Estudio 10

...de la resurrección de los muertos...Hebreos 6:2

Unos de los temas más importantes en las Escritura es el asunto de la muerte.   Sin embargo, es uno de los más ignorado, evadido y olvidado.   La razón es, a mi entender, porque no tenemos claro qué es lo que ocurre cuando una persona muere o lo tenemos claro, pero no lo creemos.

En este estudio, como en los anteriores, no trataremos de imponer nuestro pensamiento, sino que iremos explorando lo que la Biblia nos dice respecto al tema y luego, cada lector, podrá hacer sus propias conclusiones finales.  En el mundo secular encontraremos un sin número de opiniones en cuanto a la muerte que no tienen nada que ver en lo absoluto con lo que nos enseña la Biblia.    Nunca debemos olvidar  que lo único absoluto y final es la Biblia, y todo lo que esté fuera de lo que ella dice es errado.

  Cuando hablamos de la muerte de las personas, el mundo enseña muchos conceptos, que al parecer son razonables y buenos, pero que están completamente alejados de la Biblia.   Veamos los dos más comunes:

 1.  La rencarnación

ñ  Estos enseñan que cuando la persona muere reencarna o nace de nuevo físicamente en otro cuerpo.

Veamos que nos dice la Biblia en He.9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,


  • En primer lugar se nos dice que la muerte es algo ya establecido.   Es algo que ya Dios lo estipuló de esa manera, por lo tanto nadie puede cambiarlo, evadirlo, modificarlo o evitarlo.
  • En segundo lugar nos dice: “que mueran una sola vez”.   Claramente se nos está dejando saber que no hay rencarnación, pues una vez la persona muere lo próximo es el juicio para los inconverso, los que no han abierto su corazón al Señor, y el tribunal de Cristo para los creyentes.   Abundaremos sobre el tribunal de Cristo y el trono blanco de Dios en el último fundamento, el del juicio eterno.
  • Alguien podría preguntar: ¿Que de aquellos que han sido resucitados? Mueren más de una vez.    Es cierto, pero la clave en este verso es “y después de esto el juicio”.  La referencia es a que esa persona que murió, aun cuando haya resucitado cuatro o cinco veces, resucita siendo la misma persona, con su mismo cuerpo, en el mismo lugar donde vive, junto a las mismas personas que le conocen, etc. Esa misma persona tendrá que enfrentar a Dios en el tribunal de Cristo o frente al trono blanco de Dios.   Si la rencarnación fuera cierta el hombre tendría que enfrentar muchos juicios y la Biblia nos dice claramente que solo hay un juicio.

 2.   La aniquilación del hombre

  • Estos enseñan que cuando el hombre muere todo acabó.    No existe nada después de la muerte.   Veamos He.9:27 nuevamente: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
  • Al usar el mismo pasaje de He.9:27 nos damos cuenta que sí hay algo después de la muerte, pues nos habla de un juicio, y esto después de morir.
  • Pero veamos otro pasaje: Lc.16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
  • Esto es un relato narrado por Jesús haciendo referencia a la vida después de la muerte. Observemos que no solo viven, sino que también ven, sienten, recuerdan, y pueden hablar.   
Es una vida completamente consciente:

En la Biblia tenemos muchos otros casos donde podemos ver la realidad de esta falsedad, tanto la falsedad de la reencarnación como la de la aniquilación.   

