Tercer Fundamento

Doctrina de Bautismos Tercera Parte

 de la doctrina de bautismos…

Estudio 8

Hebreos 6:2

 Los Dones Espirituales

 8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

1 Cor.12:8-10

     En este estudio estaremos entrando de lleno en la manifestación de los dones espirituales.   Veremos su uso en el Nuevo Testamento.   Estudiándolos en el Nuevo Testamento nos daremos cuenta que se manifestaban también en el Antiguo Testamento. En el Antiguo Testamento los únicos dos dones que no se manifestaron son los de leguas e interpretación de lenguas, algo reservado para el Nuevo Testamento.   ¿Por qué esto es así?   Porque Pablo nos dice: ...el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios (1 Cor.14:12).   En el Antiguo Testamento no se podía tener la comunión con el Espíritu Santo como la podemos tener nosotros hoy.   Es por eso que el hablar en lenguas ha sido reservado para la iglesia.   Cristo abrió el camino para que el Espíritu Santo pudiera entrar y hacer su morada en nosotros.

   La Biblia nos enseña que hay tres manifestaciones del Espíritu Santo.    La primera es cuando el Espíritu Santo comienza a tratar con la persona, desde afuera, para convencerlo de pecado (Jn.16:8).   La segunda es cuando el hombre, habiendo sido convencido de pecado, abre su corazón a Cristo.   En ese preciso momento entra el Espíritu Santo en él y lo transforma.   Este proceso es el que se conoce como nacer de nuevo (Jn.3:1-6;). La tercera manifestación del Espíritu Santo la encontramos dicha por Jesús en Hch.1:8.   El versículo dice: 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...   Esta tercera manifestación es la que trae poder al creyente.

Poder para vivir una vida consagrada a Dios, poder para vencer al enemigo, poder para testificar, poder para manifestar los dones del Espíritu, poder para manifestar el fruto del Espíritu, etc.   Sin esta manifestación el cristiano sería un cristiano en constante derrota.    Como creyentes debemos procurar esta manifestación. La primera manifestación es cuando Dios pone sus ojos en nosotros.   La segunda es cuando nosotros ponemos los ojos en él.   La tercera es cuando nosotros la pedimos a Dios.   Jesús dijo: ¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc.11:13).   Encontramos también que los apóstoles imponían las manos para dar el Espíritu Santo (Hch.8:17; Hch.19:6).   Sin embargo, la forma más sencilla es pedírselo a Dios.   Pero pidamos con fe como nos lo dice Santiago en Sntg.1: 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.   Sabemos que Santiago está hablando de la sabiduría, pero este es el principio para pedirle a Dios, creer.

 División de los dones espirituales

     Los dones espirituales son nueve y se dividen en tres grupos de tres.   El orden en que dividamos los tres grupos no es importante, lo importante es agruparlos en la forma correcta.   Por lo tanto no importa con qué grupo empecemos, lo importante es reconocer los tres grupos.

    La Biblia nos dice que la manifestación del Espíritu es para cada uno (1 Cor.12:7).   Cada cristiano debe poseer a lo menos un don espiritual.    Es importante que tengamos claro que los dones no son para jactarse, sino para la edificación del cuerpo.   Estaremos viendo primeramente los tres grupos de dones y luego estaremos entrando en cada don por separado.

 Grupo 1

     Dones que revelan algo

    Don de palabra de Ciencia, don de palabra de sabiduría y don de discernimiento de espíritus.   Estos tres dones son lo que tienen a su cargo revelar algo.

 Grupo 2

     Dones que hacen algo

  Don de fe, don de milagros, dones de sanidades.   Este grupo de tres dones se les conoce como los dones de poder.  Los dones que hacen algo.

 Grupo 3

     Dones que dicen algo

    Don de profecía, don de géneros de leguas, don de interpretación de lenguas.   Este grupo de tres dones se les conoce como los dones que dicen algo.

