Arrepentimiento de Obras Muertas


Fundamentos de la Doctrina de Cristo

Estudio 3

Primer Fundamento

Arrepentimiento de Obras Muertas

Arrepentimiento de obras muertas es el primer fundamento, entre seis, que estaremos considerando. No debemos olvidar que estos estudios son para personas que ya han recibido a Cristo como su salvador. Personas que han oído el mensaje de salvación, han creído en el Señor, se han arrepentido de sus pecados y han sido lavados con la sangre de Cristo. ¿Por qué entonces se necesita un fundamento de arrepentimiento? ¿Por qué de obras muertas? ¿A qué se refiere el escritor sagrado al decir obras muertas? Estas y otras preguntas las estaremos considerando en este estudio.

Definamos Arrepentimiento

· Arrepentimiento = Retorno, o cambio de parecer, o un repudio del pecado para regresar a Dios.

En la Biblia se mencionan tres clases de arrepentimiento. Es bueno que los conozcamos.

El primer arrepentimiento es para salvación. En el evangelio según san Mateo Jesús nos dice lo siguiente: Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mt.9:13). Este arrepentimiento es el que toma lugar cuando la persona oye el mensaje de salvación a través de Cristo, se da cuenta que sin Cristo está condenado y abre su corazón a él.

Cuando Pedro predicó su primer discurso a sus oyentes, estos, compungidos le preguntaron “Varones hermanos, ¿qué haremos? (Hch.2:37).

La respuesta de Pedro no se hizo esperar, él les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hch.2:38).

Una vez el pecador a abierto su corazón a Cristo, es por medio de la persona del Espíritu Santo que Cristo entra y surge lo que se conoce como el nuevo nacimiento. La persona nace a una nueva vida en Cristo Jesús. Esto le concede el perdón total de todos los pecados que hubiere cometido hasta ese preciso momento. Dicho sea de paso, no existe pecado que la sangre preciosa de nuestro amado Cristo no pueda quitar. Todo queda completamente perdonado. Es por eso que la Biblia nos dice en 2 Cor.5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. La persona que recibe genuinamente a Cristo nace de nuevo y junto con ese nacer de nuevo es limpiado de todos sus pecados. Pero, ¿qué si peca otra vez? Es aquí que viene el otro tipo de arrepentimiento mencionado en la Biblia. Ese arrepentimiento es conocido como el arrepentimiento para restauración.

Este arrepentimiento lo que persigue es llevarnos al estado original, el que obtuvimos cuando nacimos de nuevo, el de estar limpios delante de Dios.

            Permítanme hacer una observación muy importante antes de proseguir. El primer arrepentimiento, el que es para salvación, es sumamente importante para las personas que no conocen a Cristo. No hay otro camino para alcanzar salvación, solo por medio de Cristo. En Juan 10:9 Jesús afirma: Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo… También Jesús dijo en Juan 14:6 …Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Sin Cristo no podemos llegar a Dios, y si no podemos llegar a Dios estamos perdidos. Para la persona sin Dios el arrepentimiento para salvación es lo primero, lo fundamental. Para la persona que ya ha abierto su corazón a Cristo lo fundamental es el arrepentimiento para restauración.

Debemos recordar que Jesús, en la oración clásica de Juan 17 dijo: No ruego que los quites del mundo , sino que los guardes del mal. Dios en ningún momento tiene la intensión de sacarnos de este mundo. Somos sal y somos luz y es en este mundo donde podemos brillar y dar sazón. Así qué, si pensaba salirse del mundo, aislarse o apartarse, debe entender que es precisamente en el mundo donde Dios nos quiere.

Debemos saber que al estar en el mundo, queramos o no, pecados se adherirán a nosotros. Estos pecados nos ensucian y nos roban nuestra limpieza original. A través del arrepentimiento somos restaurados a nuestra posición inicial poniéndonos nuevamente en el camino correcto, el de la bendición.

El apóstol Juan nos dice qué debemos hacer cuando pecamos. No debemos escondernos por que no hay lugar donde escondernos que Dios no nos vea. Tampoco debemos ignorar el hecho de que hemos pecado, pensando que Dios se olvidará, porque eso no ocurrirá. La única salida para ser restaurados es el confesar el pecado a Dios. Veamos 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Sin confesar a Cristo como nuestro Salvador no hay salvación. De igual forma sin confesar nuestros pecados a Dios no hay perdón de pecados. Es por eso que el pasaje comienza diciendo “si confesamos”. Al confesar el pecado somos perdonados, limpiados y restaurados a nuestra posición original. ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo! Sí, por Jesucristo porque según 1 Juan2:1 él es nuestro abogado.