Hay varios otros tópicos en la Biblia que nos permiten, si así lo podemos decir, considerar varios puntos de vista, tales como la salvación.    Algunos piensan que se puede perder, otros piensan que no se puede perder.   Ambas posturas tienen base bíblica para sustentarla.    Otro ejemplo es el asunto del rapto de la iglesia, cuando ocurrirá?    Algunos piensan que será antes de la gran tribulación, otros durante la gran tribulación y otros después.    Las tres posturas tienen versos que los sustentan.    Recordemos que ninguno de los tópicos mencionados son objeto de salvación o condenación, por lo tanto, el que alguien apoye un punto u otro no debe ser motivo de discusión o contienda.    Sin embargo, si hay tópicos que solo tienen una interpretación y en estos sí que no debemos transar con nadie.     Por ejemplo, la salvación es por medio de Jesucristo y él solo.    Otra opinión en cuanto a cómo podemos alcanzar salvación debe ser señalada y rechazada.    Hay una sola puerta y es Jesucristo (Jn.10:9).     Hay un solo camino y es Jesucristo (Jn.14:6).    Hay una sola verdad y es Jesucristo (Jn.14:6).    Hay un solo nombre por el cual podamos ser salvos y es Jesucristo (Hch.4:12).     Uno solo es el que abrió el camino para poder llegar al Padre, Jesucristo (Jn.14:6).   Otro tópico que es absoluto es el del bautismo en agua.   Debemos estar claros en esto, pues hay un solo bautismo en agua y es en la forma en que Cristo lo enseñó.    Jesús claramente dijo: Mt.28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.    El bautizar a alguien en el nombre de Jesús solo es errado, pues vemos claramente cuál es la instrucción dada por Jesús.    Para una mayor comprensión de este tópico le invitamos a repasar el  tercer fundamento que habla de los tres bautismos biblicos.

El apóstol Pablo, en Ef.4:5 y 6 nos muestra cuatro puntos que son cruciales y que no permiten un doble pensamiento.    Estos son: Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre.    Estos puntos deben ser defendidos con todas nuestras fuerzas y con toda la asistencia del Espíritu Santo.    Estamos viendo como cada uno de estos puntos, que son fundamentos, están siendo sacudidos, aún por muchos llamados cristianos.     Iglesia, es ahora cuando más necesitamos afirmarnos en la palabra de Dios y confiar en el Señor para que podamos seguir adelante y permanecer firmes.   Nuestra firmeza depende de nuestro conocimiento de estos fundamentos, los cuales Dios ha puesto para que no caigamos.   Abramos nuestros ojos para ver lo que está ocurriendo en el mundo y démonos cuenta que nuestro amado Señor Jesús está a las puertas para venir a buscar a su iglesia.  

Dejando estos puntos claros entremos a desarrollar nuestro próximo fundamento el cual es “Resurrección de los muertos”    Todo lo que podamos decir aquí usted lo puede usar para llegar a su propia conclusión final.    Lo que sí debe tener claro y sin ninguna duda es que habrá resurrección de los muertos.    Sea que al morir un creyente valla directamente al cielo o permanezca en reposo, la verdad final y absoluta es que va haber resurrección de los muertos.

En primer lugar, y para dejarlo completamente claro, estaremos viendo la realidad de que va haber resurrección de los muertos.  Deseo que veamos esto primero porque en realidad este es el fundamento, las otras conclusiones a que podamos llegar pasan a ser secundarias.   Es por eso que queremos iniciar con la realidad de la resurrección.

I)    La realidad de la resurrección

Debemos dirigirnos directamente al dador de la vida, a Dios mismo.   Nadie mejor que él nos puede dejar ver la realidad de este fundamento.    Como primero verso en referencia a la resurrección de los muertos estaremos viendo Mt.22 donde Jesús nos da una grandiosa revelación.   Él dice: 31Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.   Claramente vemos cómo Dios hace una gran afirmación de la vida de estas personas que sabemos que ya murieron.    Cuando miramos esta respuesta de Jesús relatada por Lucas en el capítulo 20 veremos algo que nos arroja más luz en cuanto a la resurrección de los muertos.   Dice Lucas 20: 38Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.   Para Dios todos viven.  No importa lo que diga el hombre, para Dios, todo el que murió siendo siervo de Dios vive.   Esto es confirmado por las palabras de Jesús cuando dijo en Juan 11:25 Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.   Aunque esté muerto, vivirá.   Eso nos habla claramente de resurrección de los muertos.  

