¿Qué es la fe?

He.11:1

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

 

Importancia de la fe

 

    El apóstol Juan inicia su primera carta de la siguiente manera: 1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.   Los primeros discípulos tuvieron la bendición de ver, escuchar y aun palpar con sus manos a la fe misma, a nuestro Señor Jesucristo.   Recordemos que la misma Biblia nos dice que…él (Cristo) es el autor y consumador de la fe… (He.12:2).   Por lo tanto, hoy día nosotros tenemos que ejercitar la fe para poder verle, oírle y parparle, no físicamente, pero si en el espíritu; eso es fe. 

 

    El segundo fundamento que tenemos que construir en nuestra vida es el fundamente de la fe.    Podría alguien pensar: “para haber venido a ser cristianos tuvimos que tener fe.  Si tenemos fe, ¿para qué hace falta un fundamento de fe si ya la tenemos?   Ese razonamiento suena lógico, pero a medida que vallamos entrando en la construcción de este fundamento nos daremos cuenta que no siempre lo que pareciera ser lógico es lo correcto.

 

    Antes de proseguir nuestra construcción debemos dejar claro que la fe que se está construyendo aquí no es cualquier fe, sino fe en Dios.  Esto hace una gran diferencia porque muchos tienen fe en la fe, pero Dios está buscando personas que tenga fe en él y no en la fe.    Es como muchas veces decimos erróneamente: “la oración tiene poder”.   La oración no tiene ningún poder, el poder lo tiene Dios y por medio de la oración el poder de Dios es desatado y ocurren milagros.

 

    La Biblia nos dice claramente que sin fe es imposible agradar a Dios (He.11:6).    Así de importante es la fe en todo lo relacionado con Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

   

    Entonces un fundamento de fe es indispensable en nuestras vidas.  Debemos creer que al acercarnos a Dios somos oídos por él y que recibiremos respuesta porque nos hemos acercado creyendo. 

   

    Para entender el fundamento de “Fe en Dios” es necesario que hagamos una separación entre las diferentes manifestaciones de fe que encontramos en la Biblia.   Con ese propósito en mente entraremos a ver...

 Cuantas clases de fe hay

     Es importante que sepamos cuantas clases de fe hay.   De esta forma podremos ejercer la fe adecuada para la situación precisa.   Cuando tenemos problemas con el carro, si ese problema es de transmisión, no estamos mirando las gomas traseras o el sistema de frenos.    Vamos directamente a la transmisión.   Muchas veces no vemos respuesta a nuestras oraciones porque estamos ejerciendo la fe en forma equivocada.   Veamos las clases de fe registradas en la Biblia.

 1. Fe para salvación

a. Ro.10: 8Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

 

   Vemos en este pasaje que la fe para salvación es, si pudiéramos decirlo así, la fe más sencilla, pues es la que abre la puerta para que podamos entrar en las experiencias del reino de Dios.    Esta fe es pasiva en cierto sentido, pues no requiere de ningún obrar por parte nuestra, pues Cristo lo hizo todo por nosotros en la cruz del Calvario.  Nuestra parte a hacer es simplemente creer en la obra redentora realizada por él en la cruz y en su resurrección.    Cuando creemos en Cristo ocurre el milagro más extraordinario que pudiera ocurrir, nacemos de nuevo (Jn.3).

 

    A continuación mencionaremos otras clases de fe mostradas en la Biblia.   Estas otras manifestaciones de fe sí requieren que nosotros hagamos algo para poder ver los resultados, aunque hay ocasiones en que no tenemos que hacer nada.

 2. Fe para ser sanado

a. Hch.14:8 Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.

 

   En este pasaje podemos ver algo sumamente importante relacionado a la fe.   Sabemos que la fe es abstracta, pero vemos aquí que Pablo pudo ver que este hombre tenía fe para ser sanado.   Eso nos dice que hay algunas características externas que nos permiten ver la fe interna de las personas.   Claro está que no sabemos con claridad qué fue lo que Pablo vio, pero sí sabemos que eso lo motivó a decir: Levántate derecho sobre tus pies.   En este caso, y algunos otros similares en la Biblia, podemos ver que él propósito de Dios con esta sanidad era captar la atención de los presentes.   Como dijimos al principio, el hombre dio unas señales que le permitieron ver a Pablo que tenía fe para ser sanado.   Pablo actuó en base a lo que vio entendiendo que Dios le estaba mostrando la fe del hombre.

 

   En la siguiente fe que estaremos viendo a lo mejor podamos recibir un poco más de luz en cuanto a ver la fe en los hombres, veamos.