   Tenemos entonces dones que dicen algo, dones que hacen algo y dones que revelan algo.   Una iglesia con los nueve dones, y operándolos en forma correcta, es una iglesia completa espiritualmente.    Recordemos que la manifestación de los dones espirituales no es señal de madurez.   La iglesia de corintios poseía los nueve dones (1 Cor.1:7), pero Pablo los llamó carnales y niños (1 Cor.3:1).   El fruto del Espíritu es la verdadera señal de madurez, pero no por eso debemos despreciar los dones.    Debemos anhelarlos y operarlos en amor.

    Algo sumamente importante.   La Biblia nos dice que Dios no da su Espíritu por medida (Jn.3:34).   Esto quiere decir que cuando Dios nos da Su Espíritu nos lo da completo.   Siendo que el Espíritu Santo es el dador de los dones espirituales, y siendo que Dios no nos da Su Espíritu por medida, sino que nos lo da completo; debemos entender que cuando recibimos el bautismo del Espíritu Santo recibimos los nueve dones también. Están dentro de nosotros, pero se manifestarán conforme la necesidad existente. 

    Veamos ahora...

 ...Los dones que revelan algo

 Don de palabra de Ciencia

   El diccionario Vox define ciencia de la siguiente manera: Rama del saber humano constituida por el conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación, la explicación de sus principios y causas y la formulación y verificación de hipótesis y se caracteriza, además, por la utilización de una metodología adecuada para el objeto de estudio y la sistematización de los conocimientos: Ejemplo - ciencia médica.

   Esa es la definición de acuerdo al mundo, pero no de acuerdo a Dios y su palabra.   Este don de ciencias consiste en un conocimiento sobrenatural.   ¿Qué conocimientos sobrenaturales revela este don?   Eventos del presente y del pasado. 

   Veamos algunas formas en que este don se puede manifestar.   Recordemos que 1  Cor.12:6 nos dice: Y hay diversidad de operaciones... 

  1.    Palabra de ciencia por sueños

    Mt.2: 19Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, 20diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

    Por medio de la palabra de ciencia Dios le reveló a José que ya podía retornar a Israel porque los que procuraban matar al niño habían muerto.   Hay quienes piensan que Dios no habla en sueños.   Sabemos que hay algunos sueños que son descabellados, pero debemos también saber que esa es una de las formas en que Dios nos puede hablar.  Veamos lo que nos dice Job referente a los sueños. 14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. 15 Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho,   ¿Por qué Dios escoge hablar en sueños.   Tomemos el caso de José el esposo de María.   Cuando él se enteró que María estaba embarazada planeó dejarla en secreto.   Es obvió que él se turbó.   No debemos juzgarlo porque ¿quien no se hubiera turbado ante tal descubrimiento?   La única forma en que Dios podía llegar a él y explicarle la situación era cuando estuviera dormido, o como nos dijo Job “Cuando se adormecen sobre el lecho”.    Las presiones y preocupaciones no nos permiten, en ocasiones, escuchar a Dios, y es por eso que él espera a que estemos dormidos, relajados y tranquilos.

      2.   Palabra de ciencia por visión

    Debemos saber que el sueño es como una visión cuando estamos dormidos, y una visión es como un sueño cuando estamos despiertos.    Es como el pecado de adulterio y fornicación.   Es el mismo pecado, pero dependiendo quien lo cometa es que se le aplica la palabra.    Si la visión viene cuando estamos dormidos es llamada sueño.    Si la visión viene cuando estamos despiertos, es llamada visión.   También la visión puede venir de noche estando despiertos y se conoce como visión nocturna.

Hch.18:9Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; 10porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

   Por medio de esta visión el Señor le dio aliento a Pablo para continuar laborando no importando las asechanzas del enemigo.   Por medio del don de ciencia el Señor le dejó ver que estaba con él y que había mucho pueblo que lo respaldaba y apoyaba.   

  1. Palabra de ciencia por voz audible de Dios

 Mr.9: 7Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.

    El don de palabra de ciencia en esta ocasión reveló quien era Jesús.    Dejó ver claramente que es a él y solo a él a quien debemos oír.   Esta palabra vino por voz audible, hablada directamente por Dios.    .No es un método común, pero nunca debemos descartarlo. 

