"Eduquemos a nuestros hijos acerca del Padrenuestro"

 1. Padre nuestro:

 Estas palabras describen la naturaleza y el carácter de Dios, y resumen la verdad del ser. En esta cláusula Jesús establece de una vez y para siempre que la relación entre Dios y el Hombre es la de Padre e Hijo. El hombre al ser hijo de Dios se hace partícipe de su naturaleza, "de tal padre, tal hijo". Y así como Dios es Espíritu Divino, también el hombre lo es, no importando las apariencias ilusorias de lo contrario.

Dios es un Padre misericordioso de la humanidad, eliminando la creencia de la vieja teología de un Dios vengativo y castigador.

Si meditamos en este hecho, comenzarían a perder significado y poder en nuestras vidas las enfermedades y todo lo aparentemente negativo, pues sus raíces se hallan en el temor. Si hacemos consciente estas verdades nuestra existencia se convertiría en una demostración de nuestra perfecta condición espiritual.

Al decir Padre Nuestro estamos revelando el hecho de la hermandad entre los hombres. Esto disipa la ilusión de que los hombres de una determinada raza, nación o color sean superiores a los demás.  Y al pronunciar esta oración no sólo estamos orando por nosotros mismos sino por toda la humanidad, "somos en verdad, miembros de un solo cuerpo".

 2. Que estás en los cielos:

Jesús explica que la naturaleza de Dios es estar en los Cielos y la del hombre estar en la Tierra, porque Dios es causa y el hombre efecto o manifestación. Aquí la palabra "cielo" significa Presencia de Dios, y la palabra "tierra", quiere decir manifestación.

La función del hombre es expresar o manifestar a Dios, expresar quiere decir hacer salir, sacar la luz.

 3. Santificado sea tu nombre:

El nombre de una cosa representa su naturaleza esencial y su carácter. Jesús dice que la naturaleza de Dios es "santificada", cuyo origen etimológico significa "santo, "sano", "sanar". De esta manera la naturaleza de Dios se nos revela perfecta y eternamente buena.

Un efecto es siempre de la misma naturaleza que la causa que los produce, por lo tanto todo lo que proceda de Dios no puede ser menos santificado que Él. Tu naturaleza es esencialmente buena, y tú eres creador del bien perfecto.

 4. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo:

El hombre como manifestación de Dios tiene un destino ilimitado. Su obra es expresar de forma consciente las ideas abstractas que Dios le proporciona. El hombre es en sí una conciencia individualizada, creadora, " existen tantos universos como individuos, los que los conciben por el solo hecho de pensarlos".

"Venga tu reino", es nuestra misión manifestar en los planos materiales las ideas de Dios. Si sólo descubriéramos el plan que Él nos ha trazado individualmente y lo lleváramos a cabo, todas las puertas se abrirían delante nuestro, todos los obstáculos se desvanecerían, y como consecuencia gozaríamos de felicidad, éxito, dinero y de todas las virtudes del Padre. Para ello tenemos que ponernos en armonía con la Voluntad Superior de Dios porque en su Voluntad está nuestra Paz.

 5. El Pan Nuestro de cada día dánoslo hoy:

Somos los hijos de un Padre que nos ama, y podemos esperar naturalmente de Él todo lo que necesitamos, como de manera natural y espontánea los niños esperan recibir de sus padres. Es la Voluntad de Dios que nuestras vidas sean abundantes. Nuestros recursos financieros no son más que canales naturales por los cuales llega a nosotros lo que la Fuente Eterna provee. El número de canales es infinito, pero la Fuente es una sola, Dios.

Por ello debemos poner nuestra mente más allá de los aparentes canales materiales, cambiando nuestra creencia limitada y poniendo nuestra conciencia en la única Fuente Infinita que es Dios. Así se irá disipando y desapareciendo la creencia limitada o de escasez. "Tal como lo has pensado, así será".

 6. Y perdónanos nuestras ofensas, como nosotros también perdonamos a quienes nos ofenden:

El pecado es la sensación de estar separado de Dios, y la causa de todos los sufrimientos, proviene de ese sentimiento de separación. Es la sensación de una existencia absolutamente personal, mientras que la verdad del Ser es que todo es Uno. El mal, el egoísmo y todos los sufrimientos provienen de la negación o el no reconocimiento de esta idea, puesto que lo que le haces a otro te lo estás haciendo a ti mismo. El fin del perdón es el de hacer desaparecer la ilusión de la separación, con esto nos acercaremos a Dios y al prójimo, disipando todas las culpas que nos atan a un sufrimiento innecesario. El perdón es el escape de la limitación y la culpa.

 7. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal:

En esta cláusula pedimos que se nos libere de todas las dificultades, recordando esta frase: "Ninguna plaga tocará tu morada, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

Una vez que se le haya explicado la oración del Padrenuestro podemos pasar a enseñarles como orar.  Tenemos que hacer una perfecta enseñanza de moral cristiana, sepamos descubrir en ella el llamado de salvación y conversión a Dios. Mencionémosles que Nuestro amado Jesús, nos hace una invitación para cambiar nuestras vidas. Explíquele en forma breve y sencilla de que esta vida es temporal. Menciónele de que Jesucristo desea que seamos como El, perfecto, ya que el paraíso es perfecto. Ayúdele a entender todo esto diciéndole lo siguiente; que seamos buenos, generosos, caritativos, amorosos, sinceros, respetuosos en todo el sentir de la palabra con todos nuestros hermanos de sangre y mucho mas con los que no los son. Menciónele que es necesario formar una amistad privada e intima con Dios através de Jesucristo.

Utilice un lugar de la casa el cual ellos muestran seguridad en si mismo. Uno de los lugares más calurosos o atraídos que los niños se sienten mas seguro es el cuarto dormitorio o sea la cama. Hágale saber que el orar de corazón ayuda grandemente a sentirse más cerca de Dios. Explíquele que el orar de corazón es orar lo que el/ella en realidad quiere decirle a Dios. No busquemos ninguna oración complicada, lo más sencillo y natural posible, y estaremos sembrando la más hermosa de las semillas en el corazón de nuestros hijos, y ésta podrá dar los frutos que el Señor nos pide.

 A todo esto dígale la historia donde los amigos de Jesús lo veían y oían que oraba frecuentemente. Que el mismo Jesús oraba a Su padre, Dios. Hágale saber cuando una vez, después de que Jesús oró en un lugar especial, uno de sus amigos le pidió que les ayudara a aprender cómo orar. Entonces fue cuando Jesús les enseño la oración del Padrenuestro la cual fue ya explicada al principio.