Veamos una gran contradicción.   Miremos lo que nos dice Mt.22: 23Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,   Estos hombres vienen a preguntar algo relacionado a un tema que ellos mismos no creen, la resurrección de los muertos.   Veamos el versículo 28: En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?  No creen en la resurrección, pero plantean una pregunta sobre ella.   El problema es que escogieron a la persona equivocada para hacer dicha pregunta. Equivocada porque Jesús les contestó de la forma en que ellos no querían. Veamos la respuesta de Jesús: 29Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 30Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 31Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.    Amados, Dios es Dios de vivos, no de muertos.

Veamos que nos tiene que decir Pablo en cuanto a la resurrección de los muertos.    En 1 Ts. 4:13 Pablo inicia con algo sumamente importante, él dice: 13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  En primer lugar nos dice que no quiere que ignoremos.   Debemos ser diligentes y no quedarnos en la ignorancia en cuanto a la resurrección de los muertos.    Note que Pablo llama a la muerte “un dormir”.   Jesús también la llamó dormir cuando se refirió a la muerte de Lázaro.   Él dijo: 11Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.    La razón principal por la que no debemos ser ignorantes en cuanto a la muerte o a los que duermen es para que no nos entristezcamos.   Nosotros los cristianos tenemos una esperanza viva, esa esperanza es que va haber resurrección de los muertos.   Es por eso que para nosotros la muerte es en realidad una gran ganancia.    El mundo no tiene esta esperanza y por eso se atribulan ante la muerte de ellos o de algún ser querido.    Sin embargo, encontramos que también dentro del pueblo de Dios hay personas que al enfrentar la muerte, sea de ellos o de un familiar cercano, también se atribulan al punto que actúan exactamente igual que los que no tienen esperanza.   Es por eso que debemos saber estos fundamentos, pero no basta saberlos de memoria, hay que conocerlos de corazón.

Miremos la certeza con que Pablo habla en cuanto a la resurrección de los muertos.  Podemos ver que no hay ni gota de duda en su corazón.   1 Ts.4: 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.    La clave está en “si creemos que Jesús murió y resucitó.    Si realmente creemos que Cristo no se quedó postrado en la tumba, sino que resucitó, así debemos creer que nosotros también resucitaremos.

La iglesia de Corintios tenía un gran problema.    Entre los hermanos congregados allí había algunos que no creían en la resurrección de los muertos, o sea, la doctrina de los saduceos.   Miremos lo que dice 1 Cor.15: 12Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?   Si seguimos leyendo el resto del capítulo podremos ver la explicación dada por Pablo y la conclusión final la cual merece ser presentada aquí.   Dice: 20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.   La pregunta que yo le hago a usted, querido lector, es: ¿Es usted un cristiano nacido de nuevo como nos dice Jesús en Jn.3:1 al 7?    El que podamos nacer de nuevo se debe a que Cristo murió en la cruz por nosotros, pero no quedó postrado, sino que Dios lo resucitó y ahora él vive para danos vida a nosotros.   Nosotros, los nacidos de nuevo, somos la prueba verdadera de la resurrección de Cristo.    Al mismo tiempo, la resurrección de Cristo es la prueba verdadera de que nosotros también resucitaremos 22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (1 Cor.15:22).