  1. Palabra de ciencia directa a tu corazón

 Mt.16: 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

     Esta revelación vino directamente al corazón de Pedro por el Padre.   Pedro a lo mejor pensó que era un simple pensamiento, pero Jesús le reveló que venía de Dios.    

  1. Palabra de ciencia por la Biblia

 Lc.22: 31Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;

    En este caso vemos a Jesús revelándole algo a Pedro.   Sin embargo deseo usar este ejemplo para mostrar el don de palabra de ciencia por medio de la Biblia.

    En una ocasión yo estaba atravesando por una situación económica bastante apretada.    Haciendo lo que me dice Fil.4:6 traía a Dios mis peticiones con súplicas y acciones de gracias.   Mientras oraba, de mis labios salió una frase que me paralizó.   Yo sabía que no se había originado de mí.   Entendí lo que dice Pablo en Ro.8:26, pues sabia que no era mía esa oración.   La frase fue: “Señor, que no me falte la fe.”    Enseguida busqué mi Biblia y me ubiqué en el episodio citado arriba.    Por medio de esa porción bíblica el Señor hizo uso del don de palabra de ciencia y pude comprender tres cosas.   Uno, que había sido pedido por Satanás.   Dos, que Jesús estaba orando por mí en el cielo.  Tres, que tenía una misión una vez acabara todo.    Dios utilizó su palabra para revelarme lo que estaba ocurriendo en la tierra y en el cielo simultáneamente.   Está por demás decir que esa sola frase fue suficiente para revitalizarme y continuar adelante.  

  1. Palabra de ciencia a través de otros hermanos

 Siendo que los dones espirituales son para la edificación del cuerpo, Dios puede revelar algo a algún otro hermano haciendo uso de cualquiera de los métodos descritos arriba y traer palabra de ciencia a otro miembro del cuerpo.   

Don de discernimiento de espíritus

 En el mundo hay tres clases de espíritus y este don nos ayuda a conocer los tres.    Está el espíritu del hombre, el espíritu maligno y el Espíritu Santo.   El don de discernimiento de espíritus nos ayuda a conocer cuando algo es del espíritu del hombre, o del espíritu maligno, o del Espíritu Santo.    La Biblia nos dice que Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Cor.11:14).    Es por eso que necesitamos este don para poder discernir las cosas.  

 Veamos algunos ejemplos.

 Hch.16: 17Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

   Vemos en este versículo que una mujer estaba diciendo unas palabras que a cualquiera de nosotros nos llenaría de orgullo, pero no a Pablo.    A primera vista podríamos pensar que el Espíritu Santo está hablando por medio de esta mujer, pero cuando más adelante vemos el relato nos damos cuenta que era el espíritu del maligno manifestado.   Veamos lo que Pablo le dijo: ...Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora (Hch.16:18).

   Es bien sabido que Pablo conocía que esta mujer estaba en el negocio de la adivinación, pero esas palabras podrían confundir a cualquiera.    No así a Pablo quien discernió por el don de discernimiento que esa mujer, aun cuando estaba diciendo la verdad, esa verdad no provenía del Señor, sino de Satanás y la reprendió. 

   Veamos este otro ejemplo de discernimiento de espíritus.   En una ocasión el evangelista Yiye Ávila contó que estando en una campaña, una mujer se levantó y fue directamente a uno de los pastores que estaba sentado en la fila del frente y le arrojó un puñado de tierra en la cara.    Yiye Ávila cuenta que cuando él vio eso se encolerizo y bajó de la plataforma con la única intención de reprender el demonio que estaba operando en esa mujer.     En ese momento el Espíritu Santo, por medio del don de discernimiento de espíritu le reveló que no era un espíritu inmundo, sino que era el espíritu de la propia mujer.    Cuando él llegó y se paró frente a la mujer la sujetó por los dos hombros y sacudiéndola fuertemente le dijo: No se atreva hacer eso nuevamente.   En ese momento la señora se sentó y no se movió más de su silla.    Por el don de discernimiento Yiye Ávila pudo saber como actuar y neutralizar la situación.   De no haber recibido esa revelación hubiera estado reprendiendo algo que no estaba en ella y no habría logrado nada.