 3. Fe para ver milagros

a. Mt.9: 1Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. 2Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

  

   En este caso podemos ver que Jesús también vio la fe de estos hombres.   Es interesante que hayamos visto a Pablo viendo la fe del hombre porque muchos podrían pensar que ver la fe en los hombres era solo asunto de Jesús, pero vemos que como Pablo, nosotros también podríamos ver la fe en los hombres.   Este caso con Jesús puede ser una buena ventana para aprender a ver la fe en los hombres.   Vemos que ellos venían con una misión, traer al paralítico ante Jesús.   Obstáculos ocurrieron los cuales habrían desanimado a cualquiera, pero no a estos hombres.   ¿Qué vio Jesús en estos hombres que lo llevó a ver la fe de ellos?   La perseverancia, la determinación y la acción.  Observemos lo que Santiago nos dice: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras.   Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. (Sant.2:18).

 

   Las obras dejarán ver qué clase de fe poseemos.   Estas obras son las que permitirá hacer visible lo invisible, hablando de sanidades y milagros.  Para que nosotros podamos ver los milagros, Jesús tiene que ver primero nuestra fe, y esta se hace visible única y exclusivamente por medio de mis acciones, mis obras.

 

    Es por eso que enfatizamos tanto que el confesar positivo tiene un papel importante en la vida del cristiano, pero no es lo más importante.   Debemos ser personas que confesamos positivo, pero lo que realmente provocará los milagros es la fe activa, la fe que se deja ver por mis acciones. Recordemos que las acciones hablan más, mucho más que las palabras.   El confesar positivo es bueno, pero nunca producirá nada, por lo menos en los asuntos de la fe.   El actuar en esa confesión sí producirá fruto.

 

    Otra cosa que deseamos apuntar y que debe quedar bien claro es el hecho de que la fe que estamos hablando ahora es la fe en nuestro Señor Jesucristo.   No es tener fe en la fe, sino en Cristo.   Esa es la fe que causa milagros.   Pablo estaba predicando a Cristo y a este crucificado (1 Cor.2:1-4) cuando vio que el hombre tenía fe para ser sanado.   El hombre creyó el mensaje de Pablo y eso produjo fe en Cristo.   Por otro lado vemos a los cuatro hombres trayendo a su amigo ante la presencia de Jesús.   Su fe no era para subirse por el tejado, ni para descolgar al amigo; para hacer eso se requiere voluntad y determinación.  La fe que estos hombres mostraron era para llevar al amigo ante el autor y consumador de la fe, ante Cristo.    Esto debe quedar claro como el agua cristalina, es fe en Cristo, no en la fe o en la confesión positiva.

  4. Fe como don

a. 1 Co.12: 9a otro, fe por el mismo Espíritu;…

   

    Esta fe como don va ser explicada en forma más profunda cuando lleguemos al fundamento de bautismos.   Por el momento lo más importante que debemos saber con relación a este tipo de fe es que es sobrenatural.   Es sobrenatural porque nos permite hacer cosas que no haríamos si no la tuviéramos.   Nos da valor para realizar cosas que en otras circunstancias no las haríamos.   Como dije, en el fundamento de bautismos ampliaremos esta fe.

 5. Fe como Fundamento, Fe en Dios

a. He.6:1…de la fe en Dios.

 

    No es lo mismo creer en Dios que creerle a Dios.    Creer en Dios es la fe para salvación y podríamos decir que es también la fe para ver milagros y sanidades, pero ¿será eso el fundamento de fe?   ¿Será eso tener “Fe en Dios” como un fundamento?

 

    Hay personas que no tuvieron que manifestar fe para ver alguna sanidad o milagro en sus vidas.   Bastaba con la fe de la persona que estaba orando para ver realizado un milagro.    Tomemos por ejemplo el caso del paralítico en el estanque de Betesda (Jn.5).   Jesús le pregunta: ¿quieres ser sano?    Este hombre ni siquiera sabía con quien estaba hablando.   Sin embargo recibió sanidad.  ¿Por qué?   Porque hay casos donde solo basta la fe del que está hablando.

 

    La Biblia también nos dice que los demonios creen en Dios y tiemblan (Sant.2:19).   Creer en Dios no es lo grandioso, creerle a Dios es lo que separa, si pudiéramos decirlo así, a los hombres de los niños, apuntando y resaltando aquí a los niños por encima de los hombres.   

 

Antes de entrar de lleno en el fundamento de la fe en Dios miremos cuantos grados de fe hay.     Esto nos permitirá ver en que grado está nuestra fe al día de hoy.

 Cuantos grados de fe hay

 1. No fe

a. Mr.4: 39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

 

   Cuando miramos el relato arriba mencionado, pero en esta ocasión  narrado por Mateo y Lucas veremos que antes de ese incidente ya Jesús había hecho muchos milagros delante de los discípulos.     Es por eso que él le dice en forma de pregunta   ¿Por qué estáis así amedrentados?    Acto seguido les dice: ¿Cómo no tenéis fe?     Mirando este relato pienso que hay un tiempo donde nosotros debemos empezar a dar señales de fe en nuestras vidas.    Por lo menos pienso que eso es lo que esperaba Jesús de sus discípulos y debe esperarlo de nosotros.    Lo cierto es que podemos llevar tiempo con Jesús y aun así no tener fe.