Quiero ahora traer un punto que nos debe poner a pensar.   Es por eso que les pido que lo leamos con clama.    Lo que van a leer ahora es en referencia a las palabras dichas por Pablo ante el gobernador Félix.   Observemos primeramente el verso 16 de Hechos 24 que dice: Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.  ¿Qué era lo que movía a Pablo para buscar tener siempre una conciencia limpia?   La realidad de la resurrección de los muertos.    ¿Por qué esto era importante para Pablo y por qué debe serlo para nosotros?   Pablo estaba convencido de que los muertos resucitarán.    Esto es un arma de dos filos.   Por un lado la resurrección de los muertos nos garantiza que no quedaremos postrados en la tierra, sino que un día veremos a Cristo y podremos disfrutar de todos los beneficios que trae la resurrección.    Por otro lado, la resurrección nos grita que así como resucitaremos así tendremos que ir al tribunal de Cristo (2 Cor.5:10).   Pablo nos dice que en ese tribunal tendremos que rendir cuentas de todos nuestros actos hechos en la tierra, mientras estábamos vivos, hayan sido buenos o malos.   Saben cual es el problema que nosotros confrontamos, que en realidad no creemos eso.    Si nosotros, como Pablo, creyéramos realmente lo que la palabra de Dios nos dice, temblaríamos al solo pensar en ello.    Pablo sabía que la resurrección era una realidad y por eso procuraba tener siempre una conciencia limpia ante Dios y los hombres.    Decimos que creemos la palabra de Dios, pero en realidad no la creemos.    Repito, si la creyéramos como decimos que la creemos temblaríamos ante las acusaciones que nuestra conciencia nos hace, pero en lugar de temblar nos reímos.    Esta debe ser una prueba para nuestra fe.   ¿Cómo veremos milagros y prodigios ocurrir si no creemos a la palabra de Dios?    Si realmente creyéramos caminaríamos con mucho más cuidado.

Veamos ahora lo que nos dice Juan sobre la resurrección de los muertos.   Primero veamos estas palabras de él en 1 Jn.1: 1Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.   Juan está testificando de lo que él vio, contempló, y palpó.     No es algo que le contaron, sino que él lo experimentó.   ¿Qué vio, contempló y palpó Juan que lo lleva a hablar así?   Jn.20: 19Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.  Juan estaba entre esos discípulos.   Vemos que Juan vio, contempló y palpó al Cristo resucitado.    Jn.20: 26Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.  Segunda vez que Juan ve, contempla y palpa al Cristo resucitado.    Jn.21: 1Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera.    Tercera vez que Juan ve, contempla y palpa al Cristo resucitado.  Hch.1: 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.    Nuevamente Juan vio, contempló y palpó al Cristo resucitado.   Ap.1: 10Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, 11que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.   ¿Habrá alguna duda en Juan de la resurrección de los muertos?   No lo creo.

Este es el testimonio de Juan, el cual vio, contempló y palpó al Cristo resucitado por lo menos cinco veces.  La posibilidad de que hayan sido muchas más está presente, pues él dijo: Jn.20: 30Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.  Luego reafirmó lo dicho al decir: Jn.21: 24Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.  25Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. 

Ni usted ni yo hemos visto, contemplado ni palpado a Jesús.  Sin embargo eso no nos hace menor que ellos, pues si usted ha tenido una verdadera experiencia con Cristo no debe haber duda de que él vive.   Y si vive es porque resucitó, y si él resucitó tenga por seguro que usted y yo resucitaremos también.   Aprópiate de estas palabras dichas por Jesús a Tomás: Jn.20: 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.   Amado, usted y yo estamos entre eso que hemos creído sin ver.   Hay una bienaventuranza especial para nosotros dicha por Jesús.

Con esto dejamos claro que verdaderamente va haber resurrección de los muertos, tanto para los justos como para los injustos.   Debemos estar preparados, velando, orando, y laborando para el Señor, de tal forma que cuando él venga por su iglesia nos encuentre activos (Lc.12:   37Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. 38Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.)

II)  Los que mueren y van al cielo

En estos momentos estaremos viendo lo que se dice con relación a las personas que mueren.   En primer lugar veremos los que van al cielo al momento de morir.   Los siguientes versículos son usados para sostener esta postura.   Lc.23: 43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.    Fil.1: 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;  Lc.16: 22Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.  

Tenemos delante de nosotros tres pasajes que son usados como prueba de que la persona cuando muere va directamente al cielo.   De los tres el que merece la mayor atención es el tercero, pues nos muestra algo relacionado directamente a la vida después de la muerte.    Vemos que el texto nos dice que Lázaro murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.   En primer lugar debemos preguntarnos ¿qué esa el seno de Abraham?   Entre otras definiciones de la palabra seno se encuentra la siguiente: Cosa que acoge a otra bajo su protección y proporciona consuelo o ayuda.   Esta definición está apoyada en el mismo relato de Lázaro y el rico, veamos: 23Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.    Vemos entonces que el seno de Abraham hace referencia al pecho de Abraham, lugar de protección, consuelo o ayuda.   Esto también está confirmado aquí al decir: 25Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.  