    Veamos otro ejemplo en la Biblia.   Me refiero al de Ananías y Safira narrado en Hch.5.    Este matrimonio sustrajo del dinero y le dijeron a Pedro que no.    Por medio del don de discernimiento de espíritu Pedro supo que habían mentido y que eso era obra de Satanás.   Veamos el versículo 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?

¿Cómo Pedro supo que eso fue obra directa de Satanás? Por medio del don de discernimiento de espíritu.

   Este don también nos ayuda a conocer cuales son los sentimientos detrás de las acciones.   Si son sentimientos limpios o por el contrario están cargados de orgullo, egoísmo, etc.

   Algo más relacionado al don de discernimiento de espíritus.   Vimos el pasaje donde se nos dice que Satanás se disfraza como ángel de luz.    Satanás se disfraza con la intención de moverse en medio de los hermanos sin estos darse cuenta a menos que por medio del discernimiento de espíritus sea desenmascarado.    Veamos tres eventos donde Satanás pasó desapercibido por los precintes, pero no por

Dios.

   Job 1: 6Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.   Notemos que el mismo Satanás estaba entre los hijos de Dios y estos ni lo habían notado.   

   Jn.13: 27Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.   Satanás estaba en el mismo salón que ellos y ninguno lo había notado.    Luego entra en Judas y tampoco lo notan.   En medio de ellos y no se habían dado cuenta.    Ocurre en la actualidad en la iglesia.    Veamos este tercer caso.

   Mr.1: 23Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,    Dentro de la sinagoga estaba este hombre poseído y nadie lo sabía.   

   ¿Podemos ver en estos tres ejemplos cuan importante es este don en la iglesia?   Satanás puede estar paseándose por las bancas de la iglesia sin nosotros saberlo.    Recordemos que si no nos percatamos de su presencia en nuestros medios no lo reprenderemos.    Si no lo reprendemos no se irá.    Si no se va creará problemas porque Jesús dijo: 10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;... (Jn.10:10).

   ¿Podemos ver por qué Pablo nos exhorta a no ignorar los dones espirituales?    Nos conviene no ignorarlos.

Don de palabra de sabiduría

 

   El don de palabra de sabiduría lo que revela es dirección.   Es el que enseña cómo, donde y cuando.    Este don es sumamente importante porque nos ayuda a no decir algo fuera de tiempo o ir a los lugares equivocados.    Este don también puede manifestarse en diversas formas.    En esta ocasión solo veremos algunas direcciones, no prestando mucha atención a la forma en que llegó.   

   Tomemos como primer ejemplo la palabra dada a José, el esposo de María, por medio del ángel.

Mt.2: 19Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, 20diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

    Vemos aquí que el ángel le dio dirección exacta de lo que debía hacer y a donde debía ir.   En este mismo ejemplo vimos la palabra de ciencia dejándole saber lo que había ocurrido que los que procuraban la muerte del niño habían muerto.    En la misma palabra se manifestaron dos dones.    Veamos otro ejemplo.

Hch.8:26Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

    Vemos claramente como el Señor, por medio del don de sabiduría, le reveló a Felipe a donde debía ir.   Si sigue leyendo el relato verá que el Señor le da otras direcciones a Felipe para seguir.

   Este don por lo general opera junto a los dones de ciencia y discernimiento de espíritus.    Es importante entender que cuando algo nos es revelado lo siguiente que debemos hacer es pedir la manifestación del don de sabiduría para saber con exactitud qué debemos hacer con lo que se nos ha sido revelado.   En ocasiones la revelación es solo para que oremos.   En otras ocasiones puede ser para que lo compartamos con la persona, pero debemos estar seguros de que sabemos el tiempo y lugar correcto para compartirlo.   Este tiempo y lugar nos es revelado por el don de sabiduría.   