Teniendo claro estos dos arrepentimientos, el de salvación y el de restauración, pasemos ahora al arrepentimiento de obras muertas.

El que esté mencionado como nuestro primer fundamento nos debe decir también cual es su importancia. En lo personal creo que no podríamos avanzar al siguiente fundamento si no tenemos puesto este primero, y así sucesivamente. En la Biblia el orden de las cosas es de gran importancia. Recordemos que no hay nada puesto en algún lugar equivocado. Todo está exactamente donde Dios quiere que esté. Así que, entendamos que si este fundamento es el primero mencionado debe ser porque es el primero en importancia y necesario para poder poner los otros. Recordemos que estamos construyendo para la eternidad.

Lo primero que debemos observar es que estas palabras, esta invitación a construir un fundamento sólido, son para personas que ya han sido salvadas. Son personas que ya pasaron por el primer arrepentimiento, el de salvación, y esperamos que estén viviendo haciendo uso del segundo arrepentimiento, el de restauración. Quien no ha sido salvada, restaurada, limpiada y nacido de nuevo, no puede, ni soñando, construir este fundamento.

Lo segundo que debemos observar, según Hebreos 6 es que se está haciendo una invitación hacia la perfección. La vida del cristiano es una vida en movimiento, siempre mirando a la perfección. No que lo halla alcanzado ya nos dice Pablo (Fil.3:12), sino que vamos en ese camino.

Es en este punto donde vemos la importancia, no solo de este fundamento, sino de los otros cinco también. Sin este fundamento ningún cristiano podría avanzar a la perfección que Dios quiere que cada uno de nosotros alcancemos.

Este arrepentimiento de obras muertas es tan importante que sin él difícilmente podríamos avanzar una pulgada. Usted puede pensar que estamos exagerando, pero a medida que vallamos avanzando en el estudio se dará cuenta de la razón por la que decimos lo que decimos.

            He.6:1 dice: Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección. El que diga “dejando ya” no quiere decir que estos fundamentos no son importantes como algunos están tratando de decir. Tampoco quiere decir que nos debemos olvidar de ellos. Debemos conocerlos, tanto por letra como por experiencia. Repetimos, la invitación de Dios a nosotros es a avanzar, a seguir caminando, a no detenernos ni a retroceder.

Prestemos atención a lo que estamos hablando desde el plano cotidiano. Una casa, por mejor construida que pueda estar, si es azotada por una fuerte tempestad o algún movimiento sísmico aconteciere cerca de ella, su fundamento puede ser afectado. Lo primero que se hace, una vez ha terminado la prueba, es salir a inspeccionar los fundamentos de dicha casa. El propósito es para ver si sufrió algún daño que podría representar algún peligro para sus ocupantes. De haber algún daño en alguna parte del fundamento, lo siguiente sería trabajar para restaurar esa parte afectada y de esa manera hacer la casa nuevamente firme y sólida.

            Como cristianos debemos tener esos fundamentos construidos en nuestra vida. Sabemos que tempestades vendrán y azotaran con violencia (Lc.6:48, Jn.16:33, 1 Ped.4:12, pero si tenemos un fundamento sólido, nuestra casa no caerá. Algo si es cierto, una vez acabada la prueba debemos salir y examinar nuestro fundamento para ver que ninguno de ellos halla sido afectado. De haber alguno un poco debilitado debemos reforzarlo para poder estar completamente firme nuevamente. Recordemos que luego que Satanás terminó de tentar a Jesús en el desierto se apartó de él por un tiempo (Lc.4:13). Así será con nosotros también, la tormenta será por un tiempo, pero debemos prepararnos para cuando la otra asome. El propósito final de un fundamento bien construido en nuestras vidas es que le de gloria a Dios. Es por eso que Ef.6:11 dice “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firme contra las asechanzas del diablo”. Y el veros 13 del mismo capítulo añade Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firme”.

Definamos Obras Muertas;

Cuando hablamos de obras nos referimos a todo lo que hacemos, sea bueno o malo. El que estas obras estén acompañadas por la palabra arrepentimiento nos dice que se está refiriendo a obras malas. La palabra muerto denota, en cierta forma, historia. Todo lo que muere, de una forma u otra pasa a ser parte de la historia, del pasado. Ya no existe. Podría haber recuerdos de esas obras, pero solo quedarán ahí, en el recuerdo, en el pasado.