En este relato de Lázaro y el hombre rico Jesús lo que nos quiere mostrar es: 1. Que hay vida después de la muerte.  2. Que los que mueren en el Señor recibirán consolación, pero no así los que mueren sin el Señor.  3. Que esa vida después de la muerte es una vida consiente en todo el sentido de la palabra.  Y 4. Que el que lo creamos o no, no hará que esa realidad cambie.   

Tanto Lc.23:43 como Fil.1:23 hacen referencia a estar con Cristo en el mismo momento en que parten de este mundo.   Hay algo que debemos entender, y es que en la eternidad, en la otra vida, no existe el tiempo.   Dios creó el tiempo para el hombre en la tierra, por eso tenemos las estaciones climatológicas, el movimiento giratorio del planeta, etc.   Si la tierra estuviera quieta no existirían las estaciones del tiempo que conocemos, o sea, invierno, primavera, verano y otoño.    Esto nos dice que cierta parte del planeta viviría una eterna primavera, mientras que otra parte viviría un eterno invierno.  Por lo tanto el tiempo solo existe aquí, con nosotros.   Otra prueba de esto la encontramos en el pasaje de 2  de Pedro 3:8 que dice: 8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.    ¿Por qué esto es así?   Porque en Dios no hay tiempo, él vive en un eterno presente.   Es por eso que él conoce el final desde su principio.   En la eternidad no existe tiempo, es por eso que puede llamarse eternidad porque no corre el tiempo.  

Cuando miramos Lc.23:43 y Fil.1:23 teniendo en mente la explicación dada arriba nos daremos cuenta que al momento en que el hombre muere el tiempo se detiene para él.   Por consiguiente, cuando el hombre despierta de su sueño es como que nunca murió porque despertó en un eterno presente.   Esto quedará más claro cuando veamos el próximo tópico.  

Miremos por un momento lo que nos dice Ef.4: 8Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad   Muchos usan este pasaje para indicar que Cristo descendió a las profundidades de la tierra y se llevó con él a todos los que estaban en el seno de Abraham y por motivo de eso todos los salvos están en el cielo.   Lo primero que debemos mirar es la definición de cautividad, veamos: Estado de la persona o animal al que se ha privado de libertad; especialmente el de la persona que se cautiva durante una guerra.   La muerte es quien hace cautivo al que muere, pues es el fin de las cosas.   Jesús descendió a las profundidades de la tierra y llevó cautiva a la cautividad.   Jesús hizo prisionero a quien tenía prisionero al hombre, a la muerte.   Jesús, al él mismo morir, descendió a lo más profundo de la tierra, y estando allí hizo dos cosas.   1. Le predicó a los espíritus que murieron para el tiempo de Noé (1 P.3:19)  2. Tomó a la muerte por el cuello, si así lo podemos decir, y se la llevó en cautiverio, la aprisionó.   Es por eso que encontramos pasajes en la Biblia que dicen: Oseas 13: 14De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida de mi vista.   1 Cor.15: 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 

Por el momento Jesús tiene a la muerte en cautiverio, pero el día viene cuando la muerte será totalmente muerta y ya no existirá más.   ¿Cuándo será eso? Ap.20: 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.   Alabemos a Dios por su sabiduría, amor y promesas tan grandes que tiene para sus hijos.

III)Los que mueren y permanecen en reposo

Miremos ahora nuestro último punto en este fundamento, los que mueren y permanecen en reposo.   A qué nos referimos cuando decimos que permanecen en reposo?   Simplemente a eso mismo, a que están en pleno reposo.   Veremos unos cuantos pasajes que nos ayudarán a ver esto más claro.