Los dones que hacen algo

 Don de milagros

    Definamos en primer lugar la palabra milagros.   El diccionario de la R.A.E. lo describe así: Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.

   El don de milagro puede ser una sanidad, una creación de algo inexistente, una aparición de un extremidad, etc.   Es algo que no puede ser explicado por nadie, solo disfrutado.   Sabemos que en la Biblia hay un sin número de milagros, así que veremos solo unos pocos.

   Jn.11 nos revela uno de los milagros más extraordinario en toda la Biblia, la resurrección de Lázaro.   El versículo 43 dice así: 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!    Cuatro días de muerto.   El cuerpo ya está putrefacto.   Aun así Lázaro salió. 

   Veamos estos otros grupos de milagros.

1.  Jn.2 El agua convertida en vino.

2.  Jn.5 El paralítico de Betesda.

3.  Jn.6 Alimentación de los cinco mil

4.  Jn.6 Jesús anda sobre el mar.

5.  Jn.9 Jesús sana a un ciego de nacimiento.

6.  Mt.12 El hombre de la mano seca.

7.  Mt.15 Alimentación de los cuatro mil.

 

   Estos son algunos de los muchos milagros que el Señor hizo cuando estuvo en la tierra y muchos similares se siguen haciendo hoy día por mano de sus siervos.  

   El don de milagro crea cosas inexistentes o imposibles por la mano humana.  

   Cuando Jesús fue a sanar al hombre paralítico que era cargado por sus cuatro amigos dijo: 9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? (Mr.2:9).    Debemos notar que Jesús está haciendo uso de la palabra fácil, no difícil.   Es porque para Dios no existe esa palabra porque para Dios todas las cosas son posibles (Mr.10:27) y para Dios nada hay imposible (Lc.1:37).  

Don de sanidades

    Lo primero que debemos notar es que es un solo don, pero manifestado en muchas maneras.   Es por eso que dice “sanidades” en plural.

   Reconociendo que hay diversidad de operaciones (1 Cor.12:6). debemos entender que el don de sanidad trae sanidad en diversas formas.   Veremos primeramente las diversas formas en que podemos recibir sanidad manifestada por el don de sanidades y luego veremos varios ejemplos de estas sanidades. 

   En la Biblia se habla de diferentes tipos de enfermedades.   Hay enfermedad corporal, pero también hay enfermedad emocional.    Este tipo de enfermedad es bien peligroso, pues nos puede crear enfermedades físicas, nos puede llevar a destruir buenas amistades y nos puede llevar a romper la comunión con Dios.    Veamos pues este tipo de enfermedad primero.  

   Enfermedades que tocan el alma

    En Efesios 4:26 encontramos una enfermedad que toca directamente el alma, veamos: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.    Podemos ver claramente que la ira fuera de control envenena el alma.    La contamina al punto que lleva a matrimonios al divorcio, amistades a su culminación, perdida de empleos, a muchos los a puesto tras las rejas, etc.    Jesús habló mucho de este asunto porque la enfermedad del alma es peor que la del cuerpo.   Dios quiere sanar nuestros cuerpos, pero si él tuviera que escoger cual área nuestra sanar, estoy seguro que escogería la del alma.    Espero que nosotros podamos escoger también esta sanidad por encima de la del cuerpo.   No que no deseemos la del cuerpo, pero que sepamos escoger lo mejor y en el orden correcto.   

   La enfermedad del alma trae consigo aflicciones, rencores, odios, blasfemias, murmuraciones, etc.  