 

   Debemos notar que la falta de fe producirá temor en nosotros al punto que nos amedrentaremos.   ¿Pesemos un poco en eso?

 2. Poca fe

a. Mt.14: 30Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 

 

    Pasamos de no fe a poca fe.   Este episodio es sumamente interesante e importante.   Caminar sobre las aguas requiere de una gran fe.   Podríamos incluso usar el termino de los positivistas “super fe”.    No cualquiera se atreve hacer los que Pedro hizo, bajarse de la barca sobre un mar embravecido y comenzar a caminar.    Sin embargo vemos que Jesús lo reprende y le dice:   ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?    ¿Qué habrá impresionado a Jesús?   ¿El que Pedro caminara sobre las aguas o el que se hundiera?    Jesús no alabó la fe de Pedro que lo llevó a caminar sobre las aguas, por el contrario, reprendió la falta de fe.   Sí, falta de fe porque él comenzó con una gran fe y acabo con poca fe.    Creo que el Señor nos está hablando aquí.    La fe es algo que se construye y que también puede menguar.  Lo cierto es que entre las clases de fe que hay, tenemos también “poca fe”.    Si las circunstancias logran desviar nuestra mirada de Jesús, en esos mismos momentos comenzaremos a hundirnos.     Es por eso que estamos hablando de un fundamento de fe en Dios.

 

   Esto es de suma importancia porque nuestras dudas, temores y circunstancias pueden anular la palabra dicha por Dios a nosotros.   Jesús le dijo a Pedro que caminara.   El creyó la palabra y actuó.   Se cumplió lo dicho por Jesús, pero luego Pedro anuló el milagro.

 3. Grande fe

a. Mt.15: 27Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

 

    Ahora pasamos a nuestra tercera fe, la que Jesús llama grande fe.   Este tipo de fe no conoce barreras ni obstáculos.   No presta atención a los que están mirando, hablando o escuchando.   Simplemente está determinado a recibir su porción aun cuando esta sean migajas.   Recordemos que las migajas de la mesa del Señor son mejores que cualquier manjar delicioso en la más exquisita mesa del mundo.    Lo mejor de todo es que por medio de Jesús hemos venido a ser hechos hijos de Dios y como tal tenemos derecho, no a migajas, sino a la mesa.    Ejerzamos nuestra fe grande para que podamos disfrutar de las delicias que el Señor tiene para nosotros.

 4. Tanta fe

a. Lc.7: 8Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 9Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

 

   Pasamos ahora a la fe que Jesús llama “tanta fe”.   Esta fe es la que reconoce a Jesús como la autoridad máxima, pero también reconoce la autoridad que nosotros tenemos como hijos de Dios.    Cuando Jesús envió a los setenta les dio autoridad sobre toda fuerza del maligno, así nos lo dice en Lc:10:19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

 

    Hay muchos que no tienen problema en reconocer la autoridad de Cristo, pero no pueden ver la autoridad que Dios nos ha otorgado a nosotros por medio de Cristo.     En mi nombre echarán fuera demonios dijo Jesús (Mr.16:17).    Este tipo de fe requiere no solo conocer la autoridad de Cristo, sino la nuestra también.

 

    En este punto de nuestro estudio cabe la pregunta: ¿En qué nivel está nuestra fe en el día de hoy?   No fe, poca fe, mucha fe, o tanta fe.   Recordemos que hoy podemos tener mucha fe, pero mañana, o quizás unas horas más tarde, tener poca fe.

 

    Todas estas clases de fe son buenas para obtener milagros, sanidades, etc., pero el Señor nos quiere llevar a una dimensión que es mucho más grande y más valiosa que toda esta fe, esa dimensión es “el fundamento de la fe en Dios”.    Todo lo expuesto arriba es bueno y necesario, pero hay algo mucho mejor y Dios se ha intencionado en dárnoslo a conocer.    Todas las fe mencionadas arriba, si las ponemos juntas, no serán fe como fundamento, pero la fe como fundamento contiene en sí misma toda la fe mencionada arriba.  Así de importante es el fundamento de la fe en Dios.

 

    Cuando hablamos de los dones espirituales estamos hablando de algo excelente, pero Pablo nos dice que hay algo más excelente que los dones y es el amor (1 Cor.13:1).    De igual forma, cuando hablamos de la fe vemos como podemos recibir muchas cosas, pero Dios nos quiere mostrar algo más excelente.    Espero que usted lo desee tanto como yo.   En nuestro próximo estudio estaremos profundizando para ver como podemos obtener el fundamento de la fe.   

     Estaremos viendo el fundamento de la fe en Dios y como lo podemos construir para que resista cualquier inclemencia del tiempo.

     Le invitamos a continuar la construcción de los fundamentos de Cristo.   Fundamento sólido, capaz de resistir cualquier tormenta, tanto física como espiritual.   El fundamento de la Fe en Dios. 

 

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