Comencemos con Mr.5: 39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.   Observemos que Jesús llamó a la muerte dormir o sueño.  ¿Qué es el sueño? Estado de reposo en que se encuentra la persona o el animal que está durmiendo.  En otras palabras, Jesús llama al sueño un estado de reposo, de descanso.  Como vemos, este sueño no es el de ver cosas cuando dormimos, sino el de descansar, reposar, relajarse, etc.  Veamos ahora Lc.11: 11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.   Una vez más Jesús presenta la muerte como un dormir, un sueño.

En estos dos versículos encontramos dos cosas importantes en la vida del que muere en el Señor.   1. Que la muerte debe ser algo esperado y deseado, pues nosotros no tenemos porqué temer a la muerte. Sin embargo, nunca debemos pensar que pasar por el proceso de la muerte es fácil.   No, no lo es porque la Biblia nos dice claramente que la muerte es un enemigo (1 Cor.15:26).   Aun cuando Cristo la venció y la llevó cautiva todavía está viva y sigue siendo nuestra enemiga.  Su muerte está fijada para el último tiempo como vimos en Ap.20:14.  2. La muerte es la que pone fin a nuestras labores para el Señor en esta tierra.   En otras palabras, nosotros podremos retirarnos de nuestros trabajos seculares, de nuestros estudios seculares, etc, pero nunca podremos retirarnos de nuestras labores en el Señor.   Estas solo alcanzarán su final cuando el Señor nos llame o él venga por nosotros.   Eso quiere decir que debemos seguir laborando en el reino hasta que nuestras fuerzas se acaben y podamos decir como dijo Pablo: 2 Ti.4:  6Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.   Tres cosas alcanzarían su final en la vida de Pablo.  1. Acabaría la pelea de la buena batalla, 2. Terminaría con sus labores, 3. Había mantenido su misma fe en todo el proceso.   Miremos como nos lo dice Pedro: en 2 P.1: 13Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.   Vemos ahora que Pedro seguía laborando para el Señor mientras estuviera en su cuerpo.   Amados, no hay retiro en el Señor en esta vida.   Nuestro retiro viene cuando abandonemos este cuerpo terrenal.  Es entonces que entraremos en nuestro verdadero reposo, el reposo del Señor.   El reposo que trae verdadera paz, no más dolor, angustias, preocupaciones, etc.

Hemos visto que el morir es un sueño, pero ¿Dónde está el que muere?   ¿Estará en el cielo o estará reposando donde falleció?    Veamos varios pasajes bíblicos.   En el relato de la hija de Jairo, Lc.8:40 encontramos que esta niña murió y Jesús fue a verla.   Miremos específicamente el versículo 51 que dice: 55Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.  Ya vimos que Jesús se refirió a la muerte de esta niña como un sueño, un dormir.   Ahora tenemos a Jesús delante de la niña.   Observemos el versículo 54 que dice: 54Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.   Notemos que tomó su mano y habló a la niña.   El versículo 55 nos dice que entonces su espíritu volvió.   Cuando miramos Ecl.12:7 veremos lo que ocurre con el espíritu de la persona que muere.  Dice: 7y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.   Note que el espíritu de la persona que muere vuelve a Dios.   La causa real de la muerte de una persona es porque su espíritu abandona el cuerpo.   El que el espíritu abandone el cuerpo puede darse por una gran diversidad de razones, pero la muerte ocurre porque el espíritu abandona al cuerpo.   Observemos lo que Santiago nos dice referente a esto en Sant.2: 26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.    Él está haciendo una comparación entre la fe y las obras con el espíritu y el cuerpo.   Para nuestro estudio lo importante es la primera parte del verso que dice: Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto.  El cuerpo deja de operar al momento que el espíritu sale de él.   Y en el momento que el espíritu sale del cuerpo humano va directamente al que lo dio, a Dios.   Jesús clamó y el espíritu de la niña volvió a ella y el cuerpo volvió a la vida.   Mientras el espíritu estaba fuera de ella, ella estaba muerta, pero permanecía donde estaba, solo que estaba sin vida, durmiendo, en reposo.   Al momento que el espíritu entró nuevamente en su cuerpo ella despertó de su sueño y se incorporó.   No olvidemos que el hombre está compuesto de espíritu, alma y cuerpo como nos lo dice: 1 Ts.5: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.   Por lo tanto cuando el espíritu sale del cuerpo va a Dios, pero el alma, quien es la verdadera persona, yace en el mismo lugar de su muerte.   Eso es lo que le ocurrió a la niña, su espíritu se fue y ella murió, durmió, peor al espíritu retornar ella volvió a la vida. 