   ¿Cuál es el remedio dado en la Biblia para sanar las enfermedades del alma?    Hay un solo remedio, perdonar.   La base del cristianismo es el perdón, 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo (Ef.4:32).   13soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros (Col.3:13).    Veamos como Dios, por medio de Santiago nos lo dice: 16Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho (Sant.5:16).    En primer lugar nos dice que confesemos nuestras ofensas.   La Biblia no esconde los altercados que ocurren entre los hermanos.   Dios sabe que ocurrieron, ocurren y ocurrirán.  Mientras Satanás esté activo esos altercados ocurrirán.   La falta de perdón es el arma más fuerte del enemigo.   Le da autoridad sobre el cristiano.  Es por eso que debemos estar siempre en vela, pues él tratará de crear roces, altercados, malos entendidos, etc. entre los hermanos con el fin de que se rompa la unidad del cuerpo de Cristo. Cuando el cristiano confiesa esos pecados los unos a los otros la plataforma de ataque del enemigo se cae y el cristiano es sanado.  Por lo tanto el remedio santo de Dios es la confesión.  Luego Santiago continúa diciéndonos que una vez hayamos confesado nuestras faltas los unos a los otros que oremos.   No el agresor o el agredido, sino los dos.   Primero ora uno y luego el otro.    Cuando aplicamos la palabra de Dios en la forma en que Dios quiere, el resultado será lo que dice la palabra de Dios.    La sanidad del alma viene.  Debemos digerir la medicina en la cantidad que Dios a establecido para que la palabra de él, la cual es medicina para nuestro cuerpo, tanto físico como espiritual (Prov.3:7-8; Sal.32:3), pueda hacer el efecto deseado.  

    Una explicación más extensa sobre la sanidad del alma puede ser encontrada en la predicación “Parábola de los dos deudores” por Eduardo Negrón.

   Eso en cuanto a la sanidad del alma.   Veamos ahora la sanidad del cuerpo.

   En cuanto a la sanidad del cuerpo encontramos varias formas en que una persona puede recibir sanidad por medio del don de sanidades.  

   Miremos nuevamente a Santiago, en esta ocasión veamos Sant.5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

   Podemos ver en este pasaje que en el contexto de la iglesia la primera forma de recibir sanidad divina es reconociendo la enfermedad.   Los que apoyan el evangelio de la confesión positiva dicen que usted nunca debe decir que está enfermo.   Hacer eso es llamar la enfermedad.   ¿Cómo podrán los ancianos de la iglesia orar por usted si usted no reconoce que necesita oración por sanidad?   Note que Santiago dice: Llame a los ancianos de la iglesia.    No estamos hablando de cualquier anciano, sino de los hombres maduros, fieles al Señor, y comprometidos con Su obra.   Hombres líderes de la iglesia.   La exhortación es a ir donde estos hombre en la iglesia, dejarles saber que estamos enfermos y que necesitamos que ellos oren por nosotros.   

   La oración por sanidad puede venir en diversas formas, recordemos que es el don de sanidades y que hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos es el mismo.    En este caso se invita a los ancianos a ungir con aceite a la persona enferma, y a hacerlo en el nombre del Señor. 

    Otra forma para recibir sanidad es imponer las manos.   Veamos lo que nos dice el libro de los Hechos en 28:8  Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.   En este versículo Dios nos quiere enseñar algo sumamente importante.   Dice que: y después de haber orado.  Todo debe ser hecho bajo la dirección de Dios por medio de la oración.    Posiblemente Pablo estaba buscando la dirección de Dios en cuanto a la enfermedad del hombre.   La Biblia nos dice que hay enfermedades que vienen por causa del pecado (Jn.5:14), por causas naturales (Mt.9:20), por descuidos (1 Cor.11:29-30), y por posesión demoníaca {no a los creyentes} (Lc.13:11, 16).   Por causa de todas estas maneras en que podemos contraer alguna enfermedad es que debemos orar a Dios para que por medio del don de discernimiento de espíritu nos sea revelada la raíz del problema y podamos usar las armas de nuestra milicia en forma específica, dirigidas con certeza y precisión.   

   En lo natural debemos identificar la enfermedad para poder usar el medicamento correcto.    Es similar en el asunto espiritual, debemos identificar la causa de la enfermedad para saber que acción y versículos usar. 

Don de fe

    El apóstol Pablo exhortó a Timoteo a que instara a los hermanos a guardar el misterio de la fe (1 Tim.3:9).  ¿Por qué la fe es un misterio?   Siendo una palabra tan chica guarda en ella todo el misterio de Dios.  