Cuando tomamos en cuenta toda esta información llegamos a una definición más apropiada para arrepentimiento de obras muertas. Diría algo así: Arrepentimiento de obras malas que ocurrieron y están en el pasado.

¿Por qué, si estamos hablando de algo del pasado, es considerado esto como un fundamento, capaz de detenernos en nuestro crecimiento como cristianos?

            Porque Satanás está tomando ventaja de la falta de conocimiento de los hijos de Dios y los está torturando con pecados pasados, obras muertas, causando que el cristiano esté dando vueltas en un mismo circulo vicioso. Sí, vicioso porque sigue pidiendo perdón por algo ya perdonado. En el peor de los casos se queda estancado por que ese pecado, el cual ya no existe porque ha sido perdonado, pero en su mente, sentimientos y emociones sigue existiendo, lo paraliza por completo. Está cargando con una conciencia de culpabilidad que lo arrastra y doblega hasta inmovilizarlo. ¡Cuantos cristianos están en esta condición! La mayoría de las veces es por causa de la ignorancia de la palabra de Dios. Nos atreveríamos a decir que más que la ignorancia de la palabra de Dios es la falta de creer a esa palabra. Se nos hace más fácil creer las mentiras del diablo que la verdad absoluta de la palabra de Dios. Sin embargo, esa falta de fe a la palabra de Dios es igual a ignorancia también.

            Observemos lo que la Biblia nos dice referente a la ignorancia del pueblo. Is.5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento… Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Un pueblo o un cristiano falto de conocimiento o falto de fe en creer lo que Dios dice puede ser llevado cautivo y eventualmente, si no se repone de esa condición, puede llegar a ser destruido.

En este punto de nuestro estudio debemos hacer un alto para conocer algo sobre nuestro enemigo. Un muy querido amigo mío llama al pasaje de Juan 8:44 el resume de Satanás. En lo personal pienso que está en lo correcto porque no hay otro pasaje que describa tan bien a Satanás, y muy en especial cuando sale de los labios de Jesús. Observemos cómo lo describió Jesús hablando con los fariseos: …El (Satanás) ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla, de suyo habla; porque es mentiros, y padre de mentira. Todo lo que sale de la boca de Satanás lleva algo de mentira. Es por eso que no debemos confiar en lo que nos pueda decir.

Otro pasaje que nos describe a Satanás se encuentra en Juan 10:10 que dice así: El ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar y matar y destruir… Vimos que la falta de conocimiento abre la puerta para que Satanás venga, y su llegada no es para nada bueno, sino para hurtar y matar y destruir. Qué precioso es ver que Jesús no se detuvo ahí. Nos dice para que viene Satanás, pero también nos dice para que viene él, veamos: …yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Esta vida abundante solo puede llegar a nosotros cuando conocemos que Satanás ya no tiene parte ni suerte con nosotros y que cuando él viene, viene cargado de mentiras. Por lo tanto, arrepentirnos de cosas que ya nos arrepentimos es no conocer el fundamento de arrepentimiento de obras muertas. Es estar dando vueltas en un círculo vicioso donde Satanás nos tendría cautivos y desorientados. Esto causa mucha tristeza al Señor, pues él ha venido para que disfrutemos de la libertad plena, y nos ha dado lo necesario para que así sea. La falta de conocimiento nos ata y nos hace estar cautivos.

Tres áreas indispensables;

            Posiblemente usted piense que esto es sencillo, pues la Biblia claramente nos dice que Dios nos perdona. Lo cierto es que es tan sencillo que podemos perder su profundidad e importancia. Al principio dijimos que todo lo que recibimos aquí es materia intelectual y que para que esto sea efectivo en nuestras vidas debe ser cambiado a espiritual. Nunca olvidemos que Dios es Espíritu y la única forma en que podemos recibir de él algo es si lo creemos en nuestro espíritu. Es simple, pero a la vez profundo. Simple por que solo debemos creer, pero profundo porque muchas veces queremos creer con nuestras mentes.