Veamos ahora otro pasaje.   En esta ocasión es Jesús hablando de lo que ocurrirá en un futuro no muy lejano, veamos: Jn.5: 28No os maravilleis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.  El versículo 25 de ese mismo capítulo nos habla de la muerte espiritual y su retorno a la vida, pero en estos otros dos pasajes Jesús nos habla de la muerte física.   Varias cosas podemos sacar de estos dos pasajes.  1. Todos los que están en los sepulcros.   El sepulcro es el lugar donde yacen los restos de las personas que mueren.   No debemos limitar esta palabra sepulcro, pues donde yace el que murió ese es su sepulcro.   Por lo tanto todo el que muere, estén donde estén sus restos, ese es su sepulcro.   2. Jesús nos habla de dos tipos de personas.   Los que hicieron lo bueno y los que hicieron lo malo.   Debemos entender que todo hombre es eterno por naturaleza.   Dios creó al hombre para que sea eterno, esto es parte de ser creados a imagen de Dios.   La pregunta no debe ser si somos o no eternos, sino donde vamos a pasar esa eternidad, o con Dios o separados de Dios.   Jesús nos dice que el día viene cuando todos, buenos y malos, oirán su voz y saldrán de sus respectivos sepulcros.   Los que hicieron lo bueno irán a resurrección de vida, pero no así los que hicieron lo malo.   Concluimos que todo sepulcro se encuentra en la tierra. 

Veamos este último pasaje dicho por Jesús: Jn.14: 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.    La casa de mi Padre es el cielo.   Jesús nos dice que él iba para preparar lugar para nosotros.  Podemos pensar que Jesús se estaba yendo para tomar un martillo y unos clavos y ponerse a preparar casas para nosotros.   Recordemos que Jesús habla en términos espirituales.   Cuando él está diciendo eso todavía no ha ido a la cruz, no a derramado su sangre, no ha muerto, no ha vencido al diablo, no ha resucitado.   Una vez el resucitado le dice a María: Jn.20: 17No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.   Que preciosa escena tenemos en este pasaje.   Jesús le dice no me toques.   En esos momentos él es el sacrificio puro y santo y si María lo hubiera tocado lo contaminaba.   Si se contaminaba no podría presentarse ante el Padre como el sacrificio agradable a Dios.   En el momento en que Jesús subiera al Padre y presentará el sacrificio de su vida, en ese momento él estaba haciendo lugar para nosotros también poder subir al cielo por medio de él.    Ese es el lugar que Jesús dijo iba a preparar para nosotros.   Una vez logrado, cuando llegue el tiempo señalado por Dios, él retornará  para buscarnos y llevarnos a morar con él en la presencia de Dios, pues también estaremos aceptos para él, pues en Cristo somos aceptados por Dios.   ¡Aleluya!

Concluyamos este fundamento con todas las palabras dichas por Pablo en 1 Ts.4: 13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 

Hay un orden establecido por Dios en la resurrección de los muertos.   En  primer lugar están los que ya murieron.   Esos serán los primeros.   Luego los que estemos vivos seremos transformados y todos juntos recibiremos al Señor en las nueves.   Es apóstol concluye invitándonos a darnos palabras de aliento los unos a los otros porque tenemos una esperanza viva la cual el mundo no tiene, pero tampoco nos puede quietar.   Alabemos a Dios por su don inefable y vivamos como si el Señor viniera hoy por su iglesia.  ¡Amén!