    Consideremos estos versículos

 He.11: 1Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.   Es estar completamente seguro de que recibiremos algo sin haberlo visto.

He.11: 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.   Es por medio de la fe que podemos alcanzar un buen testimonio.    Esto se debe a que podemos lograr cosas para Dios.    Pero más importante que lograr o conquistar cosas por medio de la fe es poder allegarnos a Dios por medio de ella.

He.11: 6Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.    La única forma en que podemos agradar a Dios es teniendo fe en Cristo, en su obra redentora, en la sangre derramada en la cruz, etc. y todo esto por fe.   ¿Será importante la fe?

   En Ro.12:3 el apóstol Pablo nos dice que Dios reparte la fe en medidas a cada uno.   Por lo tanto, todos tenemos algún grado de fe, pero es responsabilidad nuestra hacer crecer esa fe.  

   Notemos los grados de fe  

  • Mr.4: 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

  • Mt.14: 31Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

  • Mt.15: 28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

  • Mt.8: 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

     Todos estos grados de fe están en la Biblia, pero no son fe como don.    La fe como don es sobrenatural, viene directamente del cielo.     Para entender un poco más esta fe debemos mirar algunos ejemplos.  

   Supongamos que usted necesita tomar una decisión crucial y no se atreve.   Usted ora pidiendo dirección y de pronto usted tiene la fuerza o el valor de dar el paso en la convicción de que está actuando en la dirección correcta.  La duda se va, el temor también, hay una gran confianza en Dios.   Eso es don de fe en acción. 

   El don de fe le va a llevar a hacer cosas que usted por sus propias fuerzas no podría hacerlas.    Lo que le causaba temor y le detenía desaparece.    Una confianza extrema en el Señor surge y actúa en esa confianza.  

   Veamos dos ejemplos bíblicos donde la fe está operando.   Normalmente la fe opera junto al don de milagros.

Hch.3: 6Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;  Una vez Pedro le dice al cojo lo que le dice actúa en fe tomándole de la mano y levantándolo.   El don de fe es el que te da la convicción de que Dios lo va a sanar una vez usted le dé la mano y lo ayude a levantarse.   

Hch.14: 9Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.  Le toca ahora el turno a Pablo.    Se atrevió a decirle levántate, y el hombre se levantó.   Esto es don de fe en acción.     

  Veamos ahora los dones que dicen algo

 Don de profecía

    El don de profecía es el primero que estaremos viendo, para luego ver los otros dos dones finales, el de lenguas e interpretación de lenguas.   

   El don de profecía no tiene nada que ver con el ministerio profético.  Son dos cosas completamente diferentes, aunque el profeta posee el don de la profecía (Hch.15:32), pero el que posee el don de la profecía no por eso es un profeta.   El ministerio profético es dado por Jesús, el don de la profecía es dado por el Espíritu Santo. El ministerio profético mira más hacia el futuro, mientras que el don de la profecía mira más al presente. 

   Veamos 1 Cor.14:3 donde Pablo nos describe la función específica del don de profecía. 3Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.   Hay quienes piensan que el que predica está haciendo uso del don de profecía porque edifica, exhorta y consuela.   Es cierto que la predicación trae como fin esas tres áreas, pero cuando estamos hablando de los dones espirituales, esos tres elementos, edificación, exhortación y consolación vienen en una forma más directa, más poderosa y más personal.  

   El don de profecía no trae juicio, sino palabras de aliento, esperanza, consuelo y edificación.

    Veamos esta porción bíblica donde podremos ver presente el don de la profecía y el ministerio profético. Hch.21: 8Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. 9Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. 10Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, 11quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.

    Podemos ver que las hijas de Felipe el evangelista tenían el don de la profecía, pero Agabo tenía el ministerio profético, era profeta. En este caso Agabo estaba advirtiendo a Pablo de lo que le iba a ocurrir cuando llegara a Jerusalén.   En un relato anterior a este vemos que Agabo también advirtió de una hambre que vendría.  28Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio (Hch.11:28).   Esto es el ministerio profético en acción.  

