¿Qué dice tu corazón?


¿Qué dice tu corazón?

 

        ¿Cómo explicar y entender que lo más preciado que el ser humano tiene -y en especial el cristiano- es a Dios?

¿Qué dice tu corazón? ¿Le has preguntado alguna vez de verdad  a tu corazón qué dice con respecto a Dios?

Salmo 27:8- “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová;…”

Hasta el verso 6 había una situación en la vida de David, que lo ponía de cara a preguntarle a su corazón qué estaba diciendo sobre lo que sucedía. La realidad de las cosas malas y complicadas a él, como a nosotros, le golpeaba en su cara; y era necesaria una respuesta. Esa respuesta David no salió a buscarla afuera de su vida, cosa que generalmente hacemos nosotros: salimos a buscar “otros rostros” (soluciones) afuera, y no recurrimos al que tenemos que buscar primero sino hasta que la situación se pone fuera de control.

Dios dice: “Búscame”. El profeta Isaías (Isaías 55:6) y el salmista David (Salmo 105:4) estaban en el mismo espíritu, aun con muchos años de distancia entre ellos. Tenían el mismo clamor, el mismo sentir de la urgente necesidad de buscar el rostro de Dios.

Dice: “Llámale en tanto que esta cercano”. Esto quiere decir tirarse en sus brazos de misericordia.

¿A quiénes, Dios esta cercano?

Salmo 34:18- “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.”

Salmo 145:18- “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.”

Aun hay un tiempo para que Dios se muestre a los que le llaman de verdad. Pero llegará el tiempo para los que no le buscaron, en el que les será difícil hallarle. No porque no quiera aparecer, sino porque se habrán endurecido sus corazones cerrando la puerta  a toda posibilidad.

Isaías 49 dice: “He aquí ahora el tiempo aceptable.” Ahora (hoy) el tiempo de salvación; no cierres tus oídos. ¿Qué dice tu corazón como respuesta? ¿La respuesta es inmediata o lo tienes que pensar? ¿La respuesta es un “Sí” contundente o hay “Peros” antes? ¿Hay un “Sí” categórico y no se hable más del asunto? ¿O primero salen todas las excusas, razones, horarios, distancias, tiempo y emociones (“siento” o “no siento”)?

Salmo 105:4- “Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro.”

Habla de buscar siempre Su rostro, no sólo cuando algo va mal. Buscar el rostro de Dios es igual a buscar Su favor. El rostro de Dios es Su semejanza, Su reflejo.

Dios, al responder el clamor del corazón de David por tener intimidad con Él, le dijo: “Buscad mi rostro”. La respuesta de David fue: “Señor, cuando tú dijiste que busque tu rostro, la respuesta en mi corazón saltó inmediatamente. Mi corazón ha dicho: Tu rostro buscaré, oh Jehová.” (Salmo 27:8).

¿Qué hace Dios en respuesta? El Señor le reveló a David cómo satisfacer sus anhelos: reflejando a Dios en su propia vida; Él le estaba instruyendo de esta manera: “Aprende de mí. Escudriña mi Palabra y pide entendimiento por el Espíritu, para que seas como yo. Quiero que tu vida refleje mi belleza al mundo”. Esto no se trataba de un simple llamado a la oración. ¡No! David era un hombre de oración. De hecho, sus oraciones fueron las que crearon en él esta pasión por conocer al Señor. Este era un llamado de Dios a tener hambre de un estilo de vida que refleje completamente quién es Jesús.

Hoy, cuando Dios dice: “Busquen mi rostro”, sus palabras tienen mayor fuerza que en cualquier otro momento de la historia. Con todo lo que está sucediendo en el mundo, ¿cómo debemos responder? ¿Con excusas? Cuando David fue rodeado por una hueste de idólatras, Dios dijo: “Busca mi rostro”.

Dios pide que lo hagamos con un propósito: ¡que podamos ser más como Él! Que nos convirtamos en Su imagen misma, para que todos lo que busquen al verdadero Cristo, lo vean en  nosotros. Si no es en nosotros, ¿en quién lo verán?

¿Qué cosa trae sobre aquellos cuyo corazón les dice: “Busca a Dios”?

1)   Bendición generacional (familia) (Salmo 24:5, 6).

2)   Dios ampara y cubre (Salmo 9:10).

3)   Dios oye y trae liberación de miedos, terrores y angustias

(Salmo 34:4, 5).

4) El corazón que lo busca revive, se reanima, cobra nuevas fuerzas (Salmo 69:23 y 119:2).

5) Buscar a Dios y encontrarlo trae un gozo sobrenatural (Salmo 70:4).

Si no fuera importante buscar el rostro de Dios, no estaría unas 250 veces en la escritura. Y si la gente viese estos resultados en un discípulo que busca a Dios de corazón, ellos se sentirían atraídos hacia Jesús. Pero a veces salimos a buscar a Dios como este pueblo:

Salmo 78:28-35- “Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; les cumplió, pues, su deseo. No habían quitado de sí su anhelo, aun estaba la comida en su boca, cuando vino sobre ellos el furor de Dios, e hizo morir a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel. Con todo esto, pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas. Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación. Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya, y se acordaban de que Dios era su refugio, y el Dios Altísimo su redentor.”

Isaías 26:9- “Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.”

Es una actitud  igual a la de David, una invitación semejante. Y cuando el ofrecimiento de Dios es rechazado por sus hijos, Él lo da a otros, como en Isaías 65:1; y eso no nos va a gustar. Podrá parecer injusto, pero recuerda que tuviste tu tiempo como lo tuvo este pueblo; que es hora de encontrarle, y encontrarle de una vez y para siempre. Ellos no lo tomaron en serio. En Isaías 64:9, cuando Dios no se manifestaba a ellos, le recordaban que eran su pueblo y que las bendiciones les correspondían a ellos; pero en Isaías 65:2, Dios tiene que decirles que les había estado invitando a buscarle vez tras vez y ellos tomaron una rebelde actitud, de no buscarle de verdad. Entonces Dios había decidido pasar la bendición a otros. Dios les dice: “Heme aquí, aquí estoy, aquí estoy”. Él les concede acceso a Su presencia sin que lo busquen (Romanos 10:20). Lo mismo puede suceder aquí, si no cambiamos actitudes como las que tenía este pueblo.

Decide en este momento comenzar a buscar a Dios de corazón. Tu carne seguro no quiere, pero tu corazón dice “¡Sí!”.

Oseas 10:12 dice: “Es tiempo de buscar a Dios”.

 

Pr. Jorge Rosanova