            Prueba de esto es que confesamos algún pecado cometido conforme 1 de Juan 1:9, pero al rato el enemigo nos lanza un dardo de acusación y nos encontramos confesando nuevamente el mismo pecado que ya Dios perdonó, y nos perdonó porque él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Dios es fiel y justo. ¿Por qué, si sabemos que Dios es fiel y justo, nos encontramos confesando algo que ya confesamos? Dios es fiel y justo. ¿Por qué, si sabemos que Dios es fiel y justo, creemos más a la mentira del diablo que a la verdad de Dios? Es que conocemos los versículos de memoria, pero no los conocemos espiritualmente. Sabe usted que es lo más triste, que Satanás también sabe que no conocemos los versículos en nuestro espíritu.

            Miremos ahora las tres áreas, las cuales consideramos indispensables en la vida de cada cristiano. Áreas que nos ayudarán a caminar en victoria.

            Lo primero que debemos saber es lo que Jesús nos dice acerca de la libertad. El dijo en Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre. Esto es tan simple que lo pasamos por alto. Jesús es la verdad absoluta. Cuando conocemos a Jesús conocemos la verdad y esa verdad nos hace libres. Pero para poder permanecer libres de toda acusación satánica debemos permanecer en esa verdad. Debemos permanecer en Jesús. La forma de permanecer en Jesús es aprendiendo más verdades de la Biblia y aplicarlas a nuestras vidas.

            Miremos varias verdades que el enemigo no quiere que usted aplique a su vida. En 1 de Juan 1:9, se nos dice: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. También se nos dice en 1 de Juan 1:7, en la segunda parte del versículo: … la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Esto se hace una realidad en nuestras vidas cuando cometemos pecados, si pudiéramos decirlo así, pequeños. Pero cuando es un pecado de mayor envergadura la duda de si fuimos perdonados o no toca a la puerta de nuestras conciencias. Debemos entender que Dios es fiel a su palabra y si él nos dice que la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado debemos creer eso y punto. Satanás podrá tirar sus dardos de dudas, pero cuando usted ha edificado un fundamento sólido en cuanto a esto, no habrá diablo que lo haga dudar la palabra de Dios. Recuerde que la palabra de Dios es nuestra espada con la que enfrentamos al diablo. (Para conocer más sobre la armadura de Dios le invitamos a leer el estudio titulado “La Armadura de Dios” por Eduardo Negrón). Usémosla con autoridad y esgrimamos contra él hasta hacerlo huir. ¿Qué pecado quedaría fuera de todo pecado? Ninguno. ¿Qué parte en nosotros quedaría sucia si confesamos nuestros pecados? Ninguna. Pues entienda que ningún pecado confesado quedará sin ser cubierto por la preciosa sangre de Cristo. Dios es fiel y así lo hará.

            Entre el armamento otorgado al cristiano se encuentra la sangre de Cristo. Satanás tiembla ante un cristiano que sabe hacer uso de la sangre de Cristo. Es la sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. Es sobre esa palabra que nos debemos parar firmes, creerla, confesarla y hacerle ver al diablo que ninguna acusación nos hará tambalear porque creemos a la palabra de Dios.

            Hablemos un poco de la confesión. Repetimos nuevamente, estas palabras aprendidas añadirán conocimiento intelectual. Debemos orar a Dios para que él nos dé de su gracia y podamos recibir las palabras espiritualmente. La confesión de pecados puede caer en una de estas dos categorías, intelectual o espiritual. Una confesión intelectual es aquella que hacemos rápidamente, sin causar dolor o genuino arrepentimiento. Esto es señal de un corazón endurecido. Sin embargo, la confesión espiritual es aquella que lleva fruto de genuino arrepentimiento. El genuino arrepentimiento no es conocido por las lágrimas, aunque sí podemos verlas. El genuino arrepentimiento es el mostrado en Prov.28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

El apartarse de seguir haciendo lo que hicimos, y que nos llevó a pecar, es señal de un genuino arrepentimiento. Los pecados deben siempre ser confesados primeramente al Padre por medio de Cristo. Esto nos lleva a nuestro segundo punto. Jesús como nuestro Abogado.

            En 1 de Juan 2:1 se nos dice: …y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Cada vez que pecamos debemos correr a la presencia del Padre, y apelando a la justicia de nuestro abogado Jesucristo, pedir perdón. Ese acto nos garantiza el perdón de Dios y la limpieza por medio de la sangre de Cristo. Cualquier acusación que venga, sabremos en seguida que es satánica y nos podremos parar con firmeza y rechazarla.