    De entre los nueve dones espirituales el de la profecía es el de mayor valor porque edifica al cuerpo entero (1 Cor.1-5).   Debemos procurar este don para que la iglesia pueda ser consolada y levantada. 

Dones de lenguas

 

    En el Antiguo Testamente Dios profetizó que hablaría al pueblo en otras lenguas: 11porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo (Is.28:11).   Esta profecía Pablo la usó en 1 Cor.12:11 para indicarle a los corintios el asunto de hablar en otras lenguas.

    Jesús dijo que una de las señales que acompañarían a los cristianos era hablar en nuevas lenguas Mr.16:17.   Más adelante encontramos esta manifestación tomando lugar en Hch.2:4.   Estas lenguas eran lenguas conocidas por los habitantes de todos esos lugares, pero no por los que las hablaban.  

   Este don, por causa de la falta de conocimiento, ha sido muy abusado.    Hay quienes piensan que para ser salvo se tiene que hablar en lenguas.    Eso es totalmente falso.    La salvación es por creer en Cristo no por hablar en lenguas.    Otros piensan que la señal de que hemos recibido el bautismo del Espíritu Santo es hablar en lenguas.    Eso también es falso.    Pablo, hablándole a los corintios sobre la diversidad de dones, les hace una serie de preguntas.   Veamos las preguntas: 29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? (1 Cor.12:29-30).

    Estas malas enseñanzas han llevado a los creyentes a procurar con diligencia este don, el de lenguas, pues dicen: si hablo en lenguas todos sabrán que fui bautizado con el Espíritu Santo.   Sin embargo la Biblia nos dice que de los nueve dones el de hablar en lenguas es el más insignificante porque no edifica a la iglesia, sino solo al que la habla (1 Cor.1:4).   El propósito de los dones es edificar al cuerpo de Cristo completo, por eso Pablo exhorta al que habla en lenguas a que pida en oración el poder interpretarlas para que la iglesia sea edificada (1 Cor.14:12-13).

   Cuando el creyente busca afanosamente el don de lenguas, ese es el que recibe.  Una vez lo tiene no se preocupa por los otros ocho porque ya tiene, según ellos, el que es señal del bautismo. Es por eso que hoy día encontramos que en la iglesia abunda el don de lenguas, pero escasean los otros ochos dones.   

   El don de lenguas es promesa de Dios para la iglesia y no debemos rechazarlo, pero debemos hacer uso de él en forma ordenada.   Veamos las palabras finales de Pablo referentes al don de lenguas: 39Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; 40pero hágase todo decentemente y con orden (1 Cor.14:39-40).   Hoy día no se está impidiendo el hablar en lenguas, pero se está impidiendo la manifestación de los otros dones porque no se anhelan, no se buscan.   Tampoco se está cumpliendo con la parte final del verso donde Pablo exhorta a que todo se haga en orden.    Lamentablemente se está cumpliendo exactamente lo que Pablo dijo en 1 Cor.14: 23Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?   No es eso lo que muchos dicen respecto las iglesias.   Lamentablemente juzgan a todas las iglesias igual y esto cierra la puerta para que otros vengan a oír y recibir de Cristo.  

Don de interpretación de lenguas

 

    El don de interpretación de lenguas lo que hace es traducir lo que se está hablando en un lenguaje desconocido a uno conocido.   Cuando el don de interpretación de lenguas está en uso la iglesia es edificada.    Si no hay interpretación de lenguas Pablo exhorta a hablar las lenguas en voz baja.    Este don puede ser usado por la misma persona que habla las lenguas extrañas.    Es por eso que Pablo dice que el que habla en lenguas extrañas pida en oración el poder interpretarlas.    También se puede dar el caso de que uno sea el que hable en lenguas extrañas y otra persona sea la que interprete.   Veamos como nos lo dice Pablo en 1 Cor.14: 27Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. 28Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.   

    Con esto vemos que tanto el que habla en lenguas puede también interpretarlas o puede que uno hable y otro interpreta.   Lo importante es que la iglesia sea edificada.   Y si no hay intérprete, calle en la iglesia y hable para sí mismo y para Dios.