            Hay una gran diferencia entre el redargüir del Espíritu Santo y la acusación satánica. Cuando el Espíritu Santo nos redarguye será en forma amorosa y buscando una sola cosa, reanudar la comunión con nosotros. El nos redarguye con el propósito de que nosotros vallamos al Padre pidiendo perdón por medio de la obra perfecta de Cristo en la cruz del Calvario. Una vez hemos confesado el pecado, el Padre nos perdona y nos lava con la sangre de Cristo. En ese preciso momento cesa el redargüir porque el objetivo ha sido logrado.

            Si hemos hecho lo arriba mencionado debemos tener claro que Dios ha hecho lo que él dice que hace, nos ha perdonado. Si seguimos sintiendo la carga del pecado cometido debemos entender que eso es acusación satánica. Ante la acusación satánica nosotros no vamos al Padre, sino hacemos uso de la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, y como buen esgrimista la usamos contra el enemigo haciendo uso de versos que confirmen nuestro perdón. Junto con esto hacemos resistencia contra Satanás, y la palabra de Dios nos dice en Sant.4:7 Resistid al diablo, y huirá de vosotros. De esa manera contratacamos toda acechanza del diablo.

            Estos son versículos que los conocemos muy bien, los recitamos y hasta podemos predicar o enseñar de ellos, pero si no los conocemos en nuestro espíritu seremos victimas fáciles del enemigo.

            La falta de este conocimiento nos mantiene atrapados en confesiones que ya han sido perdonadas por Dios. Tenemos que romper con ataduras que nos detienen y en muchos casos nos jalan al pasado impidiéndonos avanzar a la perfección de Dios que está en el futuro.

            Esta falta de conocimiento espiritual también impide al hombre poder servir a Dios de la manera que desea. Miremos lo que nos dice el Señor en Hebreos 9:14 ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Una conciencia hostigada por la culpabilidad no permitirá que el hombre pueda servirle a Dios. ¿Podemos ver cuan importante es tener este fundamento en nuestras vidas? Es por eso que decimos que no podremos avanzar en la vida cristiana porque esa conciencia de culpabilidad no nos permitirá recibir lo que Dios tiene para nosotros porque nos estaremos viendo siempre sucios e indignos. Cristo, por medio de Su sangre nos hace dignos delante de Dios. Es tiempo de pararnos firmes en la palabra de Dios y resistir todo ataque satánico.

            Una conciencia de culpabilidad también crea una auto estima baja. Es por eso que decimos que la persona sin este fundamento se siente indigna e impotente para recibir algo de parte de Dios. Sin este fundamento de Arrepentimiento de obras muertas difícilmente podremos avanzar a la perfección. ¿Puede usted ver ahora por qué Satanás no quiere que usted aprenda esto? ¿Puede también ver por qué este fundamento es el primero en ser construido? La conciencia de culpabilidad es un ancla que no le dejará, por más que trate, avanzar a la perfección. Solo…la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Solo a través de la confesión es que la sangre de Cristo nos puede limpiar. Veré la sangre, dice Jehová, y pasaré de largo. Solo por Su sangre.

Nuestro último punto en este estudio es para que veamos qué hace Dios con esos pecados confesados.

            En primer lugar veamos lo que nos dice Miqueas 7:19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. El conocimiento de este pasaje debe ser más que suficiente para nosotros poder descansar en paz. Sepultará nuestras iniquidades y arrojará al fondo del mar nuestros pecados. Esto es tremendo, pero el enemigo nos podría arrojar un dardo diciendo: Sí, arrojó tus pecados al fondo de la mar, pero de allí él puede sacarlos nuevamente. Si no sabemos hacer uso de la palabra de Dios podemos ser engañados con esta mentira, pero si por el contrario sabemos qué nos dice Dios respecto a los pecados podremos hacer uso de la espada contra Satanás y citarle Isaías 43:25 que dice: Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor a mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Si Dios no se acuerda más de esos pecados que has confesado y que han sido limpiados con la sangre preciosa de Cristo, ¿porqué vamos a permitir que Satanás nos trate de engañar trayéndolos a nuestra memoria? Levantémonos como buenos soldados de Cristo y peleemos la buena batalla de la fe usando la espada del Espíritu con firmeza.

Finalicemos con las palabras de Santiago en Sant.4:7…resistid al diablo, Y HUIRA DE VOSOTROS.                  

¡Amén!

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